Transparentes los demás

Rafael Guijarro
Periodista
4 de febrero de 2020
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Quién sabe cuál será la razón por la que gusta tanto que los demás sean transparentes. Hay una moda muy extendida que invita a serlo cada día más, para que las cosas vayan mejor. Y mucha gente habla de ello como si fuera la solución de todos los problemas. Pero con demasiada frecuencia unos y otros quieren que sean transparentes los demás, porque ser transparente, en realidad, es algo muy difícil incluso para uno mismo. Te daría vergüenza ser tan transparente que cualquiera pudiera saberlo todo sobre ti. E incluso las grandes empresas o los políticos no están dispuestos a airear todo, no vaya a ser que la competencia se entere de tus defectos y se te ponga a combatirlos. A casi nadie le gusta quedar como vino al mundo, a la vista de todos.

La transparencia es algo estupendo cuando no tienes obligación de serlo públicamente. Pero a todos y todas les incomoda, aunque no lo digan, sobre todo cuando resulte que hayas metido la pata hasta el corvejón. Basta ver los apuros del Gobierno con el episodio de la vice venezolana, para comprender y querer que nadie sepa lo que en realidad pasó. La chica transporta oro de Venezuela a Turquía para que allí lo refinen. Y suele hacer escala en Argel. Pero, ¿cuál fue la razón de que esta vez aterrizara en Barajas? Misterio misterioso.

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