Regularización progresista
Ellos también podrían ser una esperanza para nuestro país, aunque la ley actual no les ampare, pues les impide acceder del todo a una vida digna o indigna. Representarían la garantía para el mantenimiento de nuestro sistema educativo, laboral, social y el de pensiones. Su integración tampoco sería un problema, pues desde su mismo nacimiento podrían ser considerados españoles a todos los efectos y, a buen seguro, a la hora de votar no olvidarían qué partido político fue el que les regaló su don más preciado.
Y es que nuestro actual Gobierno podría implementar una regularización sostenible y ecológica que pondría a España a la cabeza del progresismo mundial: la de todos los niños que están por nacer. Eso sí, para ello tendría que derogar la ley más cruel que existe: la ley del aborto. Hay que confiar de nuevo en Sánchez, pues ya ha demostrado que se atreve con todo lo habido y por haber… ¿o esta vez va a ser que no?
