Ana María Farré: "La mujer tiene un papel como humanizadora de la tecnología"

Publica 'Mujeres líderes en la educación del S. XXI', un libro donde visibiliza el trabajo de 22 expertas que lideran proyectos educativos en materias tan reseñables como la digitalización, la neurociencia o la robótica.
Rubén VillalbaMartes, 6 de octubre de 2020
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Farré es directora del Campus Ibercaja de Desarrollo Empresarial.

“Me parece muy premonitorio”, afirma Ana María Farré sobre su libro, Mujeres líderes en la educación del S. XXI (Brief), 248 páginas donde visibiliza el trabajo de 22 mujeres que lideran importantes proyectos educativos. “Creo que se ha publicado en un momento oportuno, en el que se necesitan más que nunca referentes”. Ellas lo son en materias por las que pasa el debate sobre la Educación del futuro: desde neurociencia hasta robótica, pasando por la digitalización, la Educación emocional o la inteligencia artificial.

¿Con qué objetivo escribe este libro?
—Mi intención es que sea un generador de debate en innovación educativa, pero también nace con una clara vocación de justicia. Llevo más de 20 años trabajando en el ámbito educativo y veo que siempre se mencionan a referentes masculinos, cuando la mujer ha liderado y está liderando proyectos de gran envergadura y, sin embargo, la mayoría permanece en el anonimato. En este sentido, doy voz a mujeres acreditadas, profesionales con una alta cualificación y un infatigable y generoso trabajo. Tanto es así, que no les permite invertir en acciones de visibilidad.

¿La mujer tiene un vínculo especial con la Educación o es un cometido que en parte le ha asignado el patriarcado?
—Es innegable que la maternidad lleva intrínseca una vocación educadora, pero no es cuestión de confrontación con el hombre, es algo constitutivo en nosotras. En este sentido, me gustaría incidir en el papel que desempeñan las madres en los currículos de tantos profesionales que han llegado a donde están gracias a su apoyo.

En pleno siglo XXI y todavía es necesario visibilizar a la mujer…
—Sí, aunque el acto de visibilizar también repercute en un mayor empoderamiento para ellas. Por ejemplo, muchas de mis protagonistas se han animado a escribir libros sobre su especialidad.

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La mirada femenina es conciliadora, empática, llega al detalle y ve a las personas, no al producto

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¿Llegará un punto en que no tengamos que visibilizar?
—Probablemente, pero por el momento sigue siendo necesario. Además, es una labor que enriquece a la sociedad.

Subraya en su libro la labor de esas maestras de las que se han nutrido las educadoras del presente. ¿Destacaría a alguna?
—María Montessori es un gran referente.

Ahora, en el contexto de la Covid, vuelve a estar de actualidad su innovador método educativo, que, entre otras recomendaciones, apela a la cercanía con el alumno.
—Por eso creo que la presencialidad es importante, porque hay mucho aprendizaje en el contacto alumno-profesor. Muchas maestras me han contado cómo a raíz del uso de la mascarilla sus alumnos son capaces de saber, por ejemplo, su estado de ánimo a través de la mirada.

También ha cambiado el papel que desempeñan las familias.
—Siempre digo que en marzo se cerraron los colegios y se abrieron las familias.

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Quiero que el libro se transforme en una plataforma digital que visibilice proyectos liderados por mujeres

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El número de alumnas que se decantan por las carreras técnicas y científicas sigue siendo reducido. ¿Qué consecuencias supone esta brecha?
—La transformación digital es ya un hecho y resulta esencial que la mirada femenina esté presente en ella, porque es la visión que completa a la humanidad. La mujer tiene un papel como humanizadora de la tecnología y eso es algo que en ningún caso podemos olvidar ni dejar pasar.

Precisamente una de las protagonistas de su libro, Arancha Cendoya, incide en la importancia de la mirada femenina.
—Nuestra mirada es conciliadora, empática, que llega al detalle y que ve a las personas, no a los productos. Por eso es ineludible su presencia en el rediseño social que implica la digitalización.

Otras dos protagonistas, Tania Santiago y Susana García, también subrayan la necesidad de educar en el pensamiento crítico y reflexivo. ¿Cómo puede alcanzarse en un momento en que niños y adolescentes viven en el mundo de la instantaneidad?
—Precisamente por ese motivo es más necesario que nunca enseñar al alumno a seleccionar la información que recibe. La memoria es importante, pero hay otras habilidades que tenemos que desarrollar con mayor rapidez, especialmente, aquellas que ayudan a filtrar todo lo que recibimos. En esta línea, hay que poner el foco en el aprendizaje experiencial, es decir, preguntarse lo que necesita, y no tanto lo que debe, aprender el alumno.

Asegura que en nuestro país está teniendo lugar una primavera educativa. ¿En qué sentido lo afirma y qué papel desempeña la mujer en ella?
—Creo que en España se están realizando proyectos de innovación educativa con repercusión no solo nacional sino también internacional. Y muchos de ellos están siendo liderados por mujeres, como demuestro en mi libro.

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En España está teniendo lugar una primavera educativa, liderada por mujeres al frente de importantes proyectos

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¿Qué lección nos deja, en el ámbito educativo, la pandemia?
—La necesidad de formar a ciudadanos que quieran cambiar el mundo.

¿Qué repercusión cree que tendrá su publicación?
—Lo importante es que demuestro que el cambio es posible y sus 22 protagonistas son ejemplo de ello. Por otra parte, me gustaría que esto fuera más que un libro y que evolucionara hacia un nuevo proyecto. En concreto, mi intención es constituir una plataforma digital donde pudieran divulgarse y visibilizarse todos esos proyectos educativos liderados por mujeres.

Concluye su libro sentenciando que “la mejor herencia es una buena Educación”. ¿Tenemos ya esa herencia? Es decir, ¿es buena la Educación en este momento?
—La estamos construyendo entre todos. Sin embargo, a las personas que estamos implicadas en Educación nos pasa como al artista con su obra, que siempre estamos insatisfechos. No obstante, estamos haciendo un enorme esfuerzo. En este sentido, considero que los educadores conforman uno de los agentes sociales más activos en esta pandemia.

Puede enviar a Ana María Farré sugerencias y proyectos que visibilicen el liderazgo femenino en la Educación al siguiente correo: ana.farre@mujereslidereseducacion.com

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