"Libros a la Calle", una iniciativa para "tropezar con la literatura"

La Asociación de Editores de Madrid presenta una nueva edición de este programa centrado en el público infantil, con exposición en Matadero hasta el 17 de junio y actividades por el Día del Libro del 23 al 25 de abril en bibliotecas de tres municipios madrileños.
Alba BartoloméJueves, 23 de abril de 2026
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Dos estudiantes disfrutan de la iniciativa Libros a la Calle en Madrid por el Día Internacional del Libro.

Cada día, miles de personas se desplazan en metro inmersas en la prisa y la rutina. Sin embargo, en medio de ese ir y venir, algunos viajeros tienen la suerte de encontrarse con un fragmento literario que irrumpe en el trayecto y ofrece una pequeña pausa, una forma de escapar —aunque sea por unos instantes— de la vorágine cotidiana. Esa es la esencia de «Libros a la Calle», una iniciativa impulsada por la Asociación de Editores de Madrid que, desde hace 28 años, lleva la literatura a los espacios de tránsito.

A través de una selección de textos procedentes de galardones literarios y efemérides, acompañados de ilustraciones y recursos digitales, la campaña transforma los desplazamientos en una oportunidad de encuentro con los libros. Así, los vagones de Metro de Madrid se convierten en escenarios inesperados donde la lectura se cuela sin previo aviso, despertando la curiosidad de quienes la descubren casi por azar.

Coincidiendo con el Día del Libro, desde MAGISTERIO, hablamos con Miguel Barrero Maján, presidente de la Asociación de Editores de Madrid, sobre el recorrido, el impacto y los retos de «Libros a la Calle», una campaña, impulsada por la Asociación de Editores de Madrid en colaboración con la Comunidad de Madrid y CEDRO, que sigue apostando por acercar la literatura a la vida diaria.

Este año habéis presentado la exposición «Libros a la Calle para pequeños y jóvenes lectores» en Casa del Lector. ¿Qué recorrido propone esta muestra y qué la hace especial dentro de la trayectoria de la campaña?

–En la exposición «Libros a la Calle  para pequeños y jóvenes lectores»  se recoge una selección de las más de 60 láminas que la campaña ha dedicado a la literatura infantil y juvenil a lo largo de sus 28 ediciones, con textos de autores como Begoña Oro, Jordi Sierra i Fabra, Mónica Rodríguez, Nando López, Pedro Mañas, Francisco Ibáñez, Gloria Fuertes, Quino, Beatriz Giménez de Ory, Roberto Santiago o Laura Gallego. Es especial por su contenido y también porque se trata de una exposición de libre acceso que sale al encuentro de los lectores y de sus familias. Se puede visitar en un espacio abierto: el espacio exterior de transición entre Casa del Lector y la plaza de Matadero, y de paso a Madrid Río, lo que favorece el encuentro espontáneo con los libros. La exposición se inauguró con motivo del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, el pasado 2 de abril, y puede verse hasta el 17 de junio.

La inauguración reunió a estudiantes y autoras en torno a la campaña. ¿Qué valor tienen este tipo de encuentros directos entre jóvenes lectores y creadores?

–La muestra se inauguró con un encuentro en Casa del Lector en el que 130 alumnos de 5º y 6º de ESO pudieron conversar con Chiki Fabregat y Vanesa Pérez Sauquillo sobre la exposición, la campaña «Libros a la Calle» y el manifiesto de este año de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY): “Cultiva historias y el mundo florecerá”. Estos encuentros entre autores y lectores son realmente valiosos porque ponen rostro a la creación literaria. Son una oportunidad estupenda para acercar a los lectores, especialmente para los más pequeños y a los más jóvenes, a lo que significa el proceso creativo: la inspiración del autor, su intención, por qué nace la obra o cómo nace. Además, son experiencias colectivas y en ese sentido compartir, intercambiar, dialogar, conocer puntos de vista distintos para los lectores siempre es enriquecedor.

La muestra se enmarca en el Día Internacional del Libro. ¿Qué relevancia tiene hoy esta fecha en el ámbito educativo y cultural?

–La lectura tiene un papel fundamental para los niños y jóvenes. Les permite seguir disfrutando en su tiempo libre y aprender a través de los libros. La celebración de este día es una reivindicación del papel de la lectura en esta etapa de la vida y también de su papel en la construcción de una sociedad que proteja el juego, la imaginación y el talento. Por eso es importante que exista un día en el que las miradas se centren en la literatura infantil y juvenil, en su papel, en su calidad y también en el peso que ha adquirido dentro del sector editorial.

«Libros a la Calle» apuesta precisamente por sacar la literatura de sus espacios habituales. ¿Por qué es importante llevar los libros a lugares cotidianos como el transporte o el espacio público?

–Porque la literatura forma parte de la vida: está viva y sale al encuentro del lector. Desde esa “literatura en tránsito” que aparece en los medios de transporte con iniciativas como «Libros a la Calle», hasta su presencia con esta exposición en espacios de cultura y ocio como Casa del Lector, Matadero o Madrid Río. Cualquier propuesta que nos haga “tropezar” con la literatura se convierte en una puerta de entrada a la lectura.

Tal y como comentabas, el lema de este año, impulsado por el IBBY, es “Cultiva historias y el mundo florecerá”. ¿Cómo dialoga este mensaje con el contexto actual?

–El mensaje del IBBY tiene más vigencia que nunca. Vivimos en un mundo lleno de estímulos continuos y en el que impera la inmediatez. El lema de este año, la imagen de alguien que “cultiva” con paciencia, con cariño, nos recuerda el tiempo de la lectura, el darte permiso y espacio para el disfrute, la reflexión y la creatividad. Ese ritmo que nos da la lectura favorece la imaginación y, por supuesto, el pensamiento crítico. Son claves en cada etapa de la vida, pero sobre todo en la infancia y en los años de formación, en los que los lectores descubren sus primeras historias y aprenden, a través de ellas, a mirar el mundo y a tener su propio criterio.

La literatura infantil y juvenil tiene cada vez más peso en el sector editorial. ¿Qué factores explican este crecimiento sostenido?

–En la actualidad, el 25% de nuestras editoriales agremiadas (más de 300) publica literatura infantil y juvenil, un género que sigue creciendo de forma continuada y que el año pasado alcanzó el 29% de las ventas del sector con un aumento del 4% respecto al ejercicio anterior, como muestra el informe Comercio Interior del Libro en España, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España. El público infantil y juvenil no es ajeno a los factores que han influido de forma generalizada, como las políticas públicas y privadas de promoción de la lectura, la red de librerías y de bibliotecas, la bibliodiversidad que ofrece nuestro tejido editorial y la amplia agenda de eventos y encuentros con autores de los que hablábamos antes, que permiten “vivir” la literatura de otra manera.

En un entorno dominado por pantallas y consumo digital, ¿cómo se relaciona hoy la lectura con otras formas de entretenimiento?

–La lectura también está integrada en esta realidad, con formatos como el libro digital y el audiolibro; y la palabra adecuada la habéis mencionado en la pregunta: convivencia. No se trata de elegir, excluir ni demonizar, sino de entender lo que la lectura aporta de manera única; y prueba de ello son precisamente los índices de lectura infantil y de compra de libros.

Los datos muestran índices de lectura elevados en la infancia…

–Los índices se mantienen altos y estables, con una media de 78% para los lectores de hasta 9 años y más del 60% en la franja de 10 y 14 años; unos datos que consolidan el papel clave de la literatura infantil y juvenil en la formación de nuevos lectores. Si nos centramos en los lectores más jóvenes, destaca especialmente el papel de los docentes como prescriptores: motivan, acompañan y fomentan la lectura, como demuestra su implicación en iniciativas educativas como nuestro Concurso escolar de lectura y escritura “Microrrelatos en el Aula”, donde se convierten en referentes fundamentales para el alumnado. Y es una labor que hay que agradecer y reivindicar. También es muy importante el papel de las familias en la construcción del hábito lector. Según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros un 77,2 % de las familias con niños menores de 6 años leen juntos de forma habitual.

¿Por qué es tan importante fomentar el hábito lector desde edades tempranas?

–Así es. La creación del hábito de la lectura en edad temprana es uno de los mejores regalos que se puede hacer a la infancia por todo lo que les va a aportar a lo largo de su vida, y por lo que va a aportar también a la sociedad. En este sentido, todas las iniciativas que logran dirigir la atención a la lectura, integrándose en la vida cotidiana, se suman a este gran objetivo.

¿Qué retos enfrenta hoy el sector editorial infantil y juvenil, especialmente en un entorno de cambios tecnológicos y educativos?

–El gran reto al que nos enfrentamos los editores como promotores de la lectura es precisamente conseguir que el libro y la literatura sean tan cotidianos y necesarios como las pantallas, y por supuesto maestros, libreros y bibliotecarios son nuestros grandes aliados para conseguirlo. Si queremos entender el mundo para tratar de cambiarlo y mejorarlo, el único camino es cultivar la empatía y el pensamiento crítico a través de la lectura.

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