La Formación Profesional ya no es un plan B, es clave para el talento que España necesita
Desde el punto de vista empresarial, los perfiles de FP destacan por su capacidad de acción inmediata. © Sahil Singh / Pexels
España vive un momento crítico: las empresas demandan profesionales especializados, capaces de adaptarse con rapidez a sectores que cambian vertiginosamente, y en ese escenario la Formación Profesional deja de ser una opción secundaria para convertirse en la herramienta más eficaz para formar el talento que hoy escasea.
La FP es eminentemente práctica y, gracias a los cambios legislativos recientes, los aprendices pasan la mayor parte de su formación en las empresas, mientras los centros ajustan sus contenidos a lo que realmente necesita el mercado. Esto permite que, en apenas dos años, un joven adquiera una capacidad resolutiva que difícilmente obtendría por otras vías. Al mismo tiempo, muchos oficios —desde la restauración hasta la albañilería, la fontanería o la electricidad— siguen sufriendo una falta crónica de profesionales preparados, y es precisamente ahí donde la FP recupera su papel esencial para la economía.
Desde el punto de vista empresarial, los perfiles de FP destacan por su capacidad de acción inmediata. Su formación práctica acorta la curva de aprendizaje y facilita que cada promoción se incorpore al mercado laboral con rapidez, adaptándose a nuevas tecnologías y necesidades del sector. Un ejemplo evidente son los ciclos relacionados con la inteligencia artificial y la robótica, que en muy poco tiempo ya están presentes en las empresas, sin embargo, los grados universitarios tardarán años en actualizar sus planes de estudio. Mientras la FP se adapta sobre la marcha, los itinerarios universitarios pueden encontrarse con un desfase entre la formación y la aplicación real de estas tecnologías.
La percepción social de la FP también ha cambiado de manera significativa. Durante años, fue considerada una opción secundaria, pero hoy está lejos de serlo
La percepción social de la FP también ha cambiado de manera significativa. Durante años, fue considerada una opción secundaria, pero hoy está lejos de serlo: no hay peores puestos, ni peores empresas, ni peores salarios para los titulados de FP, más bien ocurre lo contrario, ya que aportan valor desde el inicio y desarrollan trayectorias profesionales que a menudo les dan ventaja frente a los graduados universitarios. Los datos lo confirman: según el Ministerio de Educación, entre 2020 y 2025 la FP ha crecido un 5 % anual hasta alcanzar casi 1,2 millones de matriculaciones, mientras que los grados universitarios apenas superan el 1 %, con 1,7 millones de estudiantes. A este ritmo, en cinco años las matriculaciones estarán equilibradas, lo que demuestra que la sociedad ha comprendido el verdadero valor de la Formación Profesional.
Mirando hacia el futuro, la FP se revela también como una cuestión estratégica de país. Para ser motor de crecimiento necesitamos tanto ingenieros como una base sólida de trabajadores formados en todos los oficios, capaces de sostener la actividad económica y la innovación. La revolución de la inteligencia artificial y la robótica abre un abanico enorme de oportunidades, y España se está posicionando como uno de los países más activos en startups y empresas de desarrollo. Harán falta ingenieros, pero también serán fundamentales los profesionales de mecatrónica industrial, automatización, sistemas electrotécnicos, mantenimiento electrónico o big data. La FP ya está formando a miles de jóvenes que este verano se incorporarán a esas empresas y contribuirán a impulsar la economía y la innovación.
La Formación Profesional ha dejado de ser un plan B. Es una herramienta clave para el presente y el futuro del mercado laboral, capaz de ofrecer talento especializado cuando más se necesita y de adaptarse con rapidez a los cambios tecnológicos. Apostar por ella no es solo una decisión educativa: es una decisión estratégica de país.
Roberto Cereijo, director de Zona de FP y de la feria La Red Dual, es experto en Formación Profesional y en desarrollo de talento especializado para el mercado laboral. Con amplia experiencia en la coordinación entre empresas y centros educativos, se ha dedicado a impulsar la FP como herramienta estratégica para cubrir la demanda de profesionales en sectores clave de la economía española.
