El dibujo es la vía y la finalidad

Cuando planteamos a nuestros alumnos y alumnas realizar un dibujo representando la realidad ante sus ojos, han de valorar el claroscuro y la composición. Es decir, tienen que plasmar la gradación tonal y pensar dónde y cómo colocar los elementos en el espacio del papel. Sin embargo, hay otros aspectos que podrán descubrir gradualmente en el hecho mismo de dibujar.
Isabel Jiménez ArenasJueves, 4 de junio de 2026
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© ADOBE STOCK

Una idea flexible del dibujo

Podemos preguntarnos: ¿qué entienden los estudiantes cuando hablamos de las funciones del dibujo? Ya durante la Educación Secundaria, y especialmente en el Bachillerato Artístico, aprenden que el dibujo no es sólo un fin, un ejercicio concreto o una obra de arte, sino también una vía. A través del dibujo se puede crear una nueva realidad. Se trata de una herramienta, un recurso que nos ayuda a visualizar algo nuevo.

La idea es muy sencilla. Al igual que el papel es el soporte del dibujo, el dibujo en sí es el soporte de la idea. Una idea, como concepto, no tiene límite sino que evoluciona hacia otras y presenta continuidad. Entonces, hemos de asimilar un concepto de dibujo potencial y abierto, aplicable en diversas áreas de nuestra vida diaria desde un pensamiento flexible.

En la práctica

Si pensamos en el papel sobre el que dibujamos, ya sea de un tamaño u otro, parece que nos limita por cada lado. Sin embargo, dependiendo de cómo representemos el objeto, de la dirección de las líneas y la escala de grises, podremos alcanzar a visualizar la distancia. Es posible, de hecho, crear la ilusión del espacio prolongable, o, lo que es lo mismo, del espacio infinito.

No obstante, según la flexibilidad mental que hoy en día necesitamos, el dibujo ya no solo responde a la realización de una buena pintura o ilustración, sino que requiere volver al origen del significado, de su razón de ser. Es decir, necesitamos reflexionar sobre el hecho mismo de dibujar. Y, en este sentido, el dibujo cobra un valor añadido como actividad manual que no debe obviarse.

De hecho, el uso del lápiz aporta beneficios paralelos al empleo continuado de las tecnologías. Los niños, al coger un lápiz tienen que girarlo, manejarlo, hacer que obedezca a la orden del cerebro para trazar líneas rectas, curvas, diagonales, verticales, horizontales, puntos, rayas, manchas. Algo tan sencillo, en realidad, está activando sus neuronas, favoreciendo la motricidad fina y mejorando su capacidad para gestionar la información que reciben.

Ampliar la percepción

Imaginemos varios dibujos de distintas personas con diferentes edades. Ya sean más o menos realistas, detallados o esquemáticos, nos daremos cuenta de que existe un vínculo con la persona. El dibujo conecta directamente nuestro cerebro con el espacio extracorporal, transformando lo abstracto en algo que nuestros ojos perciben.

Y, si nos paramos a pensar, todo dibujo inmediatamente enlaza con el arte que conlleva. Pero, para completar y entender este proceso, se necesita una visión extensa más allá del binomio perfecto-imperfecto.

Entonces, ¿cómo podemos potenciar la capacidad de visión de nuestros alumnos y alumnas? Y ¿cómo lo conseguiremos sin dejar de ser ortodoxos a la hora de resolver problemas?

Obviamente, los trabajos de clase tienen que cumplir con unos objetivos que dependen de los saberes básicos, los cuales se plantean en el marco de la ley de educación. Los estudiantes deben conocer como mínimo qué es un boceto, cómo se encaja y ajusta la proporción, qué métodos existen para componer con equilibrio o cuáles son los sistemas de ordenación en la sintaxis visual.

Así, gradualmente, estos conocimientos ayudarán a los chicos y chicas a entender el dibujo desde su base, para poder emplearlo en sus propios proyectos futuros. Pero además, sin excluir los cánones clásicos de belleza, aprenderán que hay varios modos de ver y valorar.

Ejercicios

Los siguientes son ejemplos de dibujos de mis alumnos Carlos Cano y Belén Alapont, del colegio San José de Calasanz de Valencia. Pertenecen a la época de los 90, cuando se iban preparando para los problemas de análisis de formas en la antigua selectividad.

Bodegón con frutas
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Dibujo del claroscuro

Bodegón con frutas
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Análisis de formas

Se trata de bodegones con frutas que reunían varios aspectos, como la simplificación de las formas mediante poliedros, la creación de un fondo decorativo, la relación figura-fondo o las sombras arrojadas.

Actualmente se continúan enseñando casi los mismos temas de inicio que hace décadas, y en torno a ellos los alumnos deben aprender a representar el volumen mediante el claroscuro, estudiando la luz y su proyección en la perspectiva.

Dentro del estudio de las perspectivas se enfatiza el sistema cónico, aplicado al dibujo artístico, tanto en la representación de espacios interiores como exteriores, en la ciudad o en un escenario natural.

En las representaciones, se tendrá que apreciar el sentido de la escala en el tamaño de los objetos, además de las variaciones tonales.

Perspectiva cónica
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Ampliando los saberes básicos

Para complementar los saberes básicos, la referencia a dibujos concretos en diferentes periodos históricos ayudará a la comprensión del lenguaje gráfico.

Solo como sugerencia, pues cada profesor conoce a sus alumnos y sabe qué ejemplos pueden enriquecer y hacer mejorar sus destrezas, destaco los siguientes autores y estudios o representaciones en particular.

Autores y objetos representados

-Qu Ding, 1023-1056. Montañas y árboles.

-Leonardo da Vinci, 1452-1519. Anatomía, rostros y pliegues en ropajes.

-Alberto Durero, 1471-1528. Animales y almohadas.

-Tintoretto, 1518-1594. Arquitectura interior y exterior.

-Artemisia Gentileschi, 1593-1652. Cuerpos en movimiento y ropajes.

-Clara Peters, 1594-1657. Autorretratos en utensilios y recipientes.

-María Sibylia Merian, 1647-1717. Plantas y vida animal.

-Francisco de Goya, 1746-1828. Manos que representan el alfabeto.

-Hokusai Katsushika, 1760-1849. Figura vestida, fauna y flora.

-James Nasmyth, 1808-1890. Cráteres de la Luna.

-Käthe Kollwitz, 1867-1945. Autorretratos

-Frank Lloyd Wright, 1867-1959. Casas en espacios naturales.

-Harry Beck, 1902-1974. Mapa del metro de Londres y caricaturas de animales.

-David Hall, 1905-1964. Bocetos para «Alicia en el País de las Maravillas».

-Matilde Ucelay, 1912-2008. Casas

-Eyvind Earle, 1916-2000 y Joseph Hale, 1925-2025. Plano arquitectónico de «La Bella Durmiente».

-William A. Berry, 1933-2010. Figura humana y bodegones con poliedros y frutas.

-Laurie Lypton, 1953. Máquinas y calaveras.

-Monica Lee, 1979. Animales y rostro humano.

-Addona Kare, 1980. Animales surrealistas.

El objetivo de estudiar los saberes básicos a través de aspectos concretos en estas obras es comprender la dimensión atemporal del dibujo. Nuestros alumnos y alumnas podrán entender el dibujo desde la genuina expresión personal, así como desde la aplicación práctica en distintas áreas profesionales.

En definitiva, se trata de visualizar el uso potencial del dibujo, por ejemplo, en el diseño de escenarios, el diseño textil, la animación, la ilustración científica, la arquitectura, la cartografía o la ingeniería. De esta manera, aparte del dibujo como ítem evaluable, comenzarán a entender que el hecho de dibujar tiene varias funciones y pondrán en valor la asignatura.

Sois bienvenidos a aportar vuestras ideas en los comentarios.

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