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Sacar el máximo partido a los móviles en todos los niveles educativos

Faltan pocos minutos para las ocho de la mañana, los alumnos van llegando a cuenta gotas al patio del colegio. Según van entrando, su smartphone va emitiendo un aviso, acaban de ganar una insignia –reconocimiento y puntos virtuales– por llegar antes del timbre de entrada y lo pueden ver en el mismo momento de conseguirla.
Martes, 24 de May de 2016
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Desde que utilizo este sistema de motivación, los alumnos que llegan rezagados casi no existen y entran con la satisfacción de haber conseguido el primer objetivo del día.

Oigo a algunos docentes debatir sobre si se debe permitir el móvil en las aulas y creo que ese paso ya debería estar superado, solo nos queda educar a nuestros alumnos en su uso responsable. El problema lo encuentro en que los docentes no sabemos cómo enseñar eso.

En el centro donde desarrollo mi labor docente, algunos profesores comenzamos un debate hace tiempo sobre si el móvil es una herramienta posible dentro del aula, y la respuesta fue un rotundo sí.

Comienza la clase y hoy es lunes, para activar a los alumnos el profesor propone un ejercicio de Kahoot, cada alumno saca su terminal, se conecta a la wifi y comienza la competición. Los miembros de cada grupo hacen comentarios, el ganador elige su premio, salir de clase dos minutos antes que sus compañeros en el próximo recreo. Tan simple, tan rápido y tan barato. Los alumnos ya están despiertos, puedo empezar a explicar.

El problema de la privacidad

Uno de los principales problemas que tenemos con los móviles es la privacidad. Los alumnos no conciben que dentro de 20 años seguirá siendo posible acceder a los contenidos que publiquen hoy. Suele ayudarme marcar un ejercicio en el que busquen noticias de personas que tuvieran problemas con contenidos subidos a las redes sociales hace años.

Cambio de clase, 4º de Secundaria, la actividad está subida al aula virtual Moodle, a la hora marcada es accesible automáticamente para los alumnos. Incluso para los que están enfermos en casa. Tienen que buscar información sobre un personaje histórico local. Buscamos en la Wikipedia, saben que los primeros tienen más puntos e insignias, además la información debe ser resumida en 140 caracteres y publicada. Uno de los grupos localizó en Google Maps la casa donde vivió y añadió fotos de su aspecto actual, a mi no se me habría ocurrido. Las calificaciones las pueden observar ellos y sus padres desde casa en cualquier momento. Como una partida más en la que, si he perdido, el paso lógico es volver a intentarlo una y otra vez. El seguimiento de las familias es alto y las sorpresas finales en las evaluaciones muy pocas.

Llegamos a la última hora de clases, hoy toca nuevo tema. Entro en la aplicación de Flipped Classroom y compruebo qué alumnos vieron el vídeo con la explicación del tema, qué respuestas del cuestionario respondieron correctamente, a qué hora, etc. Como siempre, no todos lo hicieron, ni todos acertaron, ni siquiera todos lo entendieron, pero
realmente eso me ha pasado incluso cuando repartía fotocopias. Me pongo a resolver las dudas de los que lo vieron, mientras el resto va viendo el vídeo con mi explicación y se va uniendo al grupo. Algunos no tienen internet en el domicilio, la crisis y el alto precio de las conexiones en España hace que esto se deba tener en cuenta a la hora de enviar actividades para casa.

Se acaba el día, los alumnos salen rápidamente de clase mientras van consultando sus mensajes de Whatsapp, Instagram, Facebook, Twitter y demás. Sólo he tenido que llamar la atención unas pocas veces por usar el móvil incorrectamente y restar los puntos correspondientes. El estimulo es inmediato y en su idioma. Miro mi terminal y también tengo mensajes de compañeros y amigos que me han llegado durante la mañana, pero los míos seguro que son de cosas serias o urgentes, no hay humor ni chistes. Tengo prisa por llegar a casa, me queda preparar contenidos para una compañera de Infantil, me ha pedido ayuda con un alumno que tiene alguna particularidad de aprendizaje y le está costando mucho aprender a leer y a interactuar con los compañeros. Estoy creando contenidos de realidad aumentada para su libro de lectura, el niño buscará patrones de letras y al encontrarlos se reproducirá un vídeo con el sonido de la palabra. A partir de ahora su libro de lectura va acompañado de una tablet. Es que el mundo ha cambiado con nosotros dentro.

Jerónimo Álvarez
Colegio Salesianos “La Cuesta” de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

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