Quienes inventaron el mundo digital (pero no te lo contaron)

¿Sabías que la primera persona que imaginó la programación informática vivió en el siglo XIX? ¿Sabes quién diseño el software que permitió llegar a la Luna? ¿O que el wifi nació de la mente de una actriz de Hollywood?
Yurena AfonsoLunes, 9 de marzo de 2026
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Escena de la película 'Hidden figures' (2016).

Piensa en los grandes avances tecnológicos que han transformado nuestra sociedad. La programación informática, internet, las comunicaciones inalámbricas, o incluso los viajes al espacio y la llegada a la Luna. ¿Te viene a la mente algún nombre? La narrativa tradicional de la ciencia y la ingeniería ha tendido a simplificar la historia, lo que ha acabado en invisibilizar contribuciones fundamentales realizadas por mujeres.

Sin embargo, toda esa tecnología que utilizamos a diario en nuestras aulas, hogares o dispositivos móviles, fue construida tanto por hombre como por mujeres importantes en la historia. Matemáticos, ingenieros y científicos de ambos géneros cuya labor fue decisiva.

Por eso, el Día Internacional de la Mujer no debe ser solamente una conmemoración simbólica. Es una oportunidad para revisar cómo contamos la historia de la ciencia, qué referentes mostramos al alumnado, qué modelos de futuro estamos proyectando. Porque cuando una parte de la historia queda oculta, también se limitan las aspiraciones de quienes no se ven reflejadas en ella.

Recuperar estas figuras no es solo un gesto simbólico ni una cuestión ligada a una fecha concreta. Es una forma de contar mejor la historia de la ciencia y la tecnología. Revisemos esas contribuciones y ofrezcamos al alumnado una visión más completa y rigurosa del proceso científico.

Ada Lovelace: imaginar el software antes de que existiera el ordenador

Ada Lovelace (1815-1852) es considerada la primera programadora de la historia. Colaboró con Charles Babbage en el diseño de la máquina analítica, antecedente teórico del ordenador moderno.

En sus notas describió un algoritmo destinado a ser ejecutado por esa máquina. Pero, lo realmente revolucionario, fue su visión. Entendió que una máquina podía manipular símbolos, no solamente números. Anticipó que, en el futuro, podría generarse música, gráficos o texto mediante instrucciones de ordenador. Esa intuición conceptual es la base de la informática contemporánea.

ENIAC: los cimientos del software moderno

En la década de 1940, seis mujeres fueron responsables de programar el ENIAC, uno de los primeros ordenadores electrónicos de propósito general. Entre ellas estaba Jean Jennings Bartik.

Configuraban físicamente el sistema mediante cables y paneles, desarrollando técnicas de prueba, depuración y organización lógica que constituyen la base del desarrollo de software actual.

Hedy Lamarr: las bases del wifi

Hedy Lamarr (1914-2000) fue una actriz de gran éxito en Hollywood, además de una inventora con una mente extraordinariamente creativa. En plena Segunda Guerra Mundial, en 1942, patentó junto al compositor George Antheil un sistema de comunicación por “salto de frecuencia”. La idea consistía en cambiar constantemente la frecuencia de transmisión para evitar interferencias o ser interceptado.

Su invento no fue aprovechado en ese momento por la marina estadounidense. Sin embargo, décadas más tarde, ese mismo principio se convirtió en la base para tecnologías como el WiFi, el Bluetooth o el GPS.

Margaret Hamilton: un software para llegar a la Luna

Margaret Hamilton (1936-presente), fue la responsable del equipo que desarrolló el software de navegación del programa Apolo en la NASA durante los años 60. En 1969, durante el descenso del Apolo 11 hacia la superficie lunar, el ordenador comenzó a emitir alarmas por sobrecarga de datos. Sin embargo, el sistema diseñado por Hamilton estaba preparado: priorizó las tareas críticas, descartó las secundarias, y permitió que la misión continuara con éxito.

Sin esa arquitectura de software tolerante a fallos, el alunizaje podría haberse abortado. Su trabajo no solamente fue decisivo para la llegada a la Luna. Fue clave para consolidar la ingeniería del software como disciplina científica.

'Figuras ocultas': ciencia frente a una doble barrera

Como podemos ver en la película Hidden Figures o Figuras ocultas, tres científicas afroamericanas trabajaron en la NASA en los años 50 y 60. En pleno contexto de segregación racial en Estados Unidos, destaca esa labor fundamental que llevaron a cabo frente a todas las adversidades.

Katherine Johnson (1918-2020)

Matemática experta en geometría analítica. Calculó trayectorias orbitales para las primeras misiones espaciales tripuladas. Cuando el astronauta John Glenn dudó de los resultados del ordenador, pidió que Johnson verificara los cálculos manualmente. Más tarde, sus aportaciones fueron esenciales en el programa Apolo.

Dorothy Vaughan (1910-2008)

Fue supervisora del grupo de matemáticas afroamericanas del Centro Langley. Anticipó la llegada de los primeros ordenadores IBM y aprendió programación en FORTRAN. Su liderazgo fue clave para que muchas mujeres mantuvieran su papel en la NASA cuando la automatización comenzó a sustituir cálculos manuales. Formó a su equipo, garantizando que nadie quedara excluida de la transición hacia la era digital.

Mary Jackson (1921-2005)

Afrontando grandes adversidades, consiguió ser la primera ingeniera afroamericana de la NASA: Trabajó en estudios de aerodinámica y contribuyó a mejorar la seguridad y el diseño de las aeronaves. Su trayectoria muestra que el talento científico puede florecer incluso en contextos profundamente adversos.

Recuperar estas historias es una cuestión de memoria, pero también de responsabilidad educativa. Mostrar al alumnado que la computación, las comunicaciones inalámbricas o los viajes al espacio llevan también nombres de mujer, ayuda a construir una visión más completa de la ciencia. Acercar estos referentes al aula, contribuye a romper estereotipos y a fomentar vocaciones científicas sin condicionantes de género. La tecnología es un espacio de talento, creatividad y pensamiento crítico abierto a todo el mundo. Hagamos un alumnado libre de imaginar su propio futuro. ¿Te apuntas? ¡Te escuchamos!

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