Chirrido inaudible

Son muchos los padres y los hijos que están en conflicto, que requieren ayuda exterior.
Javier Urra
Dr. en Psicología y Dr. en Ciencias de la Salud
5 de febrero de 2019
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A veces es un problema de relación que deriva en violencia. En otras ocasiones la razón está en el consumo de drogas o las adicciones de distinto tipo. Pero que nadie niegue que la enfermedad mental también golpea a hijos y progenitores. Esta realidad está en gran medida silenciada, hay mucho de tabú.

Lo cierto y verdad es que cuando los padres tienen hijos con problemas o que les generan conflictos, no saben bien a dónde ir. Claro que la Sanidad pública tiene sus recursos, como los centros de salud mental, o áreas de hospitalización. Pero a veces se precisa un trabajo ambulatorio muy continuado, o incluso el ingreso residencial. Y es aquí donde las administraciones, las entidades privadas, las fundaciones, las aseguradoras, tienen un reto inmenso.

Este es un ámbito que exige de criterio, planificación, medios, sinergias. A veces nos falla la Educación, en ocasiones nos ahoga la enfermedad mental, los graves problemas de conducta, la patología social, y al fin los hogares se convierten en lugares donde la convivencia es imposible, donde se respira miedo y recelo.

En julio de 2019, y dentro de los Cursos de Verano de El Escorial, organizados por la Universidad Complutense de Madrid, abordaremos: “Retos de la salud mental infanto-juvenil”. Invitaremos a especialistas y expertos de la salud mental, de la Educación, de la justicia, y estarán representadas las entidades sin ánimo de lucro, las instituciones.

A veces nos falla la Educación, en ocasiones nos ahoga la enfermedad mental, los graves problemas de conducta, la patología social, y al fin los hogares se convierten en lugares donde la convivencia es imposible

Créanme, cuando les digo que por muchas razones de las que no excluimos las nuevas tecnologías, el mundo estresante, cambiante, hay muchísimas familias que sufren, que requieren respuesta, tratamiento experto y continuado.

Y quisiera reflejar en estas líneas una sombría realidad que desborda los sucesos, las noticias, las agresiones, los suicidios, para darles a conocer ese dolor oculto que demanda intervención.

La protección de los menores debe atender a los ámbitos de exclusión, de pobreza, de injusticia social, pero sin olvidar otros ámbitos donde se ha quebrado la relación generacional, el autoconcepto y aún la esperanza.

España es un país que puede sentirse muy orgulloso de muchísimas cosas, entre ellas de su salud pública y privada, de sus trasplantes de órganos, de sus transfusiones sanguíneas. Algo menos de los medios que empleamos para prevenir y atender la salud mental. El déficit se acrecienta en relación a la salud mental infanto-juvenil, donde apreciamos casos de trastornos de la personalidad, depresión, desesperanza, pensamientos psicóticos, posicionamientos psicopáticos, trastornos obsesivos compulsivos.

Nuestro país consume un 20 por ciento más de psicofármacos que el resto de los países europeos. Sintomático.

Este es un llamamiento a las fundaciones y a todos aquellos que, por responsabilidad institucional, o por generosidad y mecenazgo, deseen ayudar en un problema que se incrementa día a día, donde los niños, más tarde jóvenes, pasan en muchas ocasiones de víctimas a verdugos.

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