Erotización del conocimiento

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Massimo Recalcati señala el gesto de Sócrates hacia Agatón –en la famosa escena de apertura del Banquete platónico– como el origen en la historia de Occidente de lo que él denomina erotización del conocimiento: transformar los contenidos del saber en objetos del deseo. (La hora de la clase. Por una erótica de la enseñanza. Anagrama. 2016).

Recordemos. Sócrates se retrasa a la cena porque se ha retirado a pensar. Su discípulo Agatón, informado al respecto, le espera impaciente para estar cerca de él y absorber así todo el conocimiento del que acaba de apropiarse su maestro: “Aquí Sócrates, siéntate a mi lado, para que, en contacto contigo disfrute yo también de ese sabio pensamiento que se te ocurrió en el portal. Pues salta a la vista que lo encontraste y lo tienes en tu poder. En caso contrario no te habrías apartado de allí”.

Agatón desconoce que no hay posibilidad de alcanzar un conocimiento verdadero que no sea la activación de un proceso personal de indagación. De ahí que le desconcierte la respuesta de Sócrates: “Bueno sería, Agatón, que el saber fuera de tal índole que sólo con ponernos mutuamente en contacto, se derramase lo más lleno a lo más vacío de nosotros, de la misma manera que el agua de las copas pasa, a través de un hilo de lana, de la más llena a las más vacía…”.

Agatón desconoce que no hay posibilidad de alcanzar un conocimiento verdadero que no sea la activación de un proceso personal de indagación

El gesto de Sócrates es un gesto de vaciado del saber que aspira a impulsar a Agatón en busca de su propio saber. El maestro se muestra como quien desea y busca la verdad, nunca como quien la ostenta. No como quien colma una carencia sino como quien la preserva.

La escuela de las competencias especializadas, la de los informes estadísticos y la tecnología entronizada, es para Recalcati una escuela que niega esta dinámica. Un profesor –dice– podría ser reemplazado tranquilamente por un ordenador y sería lo mismo. ¿Cómo es posible entonces –se pregunta– devolver la centralidad adecuada a la dimensión de ausencia de la que se alimenta este deseo?

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