¿Por qué mi hijo es tan infeliz cuando le doy todo lo que quiere? Odio verlo frustrado

El consentimiento y los caprichos excesivos, cuando son demasiado frecuentes y sin marcar límites, arrebatan a los niños la sensación de placer, pues no se les da la oportunidad de disfrutar de momentos únicos y extraordinarios. Los niños a los que se les consiente en exceso nunca tienen la sensación de que algo es excepcional, puesto que todo lo dan por sentado. Lo único en lo que un niño consentido se puede centrar es en cómo puede conseguir más.
Deanna Mason
Experta en educación y salud familiar
19 de marzo de 2019
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