La #TICYL2026 convierte Valladolid en el gran foro de la confianza digital educativa

Este jueves 21 de mayo de 2026, el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid acoge la Jornada #TICYL2026, un encuentro formativo que reúne a 450 docentes y marca la culminación del Plan de Seguridad y Confianza Digital de Castilla y León, con el objetivo de generar sinergias entre todos los agentes educativos.
José Mª de MoyaJueves, 21 de mayo de 2026
0

Luis Domingo González Núñez, director general de Innovación y Formación del Profesorado.

Este jueves 21 de mayo de 2026, el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid acoge la Jornada #TICYL2026, un encuentro que reúne a 450 docentes y que se presenta como la culminación del Plan de Seguridad y Confianza Digital de Castilla y León, con la ambición de generar sinergias entre todos los agentes educativos.

El cierre de una estrategia compartida

La cita llega en un momento en el que la escuela se mueve entre la tentación de prohibir y la de convertir la tecnología en remedio universal. La guía del plan insiste en una idea sencilla, pero decisiva: el uso de dispositivos solo tiene sentido cuando aporta valor pedagógico añadido y responde a una finalidad clara, no por inercia. No se trata, por tanto, de llenar las aulas de pantallas, sino de decidir con criterio cuándo ayudan de verdad a aprender, a convivir y a enseñar mejor.

Ese enfoque, más cercano a la pedagogía que a la mera incorporación de herramientas, atraviesa todo el documento. El plan no presenta la digitalización como un fin en sí mismo, sino como un proceso de acompañamiento que exige formación, reflexión y evaluación continua. En su análisis, el texto recuerda que el reto no consiste únicamente en saber manejar recursos tecnológicos, sino en saber cuándo, cómo y para qué integrarlos en la práctica docente. Esa es, precisamente, la diferencia entre usar tecnología y educar con sentido digital.

Una agenda para compartir buenas prácticas

La jornada ha arrancadocon la bienvenida institucional de Luis Domingo González Núñez, director general de Innovación y Formación del Profesorado. Después, la mañana está transcurriendo con experiencias de éxito en IA en Castilla y León, la keynote de Carlos González Morcillo, la sesión «Escuela 4.0 y el PSCD… ¿Jugamos?», la comida y una segunda tanda de buenas prácticas antes de la entrega de premios del Concurso de Vídeos del PSCD y el cierre a las 16:30, mientras se desarrollan talleres simultáneos para el alumnado. Desde Magisterio, iremos actualizando la información a medida que se vaya generando.

Francisco Javier Magdaleno, asesor educativo en la consejería de educación de Castilla y León, junto con Julio Albalad, director del INTEF.
Un documento que pone orden en el uso educativo de la tecnología

El análisis del Plan de Seguridad y Confianza Digital va más allá de la simple recomendación de prudencia. El documento fija un marco de actuación para que la competencia digital se trabaje de forma contextualizada, alineada con el currículo y siempre bajo supervisión docente. La premisa es clara: la escuela debe garantizar que la tecnología no desplace la enseñanza, sino que la complemente cuando aporte comprensión, autonomía, creatividad o evaluación formativa.

José María Pérez Ramos, del IES Alonso de Madrigal, de Ávila, en la presentación de un asistente para la interpretación de lengua de signos con inteligencia artificial.

El texto también insiste en que la competencia digital no se adquiere por acumulación de herramientas, sino mediante una progresión educativa que tenga en cuenta la edad del alumnado, sus necesidades y el entorno en el que aprende. En ese sentido, el plan defiende una digitalización gradual, razonada y segura, lejos de las soluciones rápidas o uniformes. No propone una escuela más tecnológica por definición, sino una escuela más preparada para decidir con responsabilidad qué recursos usa y con qué impacto sobre el aprendizaje.

Seguridad, confianza y acompañamiento

Uno de los ejes más relevantes del documento es la relación entre innovación y protección. El plan subraya que no puede haber verdadera confianza digital sin criterios claros sobre privacidad, protección de datos, bienestar emocional y prevención de riesgos. Por eso, plantea que el desarrollo tecnológico en el aula debe ir acompañado de normas, protocolos y formación que ayuden a prevenir usos inadecuados y a responder ante posibles incidencias.

La guía pone el acento en el papel del profesorado como figura de referencia para orientar, supervisar y evaluar. Pero, al mismo tiempo, reconoce que la seguridad digital no se sostiene solo desde el aula. Requiere una cultura compartida por toda la comunidad educativa, en la que centro, alumnado y familias compartan información, hábitos y responsabilidades. Ese enfoque colaborativo aparece como una condición indispensable para que la confianza no dependa de la improvisación, sino de un trabajo sistemático y coordinado.

Familia, centro y alumnado

El documento subraya, además, que el cuidado del ecosistema digital no recae solo en el profesorado: las familias han de recibir información clara, acompañamiento y propuestas para reforzar en casa hábitos de uso responsable, mientras el centro vela por la equidad, la accesibilidad y la protección de datos. Esa corresponsabilidad es la base de una ciudadanía digital más segura y más justa.

En esa misma línea, el plan pone especial atención en reducir brechas. No todos los alumnos parten del mismo punto ni cuentan con las mismas oportunidades de acceso, apoyo o experiencia tecnológica, de modo que la respuesta educativa debe contemplar la diversidad de contextos. La confianza digital, según recoge la guía, también pasa por garantizar que nadie quede atrás por razones socioeconómicas, territoriales o de competencia previa.

Tecnología con propósito

La guía que acompaña este proceso defiende que la competencia digital debe trabajarse de forma contextualizada, alineada con el currículo y siempre con supervisión docente. También recuerda que la tecnología complementa, pero no sustituye, la enseñanza analógica, y que su presencia en el aula debe justificarse por el aprendizaje que facilita.

En esa línea, el plan reivindica una mirada práctica: que la tecnología sirva para resolver problemas reales, enriquecer proyectos, fomentar la colaboración y abrir nuevas formas de acceso al conocimiento. Pero siempre desde la idea de que el valor educativo no lo aporta la herramienta en sí, sino la decisión pedagógica que la acompaña. Es ahí donde el documento sitúa el verdadero cambio de paradigma: no en usar más tecnología, sino en usarla mejor.

En esa misma línea, un análisis previo de Magisterio sobre la formación frente a la prohibición ya situaba el foco en el equilibrio y el sentido pedagógico.

0
Comentarios