El coste del fracaso escolar sube un 11% y rompe la estabilidad de los últimos años

El fracaso escolar en España genera ya un sobrecoste superior a los 5.102,5 millones de euros, un 11% más que en 2024, según un informe. El estudio alerta de que la repetición, el fracaso en ESO y el abandono temprano siguen sin reducirse de forma significativa y reclama actuar antes ante las primeras dificultades del alumnado.
MagisterioMiércoles, 20 de mayo de 2026
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El fracaso escolar sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del sistema educativo español. Según el tercer Informe de dide.org, el impacto económico supera ya los 5.102,5 millones de euros, lo que supone un incremento cercano al 11% respecto al informe anterior y confirma que el problema no solo persiste, sino que además vuelve a crecer.

El coste del problema se dispara

La radiografía que ofrece el estudio es clara: la repetición en educación primaria, ESO y bachillerato concentra 1.267,2 millones de euros; el no aprovechamiento de recursos por fracaso escolar en la ESO asciende a 1.332,5 millones; y el abandono temprano añade otros costes relevantes en bachillerato, ciclos formativos de grado medio, universidad y ciclos formativos de grado superior. En conjunto, el informe concluye que el fracaso escolar actúa como un lastre estructural para la eficiencia del sistema educativo y para el desarrollo social y económico del país.

El análisis también subraya que se trata de una realidad multifactorial, en la que influyen factores educativos, sociales, familiares y personales. La CEO de Dide.org, Elena Betés Novoa, sostiene que España convive desde hace años con un nivel de fracaso escolar que no logra reducirse de forma significativa y advierte de que actuar tarde supone asumir un coste que el país no puede permitirse.

La brecha territorial en el sistema educativo

El informe insiste en que el problema no se distribuye de manera homogénea entre territorios. En términos de idoneidad educativa, la media nacional se sitúa en torno al 24,6% a los 15 años, con mejores resultados en comunidades como Cantabria, Galicia y Navarra, y cifras más elevadas en Ceuta, Melilla, Murcia y Castilla-La Mancha. Este indicador refleja el impacto acumulado de la repetición y anticipa mayores riesgos de abandono posterior.

En cuanto al fracaso escolar en la ESO, la media nacional ronda el 14%. Por debajo aparecen Cataluña, Galicia, Asturias o Canarias, mientras que Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía o La Rioja presentan tasas más altas. También el abandono temprano muestra diferencias notables: la media española se sitúa cerca del 13%, con comunidades como Asturias, Madrid, Castilla-La Mancha o Galicia en la parte baja, y Baleares, Murcia, La Rioja o Andalucía en la parte alta, además de los valores especialmente elevados de Melilla.

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que esta disparidad territorial revela el peso de los factores socioeconómicos, del mercado laboral y de las características propias del sistema educativo en la permanencia del alumnado. El informe habla de una brecha territorial que convive con comunidades cercanas a estándares europeos y otras con mayores dificultades para reducir el abandono.

La detección temprana como palanca de mejora

El documento también analiza la evolución histórica del abandono temprano desde 2005 hasta 2024. Aunque la tendencia general es descendente, en los últimos años se observa una fase de estabilización en torno al 13%, lo que sugiere una ralentización de la mejora. A partir de ahí, el informe defiende que la prevención y la detección temprana de dificultades deben convertirse en una prioridad para evitar que el problema siga escalando.

En ese escenario, una reducción del 10% en las tasas de repetición, fracaso escolar y abandono temprano permitiría rebajar el sobrecoste del sistema educativo en más de 200 millones de euros. Además, el informe estima que más de 29.000 alumnos podrían permanecer en el sistema hasta completar con éxito su formación, mejorando al mismo tiempo sus oportunidades futuras y la eficiencia del conjunto del sistema.

Dide.org concluye que actuar antes, reforzando estrategias de apoyo al alumnado y políticas educativas diferenciadas por comunidad autónoma, es la vía más eficaz para reducir desigualdades y contener un problema que ya tiene un impacto económico y social de gran magnitud.

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