PISA: ¿Qué nos está pasando?

José Mª de Moya
Director de Magisterio
11 de diciembre de 2019
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Una breve pincelada acerca de las “anomalías” detectadas en PISA 2018. Es extraño pero posible encontrar errores en la realización de la prueba de Comprensión Lectora como ha sido admitido por la propia OCDE hasta el punto de ser los únicos resultados no publicados de los 78 países participantes. También es extraño pero posible que los alumnos de Madrid pierdan en solo tres años 29 puntos en competencia científica. Muy extraño pero también posible. Lo que es muy difícil de creer es que ambas circunstancias tan extraordinarias no guarden relación alguna.

Más allá de la pugna Madrid-OCDE, esta desgraciada circunstancia está haciendo que los críticos de PISA se estén frotando las manos. Costará recuperar la reputación de este formidable instrumento que tanto ha contribuido a la mejora de los sistemas educativos y la idea de que es necesario basar las políticas educativas en evidencias. No ha sido una buena semana para esta causa.

Vayamos al fondo. Quizá el dato global más relevante es que no hay dato, es decir, la atonía en la que se han instalado los sistemas educativos de las prósperas sociedades occidentales. Apenas siete países mejoran sus resultados, el resto o se mantienen o bajan. La media de la OCDE, sobre todo de Lectura y Ciencias y especialmente desde 2012, languidece. Una de las causas podría ser simplemente que Occidente ha tocado techo, como apunta el sociólogo Julio Carabaña en el interesante análisis que publicamos esta semana. Yo me atrevo a aventurar otras dos explicaciones.

Quizá el dato global más relevante es que no hay dato, es decir, la atonía en la que se han instalado los sistemas educativos de las prósperas sociedades occidentales

La primera apunta directamente a la implementación con carácter generalizado y abusivo desde principios de esta década de las llamadas metodologías activas (colaborativo, ABP, flipped…). Nos habían asegurado que ese era el camino para mejorar en la adquisición de competencias y sin embargo nos encontramos lo contrario. Algunos no nos hemos cansado de recordar la conveniencia de apoyarse en evidencias y no en intuiciones, modas o, mucho menos, presiones comerciales. En este punto, conviene recordar que PISA mide competencias, no conocimientos. Lo digo por aquellos que piensen que el problema es que se evalúa mal, etc. etc.

La segunda explicación podría señalar directamente a la invasión de las tecnologías digitales en los procesos enseñanza-aprendizaje. Numerosas voces vienen alertando de que el uso compulsivo de dispositivos, el acceso recurrente a internet como única fuente de documentación y ese estilo de “navegación por picoteo” conducen a un aprendizaje más epidérmico, menos profundo, menos pausado.

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Comentarios
  1. No es culpa de las metodologías "activas" ni de las TIC | XarxaTIC
    13 de diciembre de 2019 17:57

    […] tuit que enlazaba al siguiente artículo, en el que se afirmaba que la implementación de las mal llamadas (determinadas metodologías […]