El adulto con altas capacidades y su compromiso con los jóvenes
Los adultos con altas capacidades, de una forma no prevista por ninguna legislación vigente, tenemos y debemos tener un compromiso con los jóvenes con altas capacidades. No hablo de que haya que tratarlos con condescendencia ni de nada similar, ni de que tengan que eludir todas y cada una de sus responsabilidades acordes con su edad, pero sí, dentro de los recursos que la experiencia nos ha otorgado a cada uno de nosotros, intentar, tanto desde los respectivos campos profesionales como desde los entornos en los que nos ha tocado vivir, que sus recursos estén mejor organizados que los que tuvimos nosotros para hacer de ellos personas más plenas y satisfechas en su existencia diaria.
Se hace complejo establecer qué sugerencias les daríamos a los más jóvenes, pero la veteranía es un grado que tiene la categoría para saber que determinados actos conducen a formalizar resultados mucho más óptimos para esos jóvenes, teniendo en cuenta que, en más de una ocasión, ni los mismos padres ni los profesores tienen la capacitación para trabajar con las exigencias que esos jóvenes requieren. Por poner un ejemplo, si ese joven ya muestra una precocidad lectora, los padres deberían, en caso de no hacerlo, emular al menor, para que ese acto esté en concordancia con su entorno y no sea algo exclusivo de él, sino parte del ecosistema del hogar.
Por lo tanto, ciertas pautas, si la situación lo precisa, harán que esos jóvenes desarrollen una base con la que interactuar con diversos proyectos de una manera más sólida e interdependiente. Algo que ya se está viendo en pruebas piloto en algunos centros educativos es que los jóvenes que no tienen dispositivos móviles han rendido mejor que los que disponían de ellos. Hay que entender que lo que consideramos avances tecnológicos y, por ello, su implementación, no ha supuesto el progreso esperado; muy al contrario, ha generado más dificultades en comprensión lectora, pruebas matemáticas que no alcanzan siquiera los mínimos, y así en todas las materias en las que se ha estudiado. Desde mi punto de vista, en alusión a la tecnología, es más útil la sugerencia que el consejo en sí, ya que un mensaje formulado desde el diálogo aportará al emisor un interés mayor al comprenderlo como un entendimiento y no como una lucha de egos entre uno y otro, especialmente si el joven tiene altas capacidades intelectuales.

