Padres de víctimas de acoso escolar reprochan a Pilar Alegría su falta de respuesta
La carta dice a la ministra que se dirigen de nuevo a ella «profundamente indignados por la ausencia y falta de respuesta de su Ministerio y partido en la concentración celebrada el pasado 6 de noviembre frente al Congreso de los Diputados, en la que nuestra asociación ‘Trencats’ y familias de víctimas de violencia escolar que acabaron quitándose la vida exigíamos una ley integral contra el acoso escolar». Esa petición ya fue efectuada hace tres años, cuando los padres de Kira López –otra chica que también se quitó la vida por sufrir acoso– se reunieron con la ministra y entregaron en el Congreso algo más de 230.000 firmas de familias que reclamaban una ley que garantizara los derechos de los menores en los centros escolares.
«Tres años después y sin que su Ministerio haya hecho absolutamente nada, hemos vuelto como asociación ‘Trencats’ y acompañados por algunas familias de víctimas mortales de violencia escolar», dice la carta, que interroga a la ministra: «¿Sabe usted el esfuerzo emocional, físico y económico que hemos hecho las familias de Sandra de Sevilla, fallecida no hace ni un mes, la de Dani de Lleida, hace tan solo tres meses, la de Daniela de Asturias, hace justo un año, o nosotros mismos, padres de Kira de Barcelona, fallecida hace 4 años, para pedir que lo que les ha pasado a nuestros hijos no le pase a ningún niño más?»
La carta reprocha a la ministra que «absolutamente nadie de su Ministerio o partido salió a recibirnos a pesar de haber sido avisados. No hubo ni el más mínimo gesto hacia nosotros ni hacia las otras víctimas y entidades que también nos acompañaban», pese a lo cual le recuerda que la concentración de estos padres «tuvo una repercusión mediática impresionante». «¿Ha podido encontrar tiempo para grabar ‘Tik Toks’ pero no para responder a los ciudadanos? 18 vidas rotas para siempre, familias destrozadas, y no hemos merecido ni una respuesta en redes de la máxima responsable de Educación», añade la carta.
«La deshumanización de las instituciones es incompatible con una sociedad avanzada y democrática. El silencio institucional también es violencia. Es vergonzoso e inadmisible», añade la carta, que concluye: «Exigir derechos, protección y reparación del daño a menores víctimas de violencia en el país a la cabeza de casos de acoso escolar en Europa y tercero del mundo no es buscar venganza, como torpemente insinúan, sino garantizar que vivimos en un Estado de derecho. Sus lecciones sobre un ‘enfoque profundamente educativo’ llegan tarde y mal para nosotros y para miles de víctimas más. Parece que aún no han entendido el gravísimo problema de salud mental derivado de esta situación, alimentado por su inacción».
