Las mejores óperas de la historia de la música
Wolfgang Amadeus Mozart elevó la ópera a un nivel de profundidad psicológica nunca visto.
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Las bodas de Fígaro (Le nozze di Figaro): Considerada por muchos críticos como la ópera perfecta. Es una comedia de enredos con una crítica social punzante y una música que fluye sin interrupciones.
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Don Giovanni: Una mezcla única de comedia y tragedia (dramma giocoso). La escena final, donde el libertino es arrastrado al infierno, es uno de los momentos más poderosos de la música.
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La flauta mágica (Die Zauberflöte): Un cuento de hadas lleno de simbolismo masónico, con arias famosas como la de la Reina de la Noche.
Italia es la cuna de la ópera, y estos dos compositores definieron el «éxito de masas».
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La traviata (Verdi): La historia de Violetta y su sacrificio por amor. Es, posiblemente, la ópera más representada y querida del mundo.
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La bohème (Puccini): Retrata la vida de unos jóvenes artistas en París. Su música es puramente emocional y directa al corazón.
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Tosca (Puccini): Un «thriller» político lleno de pasión, tortura y traición. Contiene el aria Vissi d’arte.
Richard Wagner transformó la ópera en el «Arte Total» (Gesamtkunstwerk), donde la orquesta tiene tanto protagonismo como las voces.
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Tristán e Isolda: Cambió el rumbo de la armonía occidental. Es una exploración metafísica del amor y la muerte.
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El anillo del nibelungo (Der Ring des Nibelungen): Un ciclo de cuatro óperas (15 horas en total) que narra una mitología épica. Es la obra más ambiciosa de la historia de la música.
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Carmen (Bizet): La ópera francesa por excelencia. Su ritmo españolizado y el carácter rebelde de su protagonista la convirtieron en un mito cultural.
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El barbero de Sevilla (Rossini): La cumbre del estilo bel canto y la comedia operística. Es pura energía y virtuosismo vocal.
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Orfeo (Monteverdi): Esencial por ser la primera gran obra maestra del género (1607), estableciendo las bases de lo que hoy conocemos como ópera.
