El 76,2% de los directores tiene más de 20 años de experiencia docente

Diego FranceschLunes, 17 de diciembre de 2012
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Hombre, (60,4%), de más de 40 años (94%), con una diplomatura universitaria (72,9%), más de 20 años en la docencia (76,2%) y con “formación para la dirección” (74,2%) es el perfil del director de Primaria en un centro público de este país, según una encuesta a los propios interesados publicada en 2009 por el Instituto de Evaluación. La actual reforma educativa prevé que, además de los requisitos para ser director que ahora se piden (cinco años como funcionario y otros cinco como docente, además de la presentación de un proyecto de dirección), se añada un curso de formación sobre la función directiva. En cuanto al procedimiento, continúa siendo necesario presentarse a un concurso de méritos.

Por otro lado, la reforma también prevé que la comisión encargada de seleccionar al director esté constituida por un lado por representantes de las Administraciones educativas, y por otro, en una proporción mayor del 30 y menor del 50%, por representantes del centro. De estos últimos, al menos el 50% lo serán del Claustro.

Dice el borrador de la Lomce que la selección del director se basará “en los méritos académicos y profesionales acreditados por los aspirantes, la valoración del proyecto de dirección, y la experiencia y valoración positiva del trabajo previo desarrollado como cargo directivo y de la labor docente realizada como profesor”. Además añade que “se valorará de forma especial la experiencia previa en un equipo directivo”, así como las “acciones de calidad”.

En relación al nuevo curso de formación, hasta ahora nada se sabe sobre su contenido puesto que, además, en el sistema público no existe ningún curso oficial que acredite para ejercer la función directiva. En el ámbito privado, en cambio, sí existen numerosos cursos sobre liderazgo o gestión de centros educativos.

Asimismo, y dado que en los centros públicos todos los directores proceden del Claustro de profesores, conviene revisar la selección y formación inicial y continua de éstos que, por cierto, también está en proceso de reforma. Recientemente, los consejos escolares autonómicos y el del Estado han publicado un documento de propuestas sobre la selección docente. El documento constata que en la próxima década “más de 200.000 profesores (una tercera parte del total) abandonarán el sistema educativo a consecuencia de su jubilación”. Este profesorado experimentado tendrá que ser sustituido por otro perteneciente a una nueva generación, lo cual ofrece una posibilidad de mejora y reforma de todo el sistema educativo.

En este contexto se ha planteado también la necesidad de una profesionalización de la dirección. Cataluña ha sido precursora en este ámbito. Como recuerda el inspector y profesor de la Universidad de Sevilla, Antonio Montero, la Ley de Educación catalana (2009) “estima un régimen jurídico específico y alude a los criterios y procedimientos para determinar la condición de directivo profesional”. Recientemente se ha publicado la primera convocatoria para obtener la acreditación de directivo profesional docente.

Dirección “profesional”
En relación con lo que tiene que tener la dirección para ser considerada “profesional”, el también inspector Alfredo Mayorga señala que “debe desterrarse el falso concepto de que todos pueden ser directores”. Un buen profesor –añade Mayorga– puede ser un pésimo director”. Y, en tercer lugar, “debe dejar de tener un carácter voluntarista y artesanal”.

Ya en junio de 2010, el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso se quejaba, en una proposición de ley, de que tanto la LOE como antes la Lopeg, “se caracterizaban, por un lado, por no diferenciar la función directiva de la docente y, por otro, porque la selección de los directores se hacía conforme a las preferencias del profesorado”. Al mismo tiempo, el PP señalaba que con su ley, la LOCE, “se avanzó al dotar al director de un perfil más profesional”. Ahora, con la Lomce, se quieren incorporar todos estos principios para avanzar en la profesionalización del director.

El PP considera que en el procedimiento en vigor previsto en la LOE “deja de profesionalizarse la función directiva, al representar el director al centro ante la Administración y no a la Administración en el centro”. Según decía el PP en 2010, en la LOE “se trata, además, de un procedimiento de selección, que se configura como una excepción en el panorama internacional”. Efectivamente, en la mayoría de los países europeos, las direcciones son profesionales, ejercen una función específica de manera estable, lo que les permite ser los líderes reales y efectivos del centro, los impulsores de los proyectos educativos y los que orientan los centros hacia la mejora de resultados y la excelencia educativa.

¿Un modelo democrático?
En la actualidad, el modelo de dirección español se proclama como un modelo democrático y participativo, pero resulta que al 60 por ciento de los directores los termina eligiendo la Administración ante la falta de candidatos. Sin embargo, con el modelo instaurado por la LOCE se presentaron, en 2005, candidatos al 72 por ciento de las vacantes, cuando en 2003, antes de la LOCE, se habían presentado candidatos a sólo un 45 por ciento de las vacantes.

Otra de las condiciones para la profesionalización de la dirección es su reconocimiento legal como categoría a nivel nacional lo cual, aunque no está en el borrador de la Lomce, no se descarta que aparezca en el futuro Estatuto Docente y en la carrera profesional que lo acompañe, una carrera que culminaría, precisamente, con la categoría de director.

En el tema de la profesionalización del director existen muchos prejuicios que han retrasado su puesta en marcha en el sistema educativo español. Según el inspector Antonio Montero, “insinuar el carácter profesional del ejercicio directivo no deja de provocar reacciones en las que puede advertirse la influencia de determinados prejuicios. Uno, por lo demás destacado, es el de atribuir mayor legitimidad democrática a los procesos electivos que a los selectivos. Montero recuerda que en estos años sólo en muy contadas ocasiones el porcentaje de docentes que se presentaban como candidatos para ser elegidos alcanzó el 50%, con registros particularmente bajos en el caso de Primaria. En todo esto “late, como trasfondo, la dialéctica entre el ejercicio de la dirección a modo de ‘cargo’, propio de los modelos electivos, o su desempeño a manera de ‘profesión’, más consonante con los procedimientos selectivos”, concluye Montero.

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