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Neuroeducación para profesores. Cómo lograr convertirse en un profesor de éxito

Por Ainhoa Ballesteros Plaza
Martes, 5 de noviembre de 2019
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¿Qué recuerdos vienen a tu cabeza si te preguntaran quién fue el mejor profesor de tu infancia? ¿La mayoría de esos recuerdos que tienes con ese docente han sido positivos verdad?

Quizás cuando estés reflexionando esta pregunta te invada una cierta nostalgia y empieces a recordar cosas que pensabas tener olvidadas por el simple hecho de haber pasado muchos años, pero te diré una cosa, rotundamente no. ¿Por qué no se puede olvidar? Porque aquello que ha sido enseñado con el corazón, siempre quedará en nuestro alma.

Ese es el punto fundamental del que todo docente debe partir. Enseñar a través de la emoción. Debemos conocer cómo aprende el cerebro de un niño, para poder llegar mejor a su aprendizaje, y por tanto a su corazón.

Últimamente se habla del concepto de neuroeducación; pensemos que debe estar unido al sistema educativo si queremos que exista un verdadero proceso de enseñanza-aprendizaje y por tanto quede abandonado el concepto de fracaso escolar desde las primeras edades.

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Igual que en una relación de pareja nos dicen que la clave está en innovar y sorprender para no caer en la monotonía, en educación es exactamente igual

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Realmente la escuela, el instituto y la universidad tienen un factor común entre muchos, y es que buscan la atención de sus alumnos, pero en la mayoría de muchos casos no lo consiguen, por lo que deberíamos de preguntarnos ¿qué está fallando?  Desde pequeños los adultos les “piden” a los niños que les presten atención, y yo me pregunto: ¿Tú a tu pareja le pides que te quiera? ¿Cómo algo que debe nacer por propia iniciativa se ha de pedir y no de motivar?

Igual que en una relación de pareja nos dicen que la clave está en innovar y sorprender para no caer en la monotonía, en educación es exactamente igual. Debemos despertar constantemente el interés del niño, que se interese por aprender, porque la verdadera curiosidad es lo que le va a mover a ello y por tanto la atención vendrá sola.

Hace un tiempo tuve una experiencia con una niña de cuatro años. En ese momento, a ella le encantaba la historia de “La Bella y la Bestia” y jugaba a ser la protagonista. Esto hizo que pensara cómo emplear esa gran oportunidad para contagiar el amor por la lectura. Hicimos una excursión y comenté que íbamos a visitar por primera vez una biblioteca donde iba a poder encontrar muchos libros como pasaba en la escena donde Bestia sorprende llevando a Bella a la biblioteca.

Segundos antes de entrar le dije que cerrara sus ojos para poner mayor emoción en el asunto y al abrir la puerta ver su cara de entusiasmo. Una vez dentro dejé que por ella misma observara y cogiera los libros que quisiera, explicando además el por qué no se debía de hablar alto una vez allí. Mientras ella cogía los libros yo estaba sentada leyendo otros tantos.

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Quizás cada gesto, cada palabra o cada pensamiento que digas, no veas qué tan relevante pueda llegar a ser, pero para él, serás su modelo

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Y así fueron pasando los días; hacíamos visitas a menudo a la biblioteca, cogíamos libros prestados a la vez que trabajábamos la responsabilidad al saber que debíamos cuidarlos ya que no eran nuestros, y cada momento que yo tuviera libre no dudaba en coger un libro y leer. Pasado un tiempo, sin que nadie le enseñáramos a leer, ella misma empezó a descifrar las primeras palabras y rápidamente llegaron las frases.

Fue en ese momento cuando vi la importancia que tenía el ser un buen ejemplo como profesor para un niño. Quizás cada gesto, cada palabra o cada pensamiento que digas, no veas qué tan relevante pueda llegar a ser, pero para él, serás su modelo.

Destruyamos por una vez la frase “La letra con sangre entra” porque el único aprendizaje real, es el que se hace desde la emoción.

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Comentarios
  1. Adam
    7 de noviembre de 2019 00:12

    Sin duda la educación emocional creo que está, o debería estar, cada vez más presente en las aulas.
    Quedan obsoletos los modelos de profesores fríos y distantes que controlaban al alumnado a través del miedo.
    A ver qué pasa con todo el intrusismo que está sufriendo el sector. Porque si lo que te mueve a ejercer es el dinero, veo complicado tejer lazos emocionales con los alumnos.

  2. María Jesús Escobar
    8 de noviembre de 2019 22:02

    Fantástico artículo! Además de tener toda la razón…jugando e innovando es como más se aprende pero para eso el docente debe tener pasión por su trabajo ,no solo ser un medio de conseguir dinero.

  3. Ivan
    8 de noviembre de 2019 22:02

    Completamente de acuerdo.
    Como mejor se aprende es diviertiendose

  4. Isyndel
    8 de noviembre de 2019 22:13

    Que sabias palabras las que acabo de leer, porque decimos que los niños pequeños son espojas? No solamente es porque estén por aprender todo, si no porque todo en ese momento les llama la atención y les despierta curiosidad, curiosidad que una vez llegado el tiempo de “formación de la cultura” desaparece, pero desaparece por monotonía y aburrimiento, porque simplemente es una obligación, y todos sabemos que lo que es obligatorio es aburrido. Como bien dices y estoy muy de acuerdo, si consiguieramos entre todos educadores, formadores y padres, que mantuvieran viva esa curiosidad y esas ganas de aprender, no sabríamos que es el fracaso escolar, que no es de los niños/jovenes, si no desgraciadamente, del sistema educativo/formativo que tenemos implantado ahora mismo y de los adultos que los rodeamos.
    Gracias Ainhoa por hacerme saber que hay mas gente que piensa igual que yo, y que no es una locura pensar así.

  5. Roberto
    9 de noviembre de 2019 10:56

    Muy interesante reflexión sobre el papel docente y sus implicaciones en la educación. Pues muchas veces son los profesores que tuviste en la infancia son quienes incentivan el aprendizaje y la curiosidad en determinadas materias, y lamentablemente, producen desafección con otras.
    También los docentes se ven obligados por la legislación a dar clases a un número alto de alumnos lo que perjudica el contacto personal y empatía con ellos. Produciendo los estereotipos que todo docente tiene cuando ha de dirigir una clase; y hablan más de él como docente que de los alumnos. Frente a ello educar con un trato cercano, motivación y fomentar la curiosidad son actitudes muy valorables para que educar en un aula no sea sólo preparar para la inserción laboral, sino parte de la formación integral del alumnado.

  6. Rosario
    9 de noviembre de 2019 10:57

    Es un concepto de enseñanza muy interesante y creo q muy util y necesario.
    Nuestros hijos se pasan la mayoria de horas en los colegios y la forma y maneras de educar un profesor marcara mucho la personalidad de nuestros hijos aparte del ejemplo y educacion que les demos los padres.
    Ojala muy pronto se pusiera en practica y como norma en todos los colegios, institutos e Universidades para formar futuros profesores.

  7. Iván
    9 de noviembre de 2019 11:26

    Gran artículo es sin duda de las cosas que más se necesitan en las aulas, como en el hogar. Muchos docentes o padres frenan las emociones de los niños y no les dejan poder vivir esas emociones, sean buenas o malas cortandolos de poder expresarse, como solemos hacer, no les da tiempo a expresar lo que sienten y poder transmitírselo a esa persona adulta, y después nosotros podremos tratar de una forma u otra dependiendo de qué le pasa al niño en ese momento.

  8. Iván
    9 de noviembre de 2019 11:38

    Gran artículo es sin duda de las cosas que más se necesitan en las aulas, como en el hogar.
    Muchos docentes o padres frenan las emociones de los niños y no les dejan poder vivir esas emociones, sean buenas o malas cortándolos de poder expresarse como solemos hacer, no les da tiempo a poder expresar lo que sienten y poder transmitírselo a esa persona adulta, después nosotros podremos enfocar el tema de una forma u otra dependiendo de lo qué le pasa al niño en ese momento.

  9. María
    9 de noviembre de 2019 12:06

    Gran artículo.
    Motivar, innovar, sorprender, deberían de ser verbos que todos los días estuvieran en las aulas, y quizás no siempre es así. Debemos de provocar un aprendizaje significativo en nuestros alumnos, por ello me parece muy interesante la parte del artículo donde expone que los docentes deben de conocer y estudiar cómo aprende el cerebro de un niño.

  10. Francisco Guerrero
    9 de noviembre de 2019 12:25

    Gran labor de investigación.
    Todos los docentes, indiferentemente a qué etapa correspondan, tanto universitaria como desde pequeños, deberían de aprender cómo funciona el cerebro de los alumnos, para mejorar sus aprendizajes.

  11. Cristina
    1 de diciembre de 2019 20:19

    Buen artículo y fantástica reflexión. Solo nosotros sabemos la suerte que tenemos de formar parte de la educación y el entusiasmo de un niño. Que no se apague nunca esas ganas de innovar y de disfrutar de nuestro trabajo. Gracias Ainhoa.

  12. rrss emarketers
    23 de abril de 2020 11:03

    Acerca de la neurociencia, sin duda el manejo del aprendizaje y emociones es un factor muy importante en el aspecto docente.
    Nosotros, desde Edime, queremos recomendar varios libros, entre los que se encuentran: “Neuroeducación: sólo se puede aprender aquello que se ama” de Francisco Mora, habla de la importancia de la empatía, de las emociones, de la curiosidad, de los mecanismos de la atención y del proceso cerebral del aprendizaje entre otros muchos aspectos que influyen a la hora de mejorar la enseñanza.
    “Neuroeducación en el aula. De la teoría a la práctica” de Jesús Guillén, en este libro se habla de la neuroeducación como herramienta para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje a partir de los conocimientos científicos del funcionamiento del cerebro.
    Esperamos que nuestras aportaciones hayan servido de algo y se conozca un poco más acerca de la neurociencia.