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La gratitud en la adolescencia, ¿cómo fomentarla?

“Cuando en la adolescencia se siente y se expresa una gratitud y un reconocimiento sincero, se generan vínculos afectivos, aparece la confianza y la cercanía a los demás”.
Ana RoaMiércoles, 13 de mayo de 2020
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© MAKSIM

La gratitud no solamente nos hace sentir bien, sino que es beneficiosa para nosotros; sentirnos agradecidos habitualmente puede tener un gran impacto en nuestras vidas. Muchas investigaciones sobre el cerebro muestran que las emociones positivas son saludables para nuestros cuerpos, mentes y cerebros.

La gratitud implica detenerse para darse cuenta y valorar aquello que damos por sentado en el día a día como tener un hogar donde vivir, comida, amigos, familia… Se trata de dedicar un momento a reflexionar sobre lo afortunados que somos cuando nos ocurren cosas buenas, ya sean pequeñas o de gran magnitud. Cuando estamos agradecidos, también no sentimos felices, tranquilos, alegres, amables y cariñosos.

La gratitud implica dar la vuelta a la tendencia a quejarse y pensar en aquello que no tenemos. La gratitud es tomar conciencia y valorar las cosas que ya tenemos, significa tomarse un momento y reflexionar sobre lo afortunados que somos cuando ocurre algo ya sea importante o intrascendente. Cuando hablamos de “gratitud” utilizamos un lenguaje positivo. Nos centramos en las emociones positivas que sentimos y en las cosas buenas que nos suceden… en definitiva, nos sentimos agradecidos por lo que tenemos.

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Si nuestros adolescentes presencian ejemplos de personas agradecidas, será más fácil para ellos entender este comportamiento

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La gratitud va unida a la satisfacción vital e incrementa nuestro grado de sociabilidad y afectividad porque funciona en dos direcciones –aquel que da gracias y aquel que las recibe–, además es común en todas las edades. Al contrario de lo que muchos piensan, para los adolescentes la gratitud es un sentimiento fundamental porque se solapa con la satisfacción e integración en la comunidad de iguales. Cuando en la adolescencia se siente y se expresa una gratitud y un reconocimiento sincero, se generan vínculos afectivos, aparece la confianza y la cercanía a los demás.

“¡Gracias!” es una de las palabras más poderosas del mundo. Muestra respeto y aprecio por todo lo bueno que recibimos. Además, forma parte del vocabulario básico que se enseña a la hora de aprender cualquier idioma. La expresión más simple de gratitud consiste en un “gracias” y una sonrisa.

“Las personas gratas suelen ser personas bondadosas y sencillas que afrontan la vida con una actitud positiva desde el agradecimiento y la humildad, con gran capacidad de resiliencia. Además, la gratitud es una gran vacuna contra el pesimismo. Las personas agradecidas se focalizan, priorizan y ponen el foco en lo que sí tienen y poseen, y no en lo que les hace falta. Pareciese que miraran la vida a través de unas gafas con un filtro polarizado diferente y especial, son personas que desprenden más ilusión y mucha menos queja” (Instituto Europeo de Psicología Positiva).

Si nuestros adolescentes presencian ejemplos de personas agradecidas y cada uno de nosotros somos capaces de practicar la gratitud en el día a día, será más fácil para ellos entender este comportamiento y llegará un momento en el que darán las gracias y reconocerán el esfuerzo sin que sea necesario recordárselo. La gratitud se convertirá así en una actitud para valorar las oportunidades que se nos presentan en la vida, dejando de lado los pensamientos negativos y buscando una oportunidad en cada actuación.

Una reflexión en la adolescencia

“Para vivir en gratitud debes darte cuenta de todas aquellas personas que están a tu alrededor en momentos difíciles, dispuestos a escucharte y apoyarte en cada momento, muchas veces ni notamos que esas personas están junto a nosotros, presta atención todos los días a los instantes por los cuales puedes sentir gratitud.

Cada día levántate siendo agradecido por lo que eres, tus talentos, tus habilidades, y por todo aquello que ya tienes, pon tu pensamiento en al menos tres cosas de las cuales te sientas orgulloso y da las gracias por todo eso. Dar las gracias nos permite valorar y conservar lo que ya eres, haces y tienes; sobre todo y lo más importante, tu mente se tranquiliza y se alegra para tomar las mejores decisiones para ti día a día. Agradecer es la repuesta a lo que eres, lo que tienes y lo que te rodea.

El poder de ser agradecido convierte las circunstancias en oportunidades, los problemas en soluciones, las pérdidas en ganancias y sobre todo estar rodeado de gente que aporta a cada momento a nuestra vida. Ser agradecidos es estar enfocado por las personas y cosas que te hacen sentir bien. Dar las gracias por lo que eres, tienes y por lo que vas a conseguir, es la forma de atraer cosas buenas a tu vida. Recuerda ser agradecido con los pequeños detalles y obtendrás más de lo mismo”. (Rossana Villegas).

Cómo fomentar la gratitud

  • Trabajar un cambio de pensamiento para que aprecien las pequeñas cosas y los momentos del día a día. Los adolescentes se encuentran encerrados en sí mismos, pegados a sus móviles, y sin prestar atención a los demás. Nuestro comportamiento y forma de actuar serán decisivos a la hora de enseñar esta cualidad a nuestros hijos.
  • Hablar de las cosas positivas de la vida en familia generando una rutina. La mejor manera de inculcar la gratitud en los adolescentes es expresando todas aquellas cosas con las que están satisfechos. Por la noche ponemos en práctica esa rutina hablando en familia sobre las situaciones positivas que hemos vivido.
  • Hacerles saber que apreciamos todo lo que hacen. Con ayuda del lenguaje verbal y corporal –por ejemplo, dándoles una muestra de cariño–, comenzarán a comprender en qué consiste este sentimiento, facilitando así el aprendizaje de la gratitud. Si, además, comienzan a incorporar la palabra “gracias” en su vocabulario habitual, poco a poco se logrará ese ansiado cambio.
  • Dar ejemplo con nuestro comportamiento. Podemos implicar a la familia en actividades solidarias, tareas desinteresadas…

La periodista y psicóloga, Linda Wasmer Andrews, publicó recientemente en su blog una serie de herramientas que son de utilidad para aquellas personas que quieran ser más agradecidas:

  • Una vez al día: Todas las noches anota entre tres y cinco cosas que te hayan pasado en el día por las que puedas estar agradecido.
  • Una vez a la semana: No está de más dar las gracias cuando alguien haga algo por ti, pero de vez en cuando es mejor ir más allá. Reserva un tiempo a la semana para decirle a alguien lo mucho que ha significado su apoyo o favor en un determinado momento.
  • Una vez al mes: Escribe una carta agradeciendo a alguien lo que ha hecho por ti a lo largo de tu vida, y lo mucho que ha significado su generosidad. Mandar la carta por email o correo está bien, pero siempre será más emotivo si se entrega en mano.

La gratitud ayuda a conciliar el sueño. Si tenemos en cuenta que la principal causa del insomnio es la ansiedad, provocada por las preocupaciones diarias, el estrés y el “darle vueltas a todo”, sentirnos agradecidos nos ayuda a mantener nuestra paz interior y nos permite dormir plácidamente.

En definitiva, estar agradecido ayuda a dormir mejor, en la medida en que nos acostamos más tranquilos y menos preocupados. Si se cultiva la gratitud a lo largo del día, es más probable que los pensamientos positivos sean mayoría en el momento de irse a la cama; es muy necesario bajar el ritmo y tomar conciencia de lo que nos rodea en cada momento.

Ana Roa. Pedagoga, psicopedagoga y directora de roaeducacion.com

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