Huelga indefinida de la calidad educativa
Los funcionarios docentes valencianos han convocado una huelga indefinida porque, según parece, la situación es insostenible: aulas masificadas y ratios inasumibles, exclusividad en la escolarización del alumnado inmigrante y con necesidades educativas, pérdida de poder adquisitivo, jubilaciones anticipadas a los 60 años puestas en cuestión por otros colectivos, inversión de fondos públicos en los colegios privados concertados, imposibilidad de instaurar la inmersión lingüística del valenciano, presencia de la religión católica en el currículo, falta de inversión en las infraestructuras, supresión de módulos de formación y cierre de unidades…
En cambio, los docentes valencianos de los colegios privados concertados continúan con su desempeño diario en esta recta final de curso y eso que su lista de reivindicaciones podría ser aún más abultada que la de los centros públicos. Quizá sea porque ellos son capaces de mirar más allá y también estiman y quieren a la escuela, sea pública o privada.
La demanda creciente que tienen los centros privados por parte de las familias nos muestra que para alcanzar la calidad educativa es necesario ir más allá de los aspectos administrativos, materiales, burocráticos o curriculares. Se debe poner en primer lugar a la persona, docente, discente o progenitor, y velar por su desarrollo integral. Para ello se necesita echar mano de la esperanza, del entusiasmo, y desear el bien del otro aunque esto suponga un esfuerzo extra sin recompensa material aparente. Y un ejemplo de esto se puede observar, o quizá no, un sábado cualquiera en las instalaciones de los colegios.
