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Mª Elena Badillo: "Uno de los errores más grandes es confundir el propósito de vida con la ocupación laboral"

María Elena Badillo es experta en crecimiento personal, psicóloga, escritora, conferenciante, docente y guía espiritual y acaba de publicar 'También es posible para ti', un libro donde, desde su conocimiento y su experiencia personal, pretende acompañar a las personas a liberarse del sufrimiento y crear la vida de plenitud que merecen. "En un mundo tan perfecto es increíble pensar que haya un ser humano que no haya nacido con algo para contribuir al mundo", afirma en esta entrevista.
Gerard LombarteViernes, 1 de July de 2022
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Maria Elena Badillo. © Editorial Sirio

Lleva muchos años ayudando a miles de personas alrededor del mundo como conferenciante, docente y, sobre todo, en redes sociales, en las que cuenta con una comunidad de más de un millón de seguidores. ¿Por qué decidió escribir su primer libro?

–Porque crear una vida en consciencia y en plenitud fue algo que en algún momento me parecía una utopía, algo imposible. Sin embargo, en mi viaje personal descubrí que sí se puede vivir con abundancia y armonía en todos los aspectos. Puedes tener una relación de pareja sin drama, una salud equilibrada, un trabajo maravilloso y una economía próspera y sostenible. Comprobé que no es verdad que no exista la felicidad completa o que, después de algún suceso bueno, debamos prepararnos para la desgracia que vendrá.

¿Tiene la vida que había soñado?

–Verificar en carne propia que es posible vivir la vida de mis sueños sin morir en el intento, ha sido mi más grande logro y aprendizaje y he querido compartirlo con el mundo.  Después de haber tenido la fortuna de trabajar con miles de personas de diferentes lugares, escuchando sus historias y observando sus emociones, pude concluir que la causa de nuestro sufrimiento en la edad adulta, sin importar a nacionalidad o la historia personal, es la misma: hemos desconectado de nuestro poder personal olvidando de qué somos y nos hemos identificado con lo que creemos que somos, y ahí comienza el dolor.

Uno de los errores más grandes es confundir el propósito de vida con la ocupación laboral

¿Por qué hemos olvidado qué somos?

–Vivimos en sistema más interesado en que produzcas y consumas que en que liberes tu potencial. Generamos situaciones dolorosas porque elegimos desde el miedo al dolor y, al olvidarnos qué somos y a qué hemos venido, asumimos que los problemas de la vida nos van a desbordar y que carecemos de recursos para gestionar una situación dolorosa o retadora que creemos no podemos superar. Sin embargo, toda circunstancia que atravesemos carece de poder por dos sencillas razones: la primera es que nosotros mismos la hemos creado a través de nuestras decisiones y elecciones y, si nosotros la hemos creado, nosotros también podemos transformarla. La segunda es que el poder no reside en sí misma, sino en la interpretación que nosotros le brindamos, prueba de ello, es que la misma situación y el mismo contexto pueden ser afrontados de manera totalmente distinta por dos personas diferentes.

¿Cuál es el objetivo del libro?

–Decidí escribir el libro, por la misma razón por la que tiempo atrás decidí empezar a compartir información en las redes sociales. El mundo está lleno de sufrimiento, la mayoría de las personas quiere una nueva forma de vida, pero carece de las herramientas prácticas para lograrlo. Quise hacer masivo un aprendizaje profundo pero sencillo, que logró transformar mi vida y que he comprobado, ha logrado transformar la vida de miles de personas que me han acompañado durante estos años, poniendo en práctica estos cambios sencillos pero efectivos. Me siento feliz de saber que el libro llegará a las manos de aquellos que estén dispuestos a empezar un nuevo camino.

En un universo tan perfecto, nada ocurre por casualidad

¿Todos tenemos un propósito de vida?

–Por supuesto que sí, pero no como nos lo han hecho creer. Muchas personas ven al famoso propósito de vida como la solución a sus sufrimientos laborales o la clave que les permitirá, por fin, dar un sentido a su existencia. Desde mi experiencia, nada más lejos de la realidad. Uno de los errores más grandes es confundir el propósito de vida con la profesión u ocupación laboral, o con su principal fuente de ingresos. El segundo error es pensar que al comprender a qué hemos venido, todo se volverá color de rosas y aparecerán todas las respuestas, llevándose nuestro sentimiento de vacío interno.

Entonces, ¿cómo definiría usted el propósito de vida?

–El propósito de vida tiene un sentido profundo que se divide en dos grandes vertientes a nivel del alma: la primera de ellas corresponde a qué he venido a aprender, a completar, a trascender o a integrar. En un universo tan perfecto, nada ocurre por casualidad. En un universo que está constantemente en expansión y que promueve la evolución de los seres minerales, vegetales, humanos y espirituales que lo conforman, cada vida manifestada es parte del engranaje diseñado para que, a través de la experimentación, evolucione. Por tanto, todos tenemos un primer propósito, que se resume en continuar nuestro proceso evolutivo, aprendiendo y experimentando lo que a cada uno corresponda según su plan.

En un mundo tan perfecto es increíble pensar que haya un ser humano que no haya nacido con algo para contribuir al mundo

¿Y la segunda vertiente del propósito de vida? ¿Cuál sería?

–La segunda vertiente se refiere a qué hemos venido a compartir, a ser de utilidad dentro de un gran plan. La naturaleza es el mejor ejemplo de la sabiduría ancestral. Los seres de la naturaleza son parte de un sistema productivo donde dan y reciben, donde sus acciones suman a un ecosistema que es autosostenible gracias a la relación recíproca de quienes lo habitan. En un mundo tan perfecto es increíble pensar que haya un ser humano que no haya nacido con algo para contribuir al mundo. El universo no comete errores, no existe nadie tan especial como para no tener nada que brindar a los demás. De esta manera, si lo resumimos, el propósito de vida se puede definir como aquel aprendizaje que hemos venido a integrar y aquel servicio que hemos venido a brindar.

¿Por qué nos cuesta tanto alcanzar la vida de plenitud que queremos?

–En primera instancia, porque la mayoría de las veces ni siquiera sabemos qué es lo que realmente queremos. Nos pasamos la vida adulta persiguiendo espejismos que aparentemente han traído felicidad a otros, pero que nadie garantiza que nos harán felices a nosotros. No tiene mucho sentido que, siendo seres tan diferentes y únicos, formemos parte de un sistema que nos lleve a perseguir básicamente lo mismo, perdiendo nuestra autenticidad y esencia. Muchas veces caemos en el juego de dirigir nuestra vida hacia objetivos que ni siquiera han sido nuestros, sino que pertenecen al sistema religioso o educativo en el que nos formamos, a nuestros padres, familia, o grupo social.

Hablando de grupo social, ¿qué influencia tienen los demás en nuestro camino para alcanzar la plenitud?

–Damos muchísima importancia a la opinión de otras personas antes de tomar una decisión que nuestra voz interior pide a gritos, nos centramos en preguntarnos qué opinarían otros si decido, compro, digo, hago o elijo esto. La necesidad de aprobación, la lucha por obtener reconocimiento, el miedo al rechazo o a la crítica, la insaciable necesidad de mostrar la mejor cara para generar en otros una reacción favorable, han sumado una carga inmanejable de presión y de tensión a nuestra vida cotidiana.

Nos pasamos la vida adulta persiguiendo espejismos que aparentemente han traído felicidad a otros, pero que nadie garantiza que nos harán felices a nosotros

En el libro habla de la importancia de los cambios. Por ejemplo, dejar un trabajo en el que uno no se siente a gusto. Sin embargo, es una decisión difícil.

–Antes de plantear cualquier cambio en el exterior, es imprescindible comprender que, si no hay un cambio interior, mi realidad continuará siendo exactamente la misma que he vivido en el pasado. Ante cualquier cambio radical en nuestras vidas, la pregunta de rigor es: ¿cuál es el sentido profundo de este cambio? Puedes dejar un empleo en el que no te sientes a gusto simplemente porque quieres escapar de una realidad que no sabes afrontar.

¿Y puede ocurrir lo contrario?

–Por supuesto que existe el caso contrario. Se puede dejar un empleo, terminar una relación, cambiar de preferencia sexual, salirse de una religión o irse a vivir a otro país, desde la consciencia, desde la sabiduría interior, desde la escucha real de los deseos del corazón, entendiendo qué fue lo que me condujo a crear esa realidad que ahora estoy dispuesto a cambiar, y comprendiendo por qué ahora me decido a transformarla y, si lo hago desde el ego y el miedo, o desde la consciencia y la sabiduría del corazón.

Las preguntas correctas conducen a las respuestas correctas

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de afrontar un cambio?

–Mi consejo para afrontar un cambio radical sería recordar que las preguntas correctas conducen a las respuestas correctas. Estas respuestas te ayudarán a mantenerte firme en tu propósito cuando las cosas no resulten fáciles o cuando aparezca la incertidumbre. Cuando te preocupe el éxito o el triunfo por la decisión que has tomado, no olvides que precisamente las respuestas correctas (aquellas que provienen de la sabiduría interior) siempre sembrarán semillas sanas a través de acciones amorosas, abundantes y plenas, por tanto, a buena siembra, buena cosecha.

¿Qué les diría a quienes piensan que el cambio no es posible para ellos?

–Resulta más fácil pensar que la buena fortuna es fruto de la buena suerte o de haber nacido con más talento u oportunidades, en lugar de confrontarnos con lo que otros se han atrevido a hacer y nosotros no.

Les invitaría a que se pregunten si otras personas con las mismas oportunidades –clase social, edad y contexto cultural o político– han logrado tener resultados maravillosos y una realidad diferente. Si este es el caso, ¿cuál es el único factor diferencial en la ecuación? Lo único diferente es uno mismo. Culpar al sistema, a la pareja, a los hijos o al político de turno, esperando que estos cambien, no es la solución. La vida que sueñan es posible porque no depende de nada más que de su propia creación.

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