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Diversidad religiosa en las aulas

Llevo casi 30 años ejerciendo como profesora de Religión en la escuela pública, con unos cambios constantes en la enseñanza y en el tipo de alumnos, lo que conlleva un cambio en todo el sistema educativo, donde no hemos de perder de vista la siempre cuestionada materia de Religión.
Susana VilarMartes, 7 de mayo de 2019
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Desde mi experiencia como docente de Religión he podido observar cómo las aulas son el reflejo de una sociedad cada vez más diversa en todos los aspectos. Por poner un ejemplo sencillo de esta sociedad diversa, dinámica, cambiante, no hay más que ver cómo nuestros hijos nos piden ir a comer a lugares donde nosotros, los padres, no sabemos ni qué pedir, no solo porque no entendemos la carta, sino porque en su momento no crecimos con compañeros, amigos, vecinos culturalmente diferentes.

Ahora os hablo como profesora de Religión y mi experiencia reciente en el aula. Gracias a la Religión y a la diferencia de culturas de mi escuela, os puedo explicar la gran experiencia cultural, religiosa y gastronómica que tuvieron mis alumnos de 6º de Primaria.

Para contextualizarlo mejor, deciros que durante el segundo trimestre de cada curso siempre hacemos un proyecto sobre religiones. Comenzamos dando un repaso al Cristianismo, que hemos estado trabajando durante toda la Primaria, seguimos con el Judaísmo y el Islam y, si el tiempo lo permite, damos unas pinceladas al Hinduismo y Budismo.

Apostemos por una sociedad libre de prejuicios, de ambigüedades y demos una materia de Religión común para todos, con unos contenidos pactados por las confesiones más representativas

Mi escuela, situada a escasos minutos de la Sagrada Familia de Barcelona, tiene un alumnado de una gran diversidad cultural y de procedencia. En las últimas décadas como profesora de Religión he sabido aprovechar la gran riqueza que puede aportar a mi materia contar en el centro con gente que practica o se siente identificada con diferentes religiones que no son la cristiana. Hace unos días vino una madre de confesionalidad judía a explicarnos el Judaísmo. De manera impecable y sencilla consiguió despertar una curiosidad en los alumnos que nunca hubiera imaginado. Esta madre explicó su religión tanto a los alumnos de mi materia como a los que cursan Educación en valores.

La escuela valoró de manera muy positiva el hecho de poder contar con una madre de una confesión diferente y, en este país, minoritaria. Su visita dio pie a que un alumno musulmán de la misma clase me hiciera una propuesta: “Puedo hacer un PowerPoint en mi casa y explicar yo el Islam a mis compañeros?”. He de decir que su iniciativa me sorprendió positivamente, ya que era importante para él. Pues bien, nuestro “profesor musulmán” durante una hora, no solo nos explicó con voz y ojos de niño su religión y nos leyó una sura, sino que como he dicho al principio del artículo, la riqueza de una diversidad gastronómica juega un papel muy importante en nuestra juventud… Su familia nos regaló una caja de excelentes dátiles que todos degustamos.

Fue curioso que muchos niños que nunca los habían comido se atrevieran, ya que venían de un compañero que por una hora hizo de profesor. Una gran experiencia que acabó con otra gran experiencia: al día siguiente todos asistieron a la explicación del significado de la Cuaresma, con numerosas e interesantes comparaciones con el Ramadán. El último día de clase quedamos en compartir unos huevos de chocolate propios de la religión cristiana en la celebración de la Pascua.

Creo que todas estas experiencias nos indican el camino a seguir en cuanto a cómo se ha de trabajar la materia en las aulas. Aprovecho para dar a conocer la propuesta que el sindicato que dirijo (AMRC) ha presentado al Ministerio de Educación y a la Conselleria con el título “Una religión para todos los alumnos”. Apostemos por una sociedad libre de prejuicios, de ambigüedades y demos una materia de Religión común para todos, con unos contenidos pactados por las confesiones más representativas y las autoridades educativas. Solo así conseguiremos una sociedad más plural y más respetuosa, propia de este siglo.

¡Compartir dátiles y huevos de chocolate no es tan complicado, es cuestión de buena voluntad y mentes abiertas!

La autora es profesora de Religión en Barcelona y presidenta de AMRC

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Comentarios
  1. Maria Dolors Farriol
    10 de junio de 2019 11:01

    Susana ets genial ! Et felicito per l’article que has escrit i que t’han publicat , i per tota la bona feina feta. Esteu en el bon camí.