Compartir datos en redes sociales eleva el riesgo de sufrir suplantación de identidad

La influencia de las redes sociales en la etapa de la adolescencia fue el tema central del debate organizado por la consultora de sensibilización de eventos Universo Vivo en el Café Comercial de Madrid.
Tamara FariñasMartes, 28 de febrero de 2012
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El debate, en el que participaron algunos medios de comunicación y público general, estuvo liderado por el inspector jefe de la Primera Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía, Enrique Rodríguez Martín; José Miguel Rosell, socio director de la empresa de seguridad de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) S2 Grupo; el profesor de Primaria Alberto Herrero; Ana Martínez Masson, psicopedagoga y responsable de Educación en la plataforma Misait y la periodista de El País Rosa Jiménez Cano, experta en tecnología y redes sociales.

El debate dio comienzo con una exposición de la situación actual en referencia a las redes sociales y los jóvenes, que cada día se vuelve más complicada debido, en gran parte, a la brecha digital que hay entre padres e hijos. El hecho de que los hijos estén más familiarizados con las TIC puede provocar que en muchas ocasiones “se crean expertos en tecnología cuando sólo son usuarios”, como explicó José Miguel Rosell, experto en seguridad de las TIC. Esta percepción que los adolescentes tienen de sí mismos como expertos tiene consecuencias negativas en el sentido de que creen “que conocen el funcionamiento de la tecnología pero se olvidan del Código Penal, y no se dan cuenta de que muchas veces hacen cosas que están tipificadas como delitos, como el simple hecho de pinchar una red Wi-Fi”, explicó el profesor Alberto Herrero. Este desconocimiento provoca situaciones más críticas, según Enrique Rodríguez, policía de la Brigada Tecnológica, en las que “los jóvenes pierden voluntariamente su privacidad cuando envían fotos en situaciones comprometidas a sus compañeros”, sabiendo que no existe la certeza de que esa foto no vaya a ser publicada. “En otros casos, los jóvenes incluso comparten las contraseñas, como muestra de confianza, con quienes consideran sus mejores amigos”, según Rosa Jiménez, y esto puede elevar los casos de suplantación de identidad sin que ellos mismos sepan que están cometiendo un delito.

En muchas ocasiones, para evitar el uso abusivo de estas nuevas tecnologías, los padres creen que la solución está “en colocar el ordenador en el salón”, argumentó el profesor Alberto Herrero, “pero eso es un error, porque ahora cuentan con muchos dispositivos que se conectan a internet, como la PlayStation o los smartphones, y sus padres lo desconocen”.

Otro error común en los padres, en el que los cinco ponentes estaban de acuerdo, es el hecho de que limpulsen a sus hijos a participar en redes sociales. “Cuando un menor intenta hacerse una cuenta de Facebook y la Red no se lo permite por la edad, a veces son los padres los que les ayudan a saltarse la norma, con la condición de que sus primeros amigos sean los propios padres”, continuó Rosa Jiménez, “sin pensar en qué cosas se van a encontrar”. Aunque no todo es negativo: para la psicopedagoga Ana Martínez, la “inmediatez de las TIC hace que los jóvenes resuelvan sus conflictos de forma inminente, por lo que no se comen tanto la cabeza”.

Ana Martínez propone la creación de plataformas exclusivas para niños “en las que se puedan incluir a los adultos” como una posible solución al problema de las redes sociales. Una de esas propuestas se ha traducido en la creación de la plataforma Misait, una red social adaptada a edad infantil, pero adecuada para adultos, en la que los niños pueden contactar entre ellos, así como con sus padres y profesores.

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