Prosperidad, incertidumbre, crisis

José Mª de Moya
Director de Magisterio
24 de marzo de 2020
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A toda época de prosperidad ha seguido otra de incertidumbre que finalmente ha abocado en algún tipo de crisis que, como una llamada de atención, ha venido a despertarnos. No pretendo caer –al contrario, las detesto– en visiones apocalípticas que estos días hacen pasto del miedo; enfoques fatalistas tan carentes de fundamento como ese optimismo presuntuoso y hueco.

Pero no podemos ignorar que estamos ante un momento fuerte en la historia reciente de la humanidad, ante una nueva crisis en su sentido etimológico: derivado del griego krísis “decisión”, del verbo kríno “yo decido, separo, juzgo”, designa el momento en que se produce un cambio muy marcado en algo o en una situación. Una líder tan poco dada a los excesos verbales como Merkel habló de la crisis más importante desde la Segunda Guerra Mundial… [También cabe la hipótesis de que todo esto no sea más que un traspiés en el progreso humano].

Prosperidad-incertidumbre-crisis. Sobre la prosperidad poco hay que decir salvo evidenciar el desarrollo tecnológico que viene asombrando a la humanidad desde hace décadas y hasta la osadía de querer redefinir la misma condición humana (transhumanismo). Que son tiempos de incertidumbre (cultura líquida, posverdad…) también es un lugar común en congresos y seminarios. La presuntuosa prosperidad se hace añicos ante los primeros indicios de fragilidad (catástrofes naturales, amenaza terrorista y ahora esto) y quedamos en evidencia.

La presuntuosa prosperidad se hace añicos ante los primeros indicios de fragilidad (catástrofes naturales, amenaza terrorista y ahora esto) y quedamos en evidencia

Por fin, llega la crisis como oportunidad para cambiar y cambiarnos, como anticipo de un nuevo tiempo. Oportunas las palabras atribuidas a Albert Einstein en alusión a aquella otra crisis de la Gran Depresión de 1930. “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado (…). Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

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