El abandono escolar baja hasta el 12,5% en 2025, un nuevo mínimo histórico
El dato definitivo se conocerá a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA) que se publica este martes y que muestra el abandono escolar como el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que no han completado la educación secundaria superior y no siguen ningún tipo de formación. Según la información a la que ha tenido acceso Efe, la evolución a la baja de la tasa de abandono escolar supondría casi medio punto menos que la registrada en 2024, cuando fue del 12,98% y consiguió bajar de la barrera del 13%, mantenida desde el 2021.
Sin embargo, el investigador de Funcas y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Ismael Sanz avisa de que la convergencia con la media europea «se ha ralentizado de forma notable». Incluso en el escenario previsto por Funcas, con una tasa del 12,5% en 2025, España seguiría situándose entre los países con mayor abandono escolar de la Unión Europea, solo por detrás de Rumanía, y aún lejos del objetivo europeo del 9% fijado para 2030. No obstante, España venía de tasas del entorno del 30% de abandono desde el año 2002, habiendo alcanzado un máximo histórico en 2004, con el 32,2%.
«El abandono escolar continúa siendo un fenómeno profundamente desigual desde el punto de vista social. La probabilidad de abandono es mucho mayor cuando la madre solo ha completado la Primaria frente a aquellos jóvenes cuyas madres cuentan con estudios superiores», incide Sanz. También resalta que «los varones y los jóvenes de origen inmigrante presentan tasas de abandono significativamente más elevadas, lo que refleja la persistencia de brechas educativas asociadas al origen socioeconómico y al género».
Recuerda Sanz que los jóvenes que no completan la Secundaria superior (Bachillerato o ciclos de FP Media) presentan mayores tasas de desempleo, menor estabilidad laboral y menores ingresos a lo largo de su vida, lo que también repercute en la economía del país. Sanz aboga por reforzar las campañas de sensibilización dirigidas a jóvenes y familias vulnerables sobre los beneficios a largo plazo de la educación, mejorar los incentivos económicos y profesionales para atraer docentes experimentados a centros situados en entornos desfavorecidos e implantar programas de mentoría y tutorías personalizadas para estudiantes con bajo rendimiento.
Ampliar y flexibilizar la oferta de Formación Profesional; mejorar la orientación y reducir las ratios son otras de las medidas que pone sobre la mesa.



