Halloween, un día de miedo

En el malagueño CEP “Juan Herrera Alcausa”, las clases de Inglés enseñan y divierten a los pequeños, pues la teoría se complementa con la celebración de fiestas anglosajonas.
Miércoles, 11 de febrero de 2004
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El folklore y las tradiciones del mundo anglosajón tienen su hueco en las clases del CEP “Juan Herrera Alcausa”. Hoy en día, es importante que los alumnos se inicien desde pequeños en el aprendizaje de idiomas, por lo que el profesor debe inculcar en sus clases un buen acento y dominio de un vocabulario básico. Pero todas estas enseñanzas no tienen nigún sentido si no realizamos una buena contextualización de las asignatura, por lo que es importante que antes de adentrarnos en la teoría intentemos conocer el por qué de ese idioma.

Estas actividades también vendrían a enriquecer el método de impartir las clases de idiomas. No se trata de que los niños repitan y escriban palabras sin sentido, sino de que puedan disfrutar de otros ejercicios en los que se combine lo plástico y lo lúdico.

Este tipo de actividades no suelen ser habituales en la rutina diaria de clase, por lo que, al comentarle a los alumnos nuestras originales intenciones, se mostraron muy interesados e inquietos por aprender cosas nuevas y tratar algunos aspectos que normalmente no conocen en profundidad. Además, estamos combinando la diversión con temas transversales como la Educación en Valores, el respeto y el trabajo en equipo.

Entre calabazas y brujas

Sopesamos varias opciones y, finalmente, decidimos dedicar una parte de nuestras clases a la festividad de Halloween, una fiesta que poco a poco se va incorporando a nuestra cultura. Los niños se mostraron asombrados ante una celebración en la que se venera a los muertos, y donde las calabazas o los disfraces de esqueletos son los protagonistas.

Halloween iba a ser protagonista en las clases de Inglés, por lo que tocaba organizar lo que iba a ser la actividad en sí. De modo que propusimos que cada niño realizara una máscara, ya que para los niños anglosajones esta es una festividad que requiere una preparación con un disfraz y una careta. Así que en el colegio decidimos centrarnos más en la confección de la máscara porque los materiales los podíamos conseguir y trasladar más fácilmente al centro.

Además, los niños aprendieron que con una simple actividad manual se puede fomentar el respeto hacia otras culturas, un aspecto que se debe inculcar desde las edades más tempranas.

Lo primero fue situarles en uno de los países de esta tradición, así que señalamos en el mapa dónde está Inglaterra y hablamos de sus habitantes, su lengua, tradiciones y, sobre todo, del papel de los niños en fiestas como Halloween o la Pascua. En definitiva, situamos geográficamente a los pequeños para así poder programar un viaje imaginario que tuvo varias opciones de transporte, como el barco, el avión o incluso el coche.

Después de algunas aclaraciones y preguntas, decidimos dar un ambiente festivo a la clase. Los niños se pusieron manos a la obra y trabajaron en parejas para colorear pósters de tamaño A3 con dibujos de brujitas, monstruos y calabazas. Éstas fueron las ilustraciones que más se repitieron, pues son las que normalmente ven en las series televisivas. Los rotuladores, ceras y lápices de colores se hicieron necesarios, por lo que se distribuyó a cada pareja un estuche con el material. Conforme fueron terminando sus dibujos, cada pareja se levantaba de la mesa y elegía el lugar de la clase donde lo queríar poner.

Una vez creada una atmósfera típica de Halloween, echamos mano de unas calabazas compradas especialmente para la ocasión. Con cuidado, les fuimos sacando la pulpa y empezamos a perfilar las caras haciendo los cortes necesarios. Con ayuda de la profesora, los ojos y boca y un agujero central fueron pacientemente perfilados. Apagamos la luz y la clase quedó tenuemente iluminada por las velas que colocamos dentro de las calabazas. En este ambiente de suspense, empezamos a contar un cuento que mantuvo el interés y asombro de los pequeños.

Las calabazas y los dibujos ya estaban hechos, pero faltaba lo más importante: unas máscaras realizadas con cartulinas tamaño A4. A los niños se les entregaron las cartulinas para que se pusieran a dibujar la silueta. A continuación, las recortaron y, con los elásticos, las caretas ya estaban listas: Por tanto, los pequeños por fin estaban preparados para celebrar Halloween por todo lo alto.

Fueron unos días especialmente intensos para los alumnos de Primaria: se divirtieron y aprendieron a valorar otras culturas distintas.

La Educación intercultural, clave en los idiomas

Algunas personas se pueden mostrar reticentes a la hora de incorporar a nuestra Educación rasgos culturales de otros países. Pero estas experiencias deben ser siempre vistas desde el punto de vista del enriquecimiento de nuestra propia cultura, para así abogar por la interculturalidad de la que actualmente tanto se habla. Toda esta serie de propuestas serían convenientes y enriquecedoras, y no implicarían abandonar nuestras costumbres, sino saber aprovechar en cada momento lo que nos brindan otras tradiciones distintas.

En la actualidad, podemos encontrar alumnos de todas las nacionalidades, por lo que sería una buena oportunidad para fomentar la convivencia e integración entre los más pequeños. Así, sería una experiencia muy provechosa tener en clase un alumno inglés, para que mostrara de cerca los aspectos más destacables de la cultura inglesa. En esta asignatura se puede hablar sobre diferentes culturas y realizar atividades con las que podemos conocer un poco más las tradiciones, pues, en definitiva, el idioma va unido a las costumbres.

MºÁngeles JIMÉNEZ PÉREZ
CEP “Juan Herrera Alcausa”  

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