Limitar el acceso a redes, misión fallida si no se implican las plataformas
Según un expeto, "hay un desarrollo de la ingeniería conductual destinada a captar y retener la atención para maximizar el tiempo de uso en las plataformas". © Pexels
Este investigador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) forma parte del panel de 21 expertos consultados para la elaboración del ‘Informe C: Redes sociales y menores’, un documento elaborado por la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados (Oficina C) para guiar el proceso legislativo y el diseño de políticas públicas en España. González-Cabrera considera que el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en Dubai de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, «quizás, responda a un efecto dominó», tras las recientes limitaciones adoptadas por otros países, como Francia, Dinamarca y Australia. Ha recalcado que es importante «hablar de regulación» desde los poderes públicos, dadas las «evidencias de que las redes sociales no son inocuas» y provocan efectos en la salud y el bienestar de los menores.
Verificar la edad por defecto
En el ‘Informe C: Redes sociales y menores’, ha precisado, los expertos ya establecieron, en noviembre pasado, la urgencia de desarrollar protocolos de «seguridad por diseño y por defecto», que implicaría la integración de medidas de protección que, desde el diseño, no requieran acción por parte del niño o del usuario. El objetivo es que, con medidas ajustadas a la edad y a los marcos regulatorios, se intenten reducir los riesgos a los que están expuestos los menores, con transparencia algorítmica y una verificación de edad por defecto, preservando la privacidad, para establecer a qué contenidos y funciones podría acceder un menor de edad.
En este sentido, los juristas defienden la no dependencia de Europa en la regulación de la verificación por edad, ha dicho este experto, quien considera «un acto valiente» exigir responsabilidad a las plataformas. «Aunque nos utilizan a todos, los niños y adolescentes requieren una salvaguarda jurídica mayor y las plataformas nos han convertido en un producto y hay un negocio de la atención de fondo, que es lo más problemático», ha alertado.
Retener la atención como negocio
González-Cabrera asegura que hay un desarrollo de la ingeniería conductual destinada a captar y retener la atención para maximizar el tiempo de uso en las plataformas, que lo emplean para recopilar datos del usuario y poder monetizar después ese tiempo con publicidad personalizada o perfeccionar el algoritmo. Estos patrones de diseño «oscuros» generan comportamientos «adictivos», ha recalcado, «donde la salud mental de las personas no es lo importante, porque el objetivo es ganar dinero». Por ello, ha subrayado que «no se puede prohibir sin educar» a los menores, especialmente a aquellos con menos de 16 años que ya utilizan las redes en sus dinámicas e interacciones sociales y en la construcción de su identidad en internet.
González-Cabrera confía en que esta oportunidad no se quede en «un titular simbólico y una decisión cosmética de los políticos», sino que se adopten medidas «concretas y reales» para que no descarguen la responsabilidad de las plataformas y la industria a las familias, la escuela y los propios menores.



