Comunidades educativas comprometidas con el medio ambiente y la justicia social
Tras dos años de trabajo —desde enero de 2024 hasta marzo de 2026— finaliza el proyecto “Construyendo comunidades coeducativas activas por la igualdad y la sostenibilidad: el cuidado de las personas y del planeta en el centro”, impulsado por la Fundación InteRed con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Su paso por tres territorios —Castilla y León, Galicia y País Vasco— deja una red de centros educativos más comprometidos, alumnado más crítico y profesorado más preparado para integrar la mirada ecosocial (enfoque que conecta la sostenibilidad ecológica con la justicia social) en su práctica docente de forma estable y transformadora.
Durante su desarrollo, el proyecto ha promovido una educación ecosocial alineada con la LOMLOE y la Agenda 2030, fortaleciendo el papel del alumnado como agente de cambio ante la crisis ecosocial y llegando a más de 2.000 jóvenes de todo el territorio para poner en el centro de la práctica educativa el abordaje de la crisis ecosocial, la interdependencia, los cuidados o la justicia social desde una perspectiva ecofeminista y comunitaria.
En Castilla y León los tres centros participantes —IES Fernando de Rojas (Salamanca), La Milagrosa y Santa Florentina (Valladolid) y Gregorio Fernández (Valladolid)— se convirtieron en laboratorios educativos donde más de un centenar de estudiantes de ciclos formativos trabajaron en la elaboración de sendos productos educativos transformadores que sintetizan el aprendizaje y el compromiso adquirido.
Entre los principales hitos se encuentran la creación de fanzines reivindicativos, varios episodios de podcast sobre reciclaje, consumo crítico y alternativas sostenibles o procesos de photovoice usando el collage de imágenes como exposición visual sobre problemáticas ambientales del entorno. Estas creaciones han servido como herramientas pedagógicas para otros grupos, han circulado en centros educativos y redes sociales, y se han integrado en acciones de sensibilización comunitaria convirtiéndose en un catalizador pedagógico, conectando el aula con problemáticas reales como el consumo excesivo, la salud planetaria, las migraciones climáticas o la precariedad laboral asociada a los cuidados.
En Galicia y País Vasco, el proyecto ha permitido analizar conflictos socioambientales desde el contexto cercano, promoviendo el pensamiento crítico y la participación comunitaria poniendo el foco en situaciones de crisis como la de la Mina de Touro y la contaminación de las aguas o el conflicto recientemente resuelto sobre la ampliación del Museo Guggenheim en Urdaibai, que fue paralizada tras una alta movilización ciudadana.
En ambos territorios, el alumnado ha trabajado la conexión entre modelo de desarrollo, cuidado de la vida y defensa del territorio, también a través de metodologías de artivismo, generando propuestas creativas y narrativas alternativas frente a la crisis ecosocial.
El proyecto deja como legado una serie de recursos abiertos y gratuitos para su uso en centros educativos y espacios de educación no formal:
- Vídeo documental “El futuro no se vende. Mujeres defensoras en pie de tierra”
- Guía didáctica para trabajar el audiovisual en el aula
- Guía “Educar para el cuidado de las personas y el planeta: actividades ecosociales en las aulas”, disponible en castellano, euskera y gallego.
El proyecto: “Construyendo comunidades coeducativas activas por la igualdad y la sostenibilidad: el cuidado de las personas y del planeta en el centro”, ha dejado una huella significativa tanto en el alumnado como en el profesorado. Mientras el alumnado —más de dos cursos completos entre 2024 y 2026— ha desarrollado competencias clave como el análisis crítico de su entorno, la capacidad de proponer alternativas sostenibles, la comunicación creativa para la sensibilización social, el trabajo cooperativo y la reflexión sobre los cuidados como eje de la vida en comunidad; el profesorado ha incorporado el enfoque ecosocial a sus programaciones didácticas. Además, se han impulsado unidades didácticas y proyectos de aula con impacto real en el entorno, y se ha fortalecido el trabajo en red entre docentes, que podrán seguir compartiendo recursos y experiencias más allá del cierre formal del proyecto.



