El teatro de la seguridad en el Safer Internet Day: el día después del anuncio del presidente Sánchez

Cada mes de febrero asistimos a un sainete parecido: expertos de corbata y políticos que no saben configurar el Bluetooth de su coche nos dan lecciones sobre cómo proteger a nuestros hijos. Celebran el Safer Internet Day, este año hasta con leyes de escaparate y prohibiciones que suenan muy bien en un PDF, pero que en la vida real tienen la eficacia de una tirita en una hemorragia.
Carlos RepresaViernes, 13 de febrero de 2026
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Nos venden prohibiciones de edad como si fueran la solución mágica, olvidando que vivimos en la era de la IA y la dopamina hackeada. © Pexels

Mientras los adultos jugamos a ser «policías del router», nuestros hijos ya han cavado túneles que ni olemos. Internet no es un lugar peligroso; es un lugar mal diseñado para sus  corazones.

La Ley Seca y la «Tragaperras Emocional»

Nos venden prohibiciones de edad como si fueran la solución mágica, olvidando que vivimos en la era de la IA y la dopamina hackeada.

Es una pelea injusta. Un adolescente busca en Google «cómo marcar abdominales» para sentirse mejor consigo mismo y, en menos de tres horas, el algoritmo —esa tragaperras emocional diseñada en Stanford— ya le está bombardeando con contenidos de vigorexia y dismorfia corporal. No es falta de voluntad; es un cerebro en formación luchando contra una máquina programada para que un chaval no pueda dejar de hacer scroll infinito.

¿De verdad creemos que elevar la edad legal va a frenar una IA que ya conoce sus inseguridades mejor que sus propios padres?

El Muro de Berlín hecho de pladur

Creemos que controlamos lo que ven porque les confiscamos el móvil por la noche. Ilusos. Nuestros hijos son «huérfanos digitales» con una destreza operativa asombrosa:

  • Finsta vs. Rinsta: Mientras tú vigilas su Instagram real (Rinsta), ellos viven su vida auténtica en su cuenta falsa (Finsta), lejos de tu mirada y de tus sermones.
  • Móviles de camuflaje: Te entregan el dispositivo nuevo a las diez de la noche y se quedan con el viejo bajo la almohada, o con la tablet, o la consola,  o con una patata conectada a Internet , les da igual, ya se apañarán  usando VPNs para saltarse cualquier filtro que hayamos instalado.

Saben poner el coche a 200 km/h (editan en CapCut como profesionales), pero no tienen frenos. Saben usar la herramienta, pero nadie les ha enseñado a sobrevivir al impacto emocional.

La violencia silenciosa que no entendemos

Nos obsesionamos con los insultos clásicos, pero la nueva violencia es el «arma del vacío». No hay golpes que un algoritmo detecte; solo hay micrófonos que se apagan simultáneamente en una partida de videojuegos o grupos de WhatsApp donde todos están menos uno. Es el ghosting grupal, la exclusión digital que duele más que cualquier bofetada física.

¿ Los adultos lo practican? Pues claro que sí, y cada día más.

Los protocolos escolares ¿ sirven para algo? Son herramientas reactivas , no preventivas, cada uno que piense lo que quiera pero Google Ads no miente

Y mientras tanto, la hipocresía adulta bate récords. Padres que exigen madurez digital a sus hijos pero practican un sharenting compulsivo, exponiendo la intimidad de los menores para ganar cuatro likes. ¿Cómo les pedimos que desconecten si nosotros somos esclavos del doble check azul?

Conclusión: Menos aduana, más refugio

Basta de leyes de papel. Si ChatGPT aprueba un examen, el problema no es la IA, es el examen.

Debemos dejar de ser policías para convertirnos en puertos seguros. La escuela y el hogar no pueden ser aduanas de dispositivos; deben ser el  santuario donde un adulto mire a los ojos a un menor y le diga: «Me importas tú, no tu avatar».

Dejemos de luchar contra las máquinas con prohibiciones inútiles y empecemos a luchar por la humanidad de esta generación digital

Lo demás,  es puro teatro.

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