Las carreras tecnológicas y sanitarias marcan el mapa de empleo de 2026-27
Las conclusiones del estudio apuntan a una transformación estructural del mercado laboral español, donde la empleabilidad depende no solo del título universitario sino de la capacidad de generar valor en contextos profesionales reales. ADOBE STOCK
La empleabilidad universitaria vuelve a situar a las titulaciones tecnológicas en cabeza en España. Así lo refleja el informe elaborado por la Cátedra Universidad CEU San Pablo y The Adecco Group, que destaca el peso creciente de las ingenierías, la digitalización y las competencias prácticas en el acceso al empleo.
Las conclusiones apuntan a una transformación estructural del mercado laboral español, donde la empleabilidad depende no solo del título universitario sino de la capacidad de generar valor en contextos profesionales reales.
Entre los estudiantes, las carreras con mejor salida profesional son Ingeniería Informática, Ingeniería de Software e Ingeniería de Energías Renovables, seguidas por Medicina e Ingeniería de Telecomunicaciones. En el caso de las empresas, el podio lo repiten Informática y Software, mientras que Telecomunicaciones, Renovables y Medicina completan el top cinco.
El informe concluye que el futuro del empleo será tecnológico, adaptable y basado en competencias. Las empresas valoran cada vez más la experiencia práctica, las habilidades interpersonales y la capacidad de adaptación, por encima del título en sí mismo. También advierte de que entre el 22% y el 25% de los graduados trabaja en funciones que no encajan con su formación.
Pese a ello, el documento subraya que las humanidades y las ciencias sociales conservan un papel relevante por su aportación en pensamiento crítico, comunicación y análisis social. La clave, según el análisis, pasa por reforzar la conexión entre universidad y empresa, impulsar la orientación temprana y apostar por modelos formativos más flexibles e interdisciplinares.
Entre las propuestas del estudio figuran ampliar las prácticas de calidad, reforzar la formación dual y medir la empleabilidad como un indicador estratégico de calidad universitaria. Para las empresas, el reto es identificar competencias reales y no solo titulaciones, en un contexto en el que los perfiles híbridos ganan terreno y el aprendizaje continuo se convierte en una exigencia permanente.

