En la muerte de Raül Adames
Maestro y Biólogo de formación, Raül respondió muy pronto a su vocación educativa en el Colegio Viaró. Poco después entró a trabajar ya en la Fundación Abat Oliba donde combinó siempre su vocación educativa con una gran capacidad de gestión. Dirigía desde 2011 el Colegio Abat Oliba-Loreto donde nos conocimos y nos hicimos, contra todo pronóstico, grandes amigos, demostrando que, con la ayuda de Dios, no hay obstáculo invencible…
Raül se caracterizaba por su vocación de servicio y por no decir nunca que no a la Iglesia, lo cual le tenía siempre ocupado. Pronto asumió también la Gerencia de la FAO y desde Madrid le llamaron también para dirigir el Área de Colegios del CEU con la idea de profundizar en su proyecto educativo y evangelizador… Espíritu que no pasó desapercibido al Cardenal Omella que le encargó también la Dirección de Secretariado de Educación Católica del Arzobispado de Barcelona. A pesar de lo que podría parecer, tal acumulación de cargos no le representó merma alguna, sino que me atrevo a decir que brilló en todos ellos. Combinaba una colosal capacidad de trabajo con la inteligencia de delegar en sus colaboradores, a los que previamente había seleccionado con gran perspicacia.
Si algo define a Raül como padre, educador y amigo era en su profunda perspicacia y su rectitud de intención: sabia detectar las capacidades y también las necesidades de los demás, intuir las soluciones y ponía genialmente en contacto unas con otras…
Y aunque ahora le encomendemos en nuestras oraciones lo cierto es que no me preocupo por él –estará charlando de nuevo con su amigo Toni Vadell– sino por nosotros y la enorme orfandad en la que nos ha dejado. Descansa en paz, amigo.
Jordi Cabanes, profesor de la Universidad Abat Oliba, ex-director del Colegio Abat Oliba-Spínola y colaborador y amigo de Raül desde hace 20 años.
