La Comunidad de Madrid rebaja casi ocho puntos el consumo de cannabis entre adolescentes

La consejera Ana Dávila defendió en el Colegio Obispo Perelló que un porro “no hace más libre ni más adulto” a quien lo consume y subrayó que el consumo de cannabis ha caído casi ocho puntos en el último año. La Comunidad de Madrid ha desplegado desde 2024 más de 2.700 talleres y sesiones con cerca de 81.000 alumnos participantes.
MagisterioMartes, 21 de abril de 2026
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Ana Dávila, Consejera de Familia, Juventud y Servicios Sociales, fue la encargada de clausurar la sesión en una sala abarrotada de familias y profesores del colegio Obispo Perelló.

La consejera de Familia, Juventud y Servicios Sociales, Ana Dávila, cerró este martes en el Colegio Obispo Perelló una nueva sesión del Plan Regional contra las Drogas con un mensaje directo: un porro «no hace más libre ni más adulto» a quien lo consume. Dávila defendió que el mejor entorno para la prevención es el escolar y recordó que la familia sigue siendo un referente esencial en una etapa en la que se construyen hábitos, amistades y decisiones decisivas.

Más de 2.700 talleres y sesiones

La consejera puso también cifras a la magnitud del programa: en 2026 se impartirán 1.150 sesiones y talleres como el celebrado en el centro madrileño y, desde el inicio del plan en 2024, se habrán superado los 2.700 talleres y sesiones con casi 81.000 participantes. Según el balance ofrecido en el acto, esa ofensiva preventiva ya está teniendo reflejo en la evolución del consumo, que ha caído casi ocho puntos en el último año.

El consumo baja entre los adolescentes

Jesús Villanueva, director adjunto de Proyecto Hombre, fue el encargado de aportar el dato más concreto sobre esa tendencia. Explicó que el consumo de cannabis entre adolescentes ha descendido de forma notable en los dos últimos años y situó la caída del último ejercicio en el paso del 21% al 14%, un descenso de siete puntos porcentuales que la consejera resumió después como una bajada de casi ocho puntos. Villanueva atribuyó el cambio a las medidas preventivas impulsadas en la región y recordó que más del 70% de las acciones del plan están orientadas a la prevención.

El experto insistió en que el trabajo con escuelas y familias resulta decisivo para desmontar mitos, rebajar la intención de consumo y contrarrestar mensajes banalizadores que circulan en redes sociales. También advirtió de que la edad de inicio suele situarse entre los 14 y los 15 años, una franja en la que consideró especialmente importante intervenir a tiempo para evitar que el consumo se normalice.

Desmontar mitos sobre la marihuana

La sesión tuvo además un marcado tono pedagógico con la intervención de Verónica Aguirre, coordinadora del programa de talleres, que explicó a madres, padres y profesorado la estructura de la propuesta formativa.

Su exposición se centró en desmontar ideas erróneas sobre la marihuana, el THC y sus formas de consumo, con el objetivo de reforzar la prevención desde la realidad cotidiana de los centros y ofrecer información fiable frente a la desinformación.

La escuela, la familia y la salud mental

La presencia del alumnado también fue visible en el acto, que convirtió el colegio en un espacio de contraste entre conocimientos, inquietudes y percepciones de riesgo. El director del centro, Pedro Jesús Hernández, dio la bienvenida a las autoridades y destacó que la prevención forma parte del proyecto educativo del colegio, junto a otras prioridades como la salud mental y el antibullying. Su intervención situó la sesión dentro de una colaboración estable entre escuela e instituciones.

La conclusión compartida por los participantes fue clara: la bajada del consumo no invita a la complacencia. Aunque los datos sean positivos, tanto la consejera como los expertos insistieron en que cualquier consumo sigue siendo preocupante y en que la prevención debe mantenerse con la misma intensidad en aulas, hogares y entornos digitales. El Colegio Obispo Perelló funcionó por unas horas como escaparate de esa alianza entre educación, salud pública y acompañamiento familiar que busca dejar a las drogas sin espacio entre los más jóvenes.

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