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Autoridad de los padres y autoestima de los hijos

Autor: Magda Gomes Dias
Editorial: La Esfera de los Libros
Precio: 19,90
264 páginas
Jueves, 30 de June de 2022
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La coach parental Magda Gomes Dias, muy conocida en Portugal por su blog Mum’s the boss y como fundadora de la Escola da Parentalidade e Educação Positivas, publica en España su libro Niños felices, una guía para perfeccionar la autoridad de los padres y la autoestima de los hijos, que en el país vecino ha vendido más de 10.000 ejemplares.

Todo lo que hacemos, desde la manera de comunicarnos hasta la relación que tenemos con lo que nos rodea, influye –incluso moldea– el comportamiento de nuestros hijos. Por eso es importante observar las situaciones que vivimos con ellos desde una nueva perspectiva, cuestionarlas y orientarnos hacia la felicidad. Los niños felices son personas confiadas que hacen más bien que mal; se respetan y respetan a los demás; se gustan a sí mismos; son positivos… Han sido educados con mimo, empatía y sentido común por padres que saben equilibrar la crianza y su vida personal, sin tener que hacer demasiadas renuncias.

Magda Gomes Dias, cuyo modelo de actuación con familias tiene gran éxito y también trabaja para empresas, comunidades y escuelas, ilustra sus afirmaciones con ejemplos de la vida diaria que ayudan a tener una mejor relación con los hijos y disfrutar de ellos.

“Educar a un niño, sea cual sea, debe basarse en un profundo respeto, porque, si bien es cierto que tiene una naturaleza única, el entorno y las personas que tratan con él tienen una influencia aún mayor. Es demasiado trágico cuando dejamos esta importante tarea en manos del azar”, afirma Gomes Dias. “En este libro hallará, de manera práctica, clara y actual, los mejores consejos y las mejores estrategias para que su relación parental con sus hijos sea la mejor posible. No hay varitas mágicas, no hay frases mágicas. Tampoco encontrará estrategias de manipulación, castigos que les hagan obedecer o recompensas o sobornos para que hagan lo que queremos. Sin embargo, encontrará una filosofía muy práctica y mucho más interesante: la parentalidad positiva”.

Niños felices comienza aportando claves neurológicas. “Cuando descubra los motivos que provocan los ataques de histeria, vulgarmente rabietas, en su hijo, comprenderá lo que debe hacer para ayudarlo a gestionar sus berrinches (los de él, no los suyos)”. Este capítulo está dedicado a la inteligencia emocional, competencia que podemos ayudar a desarrollar en nuestros hijos… y, si lo hacemos un poco en nosotros, tanto mejor”. El libro también ofrece herramientas para saber hablar con los hijos.

“Es posible enseñar a nuestros hijos a ser más resilientes, a tener una mayor autoestima y, por consiguiente, a ser más positivos y felices”, pero sin olvidar conceptos como la autoridad y la obediencia. “Se puede equilibrar todo esto con mimo, empatía, amistad y cariño”, afirma la autora. “Recuerde que en la educación no hay una meta. Es un viaje, un camino, y, por eso, cada día es un nuevo día y un buen día para transformarnos en mejores personas. Con esta transformación inspiramos a nuestros hijos a ser mejores. Esta es la gran conclusión (un poco romántica, hay que reconocerlo) que le dejo. ¿O pensaba que iba a cambiar a su hijo con este libro? El cambio ha de ser suyo”.

“Ser madre o ser padre no es fácil, sobre todo cuando se requiere perfección a todos los niveles, pero salvo en raras excepciones, somos los mejores padres que podrían tener nuestros hijos”, afirma el conocido pediatra portugués Mário Cordeiro en el prólogo de Niños felices. “Este libro surge en el momento oportuno en el que una madre complementa lo que la ciencia sabe, lo que algunos médicos y psicólogos defienden, explicando algunos fenómenos y epifenómenos de la parentalidad, y mostrando que, rabieta arriba, rabieta abajo, todos estamos en el mismo barco y soportamos los mismos momentos malos y disfrutamos de los mismos momentos buenos. Nos ayuda a pensar que podemos ser muy buenos padres sin tener que renunciar a otras facetas de nuestra vida. Nos enseña que el rompecabezas que somos se las apaña para conseguir más espacio para encajar una pieza tan grande como es un hijo, sin que las demás se compriman. Nos demuestra que esta tarea es posible, siempre que se tenga arte, sentido común y amor… Y así se descartan cosas, personas y situaciones que no le interesan a nadie y con las que muy a menudo perdemos tiempo, energía y neuronas”.

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