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La escuela, un lugar para compartir y socializar

Relacionarse con los demás y compartir vivencias en persona repercute en la salud mental de los niños.
Adrián ArcosMartes, 29 de septiembre de 2020
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Para los niños, ir a la escuela es una buena forma de entrenar habilidades sociales. © JACKF

A pesar de los grupos burbuja, la distancia social, el gel hidroalcohólico y la mascarilla, los principales beneficios que tiene pisar las aulas para la salud mental de los estudiantes son relacionarse con los compañeros y abrirse a compartir las experiencias y emociones que han vivido durante los últimos seis meses. Así lo explica Amalia Gordóvil, psicóloga familiar del Centro GRAT y profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Con el inicio del curso 2020-21, las escuelas y los institutos aportan, más que nunca, el beneficio de la socialización. Para los niños de Educación Infantil y Primaria, detalla la profesora de la UOC, ir a la escuela es una buena forma de entrenar habilidades sociales: “Una vez tienen un vínculo estable con las figuras parentales, hay un proceso importante, que es el de establecer vínculos con otras personas. En la escuela tienen la oportunidad de vincularse tanto con otro referente adulto –el docente– como con los niños de su edad, lo que supone un gran beneficio desde el punto de vista emocional. Durante toda la Educación Primaria hacen ensayos sociales, aprenden a manejar conflictos, a defender su punto de vista, a ceder, a construir un criterio propio”.

Además, pasar tiempo separados de los padres y madres fomenta la autonomía de los niños, añade la experta.

Construir la identidad

En cuanto a los adolescentes, “el grupo de iguales, de amigos, todavía es más importante”, resalta Gordóvil, ya que “es donde encuentran un núcleo para ir construyendo su propia identidad, para tener referentes diferentes a los padres, que es lo que buscan”. En este sentido, afirma, durante los meses de confinamiento “les ha salvado la tecnología, pero encontrarse presencialmente es muy beneficioso: debemos tener en cuenta que la comunicación no verbal representa el 93% de la comunicación”.

“Muchos docentes están trabajando –y creo que lo hacen muy bien– para que los alumnos compartan cómo se han sentido durante los últimos meses, y eso ayuda mucho a la hora de establecer vínculos con la clase, el profesor y los amigos“, apunta la experta. Gordóvil invita a los docentes a compartir también sus propias vivencias con los alumnos.

En este sentido, remarca, hay un aspecto clave del que se habla poco. Es necesario que docentes, madres, padres y familiares de niños y adolescentes se cuiden en beneficio de todos. “Deben tener espacios para ellos para tener una buena higiene de la salud mental, sea con alguna afición, alguna escapada o haciendo vida social”, señala.

Confiar en los niños

“Los adultos debemos cuidarnos mucho y debemos confiar mucho en los niños”, añade la profesora de la UOC. Esto supone contarles todo lo que va pasando, sin engañarlos: “Los niños tienen mucha más plasticidad cerebral que los adultos, se adaptan mejor, y todo lo que implica anticiparse, explicarles muy bien qué prevemos, les ayudará”. 

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