Jorge Arevalo en el 40 aniversario del IES Tomás y Valiente: "Si seguimos igual, estamos muertos"
Tomás Alonso ha vivido este aniversario desde una posición especialmente simbólica: la de un director que cierra una etapa de 30 años de liderazgo al frente del centro y que este verano se jubilará. Su relevo, previsiblemente, recaerá en el actual jefe de estudios, en una transición que el propio acto ha querido subrayar como continuidad de un proyecto educativo consolidado.
El aniversario del Instituto Francisco Tomás y Valiente no ha sido solo una conmemoración, sino también una mirada compartida a cuatro décadas de formación, convivencia y transformación. En su recorrido histórico, el centro ha querido reivindicar que la FP no es una vía secundaria, sino una opción de futuro con vocación de servicio al alumnado, a las empresas y al tejido productivo.

En ese contexto, la aportación de los distintos reconocimientos y agradecimientos a empresas y centros colaboradores ha servido para reforzar una idea que ha atravesado toda la jornada: educar en red. La colaboración con el entorno, la conexión con la realidad laboral y la apertura a nuevas metodologías han aparecido como señas de identidad del instituto, en sintonía con debates recientes sobre la FP y su papel en la empleabilidad juvenil, como reflejan otros trabajos de Magisterio sobre la inserción laboral y la demanda de plazas en la Formación Profesional.
La conferencia de clausura ha corrido a cargo de Jorge Arévalo, exconsejero de Formación Profesional del País Vasco y uno de los grandes referentes del sector en España. Su intervención ha girado en torno a una idea central: hay que cambiar ya. Con un discurso directo, ha advertido de que la tecnología, la robótica y la inteligencia artificial están acelerando una transformación que obliga a diferenciar el valor humano frente a las máquinas.
Arévalo ha defendido que la FP debe avanzar hacia un modelo de alto rendimiento, con más competencias profesionales, más cultura sectorial, más valores y una base transversal capaz de preparar al alumnado para escenarios inciertos. En su mensaje ha insistido en que la formación debe ir más allá del dominio técnico y cultivar cualidades como la creatividad, la resiliencia, la motivación o la capacidad de trabajo en equipo, porque el futuro, ha venido a decir, no consistirá en competir con los robots, sino en liderarlos.
También ha dejado una de las frases más potentes de la jornada: Si seguimos igual, estamos muertos. Una llamada de atención que ha resumido el tono de su intervención, muy orientada a sacudir inercias y a recordar que la innovación no puede esperar. Frente al inmovilismo, ha reivindicado una FP capaz de crear valor, diferenciarse y responder a una economía que cambia a gran velocidad.

Después de la conferencia, Tomás Alonso ha ofrecido un recorrido por los últimos diez años del centro, un repaso en el que ha subrayado proyectos, mejoras y logros compartidos por toda la comunidad educativa. Su intervención ha mezclado la emoción del adiós con el orgullo por una etapa en la que el instituto ha reforzado su identidad como espacio de innovación, compromiso y vínculo con la empresa.
En ese balance, Alonso ha reclamado además a las administraciones medidas para estabilizar las plantillas, una petición que ha conectado con la necesidad de dar continuidad a los equipos docentes para sostener proyectos de largo recorrido. Su mensaje ha querido ser también una defensa del trabajo en equipo y de la confianza institucional en los centros que, como el Tomás y Valiente, han convertido la FP en una herramienta de progreso real.

La clausura del acto ha corrido a cargo de José Carlos Fernández Borreguero, viceconsejero de Política Educativa de la Comunidad de Madrid, que ha felicitado al centro por sus 40 años de trayectoria y ha puesto en valor el papel de Tomás Alonso, al que ha reconocido su huella educativa durante estas tres décadas al frente del instituto. Su intervención ha querido destacar también la apuesta del centro por la innovación, la investigación aplicada, la internacionalización y el emprendimiento.
Con ese cierre institucional, el aniversario ha quedado fijado como algo más que una efeméride: una celebración del pasado, sí, pero sobre todo una afirmación de futuro. Entre el recuerdo, la gratitud y la exigencia, el Tomás y Valiente ha dejado claro que cumple 40 años con la ambición intacta y con la convicción de que la FP sigue siendo una de las grandes palancas para transformar personas y país.
