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Mi primer libro de Lengua... a los 14

Desde el CP “La Dehesa del Príncipe”, la profesora Mª Dolores Bullido Molina lleva a cabo una experiencia con el objetivo de que los alumnos de entre 13 y 15 años elaboren su propio libro de texto.
Miércoles, 10 de April de 2002
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La profesora explica que la experiencia surgió con la idea de recoger lo mejor que cada editorial proponía en sus textos escolares.
De esta manera, con el fin de evitar que los alumnos tuvieran que comprar cinco o seis libros distintos, la docente propone una experiencia novedosa a través de esta iniciativa: que cada alumno sea el sujeto protagonista de su propio aprendizaje. Esto se traduce en que cada estudiante elabore su propio texto escolar.

“El primer día del curso es importantísimo explicar el proyecto e implicar a los alumnos”, comenta Mª Dolores, ya que se requiere un gran esfuerzo tanto del docente como de los propios alumnos.

Curso de Lengua

Luego, las clases transcurren normalmente: análisis de textos, explicaciones, debates…, que los alumnos llevan al papel posteriormente.
Para elaborar el libro, los alumnos utilizan pliegos de papel de barba, en los que hacen unos márgenes para cuidar la presentación de los libros.
A su vez, los estudiantes se ayudan de unas plantillas para no torcerse a la hora de introducir los contenidos.

Además, para Mª Dolores es tan importante el fondo como la forma, es decir, la puntuación final será más alta atendiendo tanto a los contenidos del libro como a las ilustraciones de la obra (realizadas también por los propios alumnos), así como el orden y presentación del mismo.

Para esta docente el objetivo básico del proyecto es a largo plazo, porque se trata de enseñar a los adolescentes a pensar y a ser críticos, y también enseñarles a utilizar unas técnicas de estudio adecuadas, como esquemas, cuadros sinópticos, etc.

El libro de texto

El proyecto también conseguirá que los alumnos aprendan a redactar, a sentir el orgullo tras el esfuerzo y la satisfacción de un trabajo bien hecho, y otras cosas tan importantes como respetarse el turno de palabra unos a otros a través de debates.

Como cualquier otro texto escolar, el libro que elaboran los estudiantes contiene al principio su prólogo, y su índice al final. El contenido se estructura por temas.
A su vez, cada tema contiene diversos apartados, que se trabajan en clase y luego se llevan al libro, una vez revisados por el docente los resúmenes y las diez actividades o ejercicios inventados por los propios estudiantes.
La buena caligrafía y ortografía es fundamental y ayudará a los alumnos a afianzar estos conocimientos. En cada tema hay cuatro grandes apartados: Lectura y lingüística, Gramática, Literatura y Taller de escritura.
En cada tema se trabaja o sobre un libro de lectura obligada escogido por el profesor para todos los alumnos, o sobre un texto periodístico actual.
Si se trata de un libro, cada alumno recoge en su propio libro unos tres o cuatro párrafos de la obra, los que más le llamen la atención y trabaja su vocabulario, etc., a modo de comentario de texto.

En el caso de tratarse de un artículo periodístico se procede de igual modo. El alumno pega la fotocopia en su papel de barba una vez trabajado el artículo en su cuaderno de clase.

“El profesor debe revisar los cuadernos de clase de cada alumno e indicar lo que deben pasar al papel de barba”, comenta Mª Dolores. Al finalizar el comentario de texto de cada alumno se inventa 10 preguntas o ejercicios cuyo enunciado recoge en su libro una vez revisadas también por el profesor.
Cuando el docente ha explicado la parte del programa educativo que corresponde, ya sean los verbos, adjetivos, la oración simple, la oración compuesta, etc., éstos son llevados por los alumnos a sus respectivos libros en forma de resumen, esquema o cuadro sinóptico, además de por supuesto las diez actividades inventadas correspondientes.

De cada periodo literario, tras la explicación del profesor, el alumno elige un autor y una obra concreta y trabaja sobre ella.

A la hora de llevarlo al papel de barba, un resumen con los puntos más importantes, por ejemplo del Romanticismo, junto con las actividades inventadas por los alumnos son suficientes para que los estudiantes adquieran una base sobre la historia literaria de su país y los autores más destacados de cada época.

Taller de escritura

Tan importante como la lectura, la Literatura o la Lingüística es que los alumnos aprendan a redactar bien y sin faltas de ortografía. Un tema de actualidad, uno libre o uno de carácter social son los más indicados para acabar con un debate en clase, cuyos objetivos y conclusiones quedarían recogidos en cada libro.
Es la hora para proceder a coser en orden todos los cuadernillos de papel de barba (que han ido siendo numerados paulatinamente). Cada niño es el responsable de coser su libro, “con lo cual también aprendían a coser”, explica Mª Dolores. Y una vez cosidos se procedía a la encuadernación.

Según María Dolores Bullido Molina, la experiencia, “aunque requiere un esfuerzo por parte tanto de los alumnos como del profesor, es siempre altamente positiva”. Sin embargo, Mª Dolores reconoce que no todos los libros salen del todo bien. Por tanto, en la clase hay libros muy buenos, otros buenos, algunos regulares y otros malos.

Nunca puede haber dos libros iguales, porque cada uno es reflejo del carácter y personalidad del alumno que lo ha hecho. Y también de su constancia y esfuerzo a lo largo del curso. Pero eso es bueno. 

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