¿Cómo y cuándo es conveniente enseñar disciplina a mis hijos?

Un componente para ser buenos padres es inculcar disciplina a nuestros hijos. La disciplina es una parte necesaria de la infancia porque enseña a los niños conceptos importantes como el acatar las normas, el autocontrol y la responsabilidad.
Deanna Mason
Experta en educación y salud familiar
9 de abril de 2019
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Todos los niños nacen con una serie de deseos y de preferencias. Sin embargo, nuestros hijos no saben lo que es bueno o malo para ellos. No cuentan con experiencias vitales, no pueden prever las consecuencias de sus acciones, y no tienen modo alguno de controlar sus deseos e impulsos si nosotros no les enseñamos cómo han de hacerlo.

La disciplina es la manera de mostrarles a nuestros hijos cómo queremos que se comporten y no les pase nada, para que estén bien alimentados, fuertes físicamente y sanos y se conviertan en unas personas buenas y agradables. Todas estas lecciones de vida les ayudarán a integrarse sin problemas en todo tipo de grupos, en el colegio y en su entorno social.
Unos breves principios orientativos es todos lo que necesitas para inculcar a tus hijos la disciplina de manera segura y eficaz:

  1. Pon límites y cíñete a ellos. Los niños solo son capaces de asimilar los límites y las fronteras si nosotros los hacemos respetar sistemáticamente. Los niños aprenden mejor y más rápido si aplicamos siempre los mismos límites y las mismas expectativas de comportamiento.
  2. Los límites no se pueden negociar con el niño. Los padres saben qué es lo mejor, tanto por la experiencia vital que han acumulado como por su capacidad para prever las consecuencias de los actos. Nuestros hijos no saben qué es lo mejor para ellos y no deberían elegir sus propios límites.
  3. Enseña derechos y obligaciones. Todo el mundo nace con derechos y también con obligaciones. Cuando vivimos en comunidad, cada miembro tiene una serie de derechos y de obligaciones que ha de cumplir para que todo funcione como la seda. Los niños pueden aprender desde que son bien pequeños cuáles son sus derechos y obligaciones.
  4. Mantén la disciplina como disciplina. La disciplina no es un debate entre padres e hijos para llegar a una decisión de consenso que satisfaga a ambas partes. La disciplina es una actividad de los padres para reconducir a un hijo hacia un comportamiento más positivo. Tenemos que mantener nuestra autoridad para que la disciplina funcione.
  5. Educa: Completa la disciplina con conversación. La disciplina es el primer paso para aclararle a nuestro hijo que lo que ha hecho no encaja con las expectativas de comportamiento que hay en la familia. Una vez que ha acabado la parte de la disciplina, es útil conversar con el niño para que aprenda cómo elegir su comportamiento mejor en el futuro.

La disciplina no es un debate entre padres e hijos para llegar a una decisión de consenso que satisfaga a ambas partes

Hay actividades que los padres deberían evitar utilizar como método para inculcar disciplina porque podrían dañar de modo permanente al niño, sea física, emocional o psicológicamente.

  • Disciplina física – La disciplina física puede resultar eficaz a corto plazo, pero a largo plazo ya no da tan buenos resultados. Quizá logre poner freno a ciertas conductas a través del miedo, pero no muestra cómo tomar decisiones más acertadas.
  • Avergonzar – Cuando los padres ponen en ridículo o avergüenzan a su hijo lo que están haciendo es atacarle por ser quien es. Deben fijarse en el mal comportamiento y ver los fallos.
  • Hiperdisciplina – El estar constantemente encima del niño vigilando todo lo que hace e impidiendo que elija de manera independiente cómo se va a comportar puede limitar también la capacidad del niño para aprender a autocontrolarse y a tomar decisiones. La hiperdisciplina es negarle al niño la posibilidad de aprender como dirigir su propia conducta.

La disciplina es una tarea que se puede abordar de manera sencilla con estos cinco principios básicos. Ser claro, coherente y justo a la hora de plantear y aplicar la disciplina es la base para tener unas sólidas reglas familiares lo que, a su vez, hace que a los niños les resulte más sencillo acatar la disciplina.

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