Claves de la nueva reforma educativa

José Mª de Moya
Director de Magisterio
11 de febrero de 2020
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En pocos días se iniciará la tramitación parlamentaria de la reforma educativa que el partido socialista dejó en el cajón a la espera de formar Gobierno. Van con prisa pero todo apunta a que la Lomloe llegará al BOE antes del verano, pero no mucho antes. Para entender el espectáculo al que asistiremos y no perdernos en la maraña de intereses cruzados y complejos equilibrios me atrevo a dar alguna clave resultado de conversaciones con quienes serán actores protagonistas o, al menos, de reparto.

La base es que la Lomloe es una ley orgánica y, por tanto, requerirá de 176 apoyos. Buena noticia para los que somos amantes de los acuerdos y mala para los frentistas. Los partidarios del rodillo ideológico no van a tenerlo tan fácil como pensaban porque la maldita aritmética parlamentaria nos abocará a un equilibrio de fuerzas. Algunos ya habían anticipado que la Reforma daría un giro a la izquierda como consecuencia de la coalición de Gobierno, las explosivas declaraciones de la ministra o algunos detalles en el documento que pactaron PSOE y Unidas Podemos. Si embargo, el ala más radical de la izquierda, además de ganas, necesita votos y no los tiene. Esa es la razón por la que en UP en ningún caso querían la cartera de Educación. Se hubiera evidenciado más que nunca su incapacidad para llevar a la realidad sus legítimas aspiraciones ideológicas.

Los partidarios del rodillo ideológico no van a tenerlo tan fácil como pensaban porque la maldita aritmética parlamentaria nos abocará a un equilibrio de fuerzas

El equilibrio de fuerzas vendrá marcado por dos tensiones. La primera, izquierda-derecha. En este juego, los necesarios votos de PNV o JxCat harán de muro de contención para el asalto al cielo prometido por los morados. El cielo, me temo, deberá esperar. Introducir la asignatura de Feminismo, sacar la Religión o acosar a la Concertada serán reformas que difícilmente aceptará la burguesía vasca o catalana, comunidades que cuentan el mayor porcentaje de familias que eligen Concertada, el 50% en el País Vasco y el 40% en Cataluña. El otro pulso será el que mantenga ERC por exigir, no tanto más competencias educativas, más no pueden tener, como poder seguir haciendo lo que les de la gana mientras la Inspección Central del Estado silva. El PP hará aspavientos pero con ellos ocurría lo mismo.

Me quedo conque la fragmentación parlamentaria nos obligará a todos a ceder, a entender las razones del otro, a encontrar la parte de verdad que hay en los argumentos del adversario, a renunciar a imponer nuestra legítima ideología. No será fácil, se requerirá altura de miras y nos dejaremos girones… pero habremos crecido.

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