La cooperación y la solidaridad internacional alzan las Voces de la Educación

Aga Bonk y Ana Grau, representantes de la Coordinadora Valenciana de ONGD y de Fundación ISCOD, enuncian una visión global del marco de la cooperación internacional al desarrollo con la solidaridad, la transformación social, la justicia, los derechos humanos y la movilización ciudadana como bases fundamentales, y con Eurorubik como proyecto ilustrativo de esta mirada.
Jorge CanósMartes, 12 de mayo de 2026
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En un momento de tensión geopolítica y de ruido informativo, el nuevo episodio de ‘Voces de la Educación’ recupera una realidad menos visible pero igualmente decisiva: la de las entidades que trabajan por la solidaridad internacional, la cooperación y la educación para el desarrollo. Pablo Rovira, delegado del periódico Magisterio en la Comunitat Valenciana, recorre este camino de la mano de Aga Bonk y Ana Grau, representantes de la Coordinadora Valenciana de ONGD y de Fundación ISCOD respectivamente.

La cooperación también educa

La conversación parte de una idea sencilla y poderosa: la solidaridad internacional no es un asunto lejano, sino una forma de leer el mundo desde la escuela. Las invitadas recuerdan que la educación puede ayudar a comprender la interdependencia entre países, mirar más allá del aula y traducir los grandes conflictos globales en preguntas pedagógicas que interpelen al alumnado.

Ese enfoque tiene además una dimensión ética. No se trata solo de informar sobre guerras, desigualdades o crisis humanitarias, sino de cultivar una mirada global que permita a los jóvenes entender que sus decisiones, sus hábitos y su consumo tienen consecuencias en otros lugares del planeta. La educación para la ciudadanía mundial aparece así como una herramienta para formar pensamiento crítico y compromiso social.

El plan de acción de la Coordinadora Valenciana ONGD

Aga Bonk detalla las distintas líneas de trabajo de la Coordinadora Valenciana ONGD en su afán por trasladar una mirada global con capacidad de transformar; la incidencia política, compleja por la dificultad de llegar a las instituciones; la investigación en diversos campos; las acciones de cooperación internacional; la educación, tanto formal como no formal; y la sensibilización, enmarcada en un ámbito menos formal, mediante exposiciones, manifestaciones o performances callejeras, entre otras acciones. Como piedra angular de esa hoja de ruta aparece Eurorubik, un proyecto orientado a dotar de recursos a profesionales de juventud con los que ayudar a fomentar una ciudadanía reivindicativa, activa e involucrada en la defensa de los derechos humanos.

Comunicación eficaz

Las entidades de cooperación reconocen que durante años centraron sus esfuerzos en actuar, pero no siempre en explicar bien lo que hacían ni en llegar a los espacios donde realmente está la juventud. Ana Grau declara que normalmente en estas cuestiones prevalece mediáticamente lo malo sobre lo bueno: «Normalmente el porcentaje es un 99% bueno, 1% malo, pero nos fijamos en ese 1%. Nuestra labor es hacer visible ese otro 99% de gente que está haciendo cosas en cooperación, en la educación. Por eso agradecemos a ese profesorado divulgador que se abre a la juventud». Hoy, el reto pasa por usar un lenguaje cercano, entender los códigos digitales y entrar en los entornos en los que los adolescentes sí están presentes.

 

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