Oda al periodismo

José Mª de Moya
Director de Magisterio
5 de febrero de 2019
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La semana pasada la Asociación Educación Abierta me invitó a decir algo sobre periodismo y Educación. En la bio de mi cuenta de Twitter digo que “me dedico con pasión a las dos actividades más nobles que conozco: la comunicación y la Educación” y tal vez por eso. El caso es que tuve la oportunidad de explayarme con mis dos pasiones ante un selecto y heterogéneo grupo. Vengo con estas por la polémica entrevista en La Sexta de Jordi Évole a Nicolás Maduro.

Muchos piensan que la razón de ser del periodismo es la libertad de expresión. Se diría que existen periódicos o programas de radio simplemente como demostración de que hay libertad de información. No es así. El derecho a expresarse libremente es condición necesaria pero no suficiente para justificar la existencia del periodismo. Todo ciudadano, periodista o no, goza de ese derecho en las sociedades libres. A cualquier tuitero o bloguero le asiste el derecho de decir lo que le dé la gana (mientras no vulnere otros derechos fundamentales) y ello no le otorga el rango de periodista. Nunca me gustó el concepto de “periodismo ciudadano” que se puso de moda cuando aparecieron las redes sociales. Algo así como que cualquier viandante con un móvil y una cuenta de Twitter se convierte en un periodista en potencia. Seamos serios.

Nunca me gustó el concepto de “periodismo ciudadano” que se puso de moda cuando aparecieron las redes sociales

¿Cuál es entonces la razón última del periodismo? Sin duda, garantizar el derecho a la información que asiste a todo ciudadano y que es garantía de las sociedades democráticas. Hasta tal punto que el derecho a la libertad corre en paralelo a ese derecho a la información, de tal manera que la primera no es real sin la segunda y viceversa. El ejercicio de la libertad sin la garantía del derecho a la información se torna en privilegio de los poderosos en las sociedades liberales y el ejercicio del periodismo sin libertad se torna en manipulación en los regímenes autoritarios.

Un ejemplo: la libertad de elección de centro por parte de las familias debe ir acompañada del esfuerzo por facilitar información a esas familias. En caso contrario, ese ejercicio de la libertad se convertiría en azar o en privilegio.

El derecho a disponer de información veraz y responsable es un derecho fundamental de la persona. La entrevista a Nicolás Maduro, por muy detestable que nos resulte el personaje, viene a garantizarnos como ciudadanos nuestro derecho a saber qué piensa ese señor. Obviamente es un derecho al que los ciudadanos pueden renunciar, de forma tan fácil como cambiar de canal. Y obviamente es un derecho que entraña una enorme responsabilidad a quienes se nos ha encomendado el deber de garantizarlo, los periodistas.

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