fbpx

Cómo implantar un LMS en tu centro y no morir en el intento

Ante los problemas organizativos que generaba la implantación de un sistema de gestión de aprendizaje, el Colegio Alkor de Alcorcón (Madrid) puso en marcha un plan de mejora y acompañamiento del desempeño docente para detectar las fortalezas y las oportunidades de progreso de cada profesor y cada alumno.
Saúl Martín AguirrebengoaJueves, 14 de enero de 2021
45

El Colegio Alkor lleva a cabo un exhaustivo sistema de observación de las aulas para lograr el éxito del LMS. © COLEGIO ALKOR

El confinamiento doméstico del curso pasado y la semipresencialidad del curso actual han reactivado el interés por implementar sistemas de gestión de aprendizaje en los centros educativos. Sin embargo, más allá de la dimensión de urgencia ocasionada por la pandemia, creo que merece la pena reflexionar sobre la importancia de tomar esta decisión y el modo de llevarla a cabo.

En realidad, la necesidad de implantar LMS en los colegios surgió con la llegada de las pizarras digitales interactivas. Su presencia masiva en los centros inició una nueva era de “bricolaje tecnológico” en la que hubo muchísima creatividad y entusiasmo. Los profesores empezamos a crear blogs educativos, Wikis, actividades con Jclic y Hot Potatoes, Webquest  y toda esa gama de posibilidades que nos ofrecía la denominada Web 2.0.

Sin embargo, este fervor creativo inicial comenzó a convertirse en serias preocupaciones para los centros, puesto que este modo improvisado y espontáneo de usar la tecnología  generaba una serie de problemas organizativos a los que nunca nos habíamos enfrentado antes. ¿Qué ocurría con las imágenes y el resto de datos personales de los alumnos? ¿Y la imagen corporativa del colegio? ¿No era demasiado arriesgado que cada profesor publicara en internet lo que quisiera? ¿Y los derechos de autor? ¿Se estaban respetando? Por no mencionar los problemas pedagógicos: ¿Cómo subsanar la brecha digital entre docentes? ¿Las tecnologías utilizadas por los profesores eran siempre las adecuadas? ¿Estábamos seguros de que todos los alumnos tenían el mismo acceso a esos recursos?

Por otro lado, ya estábamos dando los primeros pasos hacia una integración one to one de dispositivos portátiles en las aulas, un proceso de transformación que iba mucho más allá de cambiar libros de papel por soportes digitales. De nada nos servía sustituir una herramienta sin tener claros los objetivos que se perseguían y el impacto positivo que queríamos generar.

"

Comprendimos que era tarea nuestra ofrecer a los profesores un buen repertorio de recetas tecnopedagógicas

"

Ante estos interrogantes y desafíos, en el Colegio Alkor lo tuvimos claro: era preciso centralizar nuestro modelo de transformación digital desde un sistema de gestión de aprendizaje que nos permitiera otorgar consistencia y cohesión al proyecto. Además, con los sistemas de evaluación que exigen las metodologías activas, la cantidad de observaciones que se hacen por alumno es muy elevada: la organización de la información y automatización de  los procesos se convierte en algo crucial.  En nuestro caso, optamos por la combinación de las plataformas Alexia Gestión y  Alexia Classroom.

Como es natural en estos casos, comenzamos por una formación instrumental y generalista del entorno. Sin embargo, enseguida nos dimos cuenta que este tipo de formación no era suficiente. Pongamos el ejemplo de un robot de cocina, ¿de qué nos serviría entender sus funciones sin tener a mano un buen libro de recetas? Comprendimos que era tarea nuestra ofrecer a los profesores un buen repertorio de recetas tecnopedagógicas. Partir de un modelo general y luego irnos adaptando a las distintas necesidades entre etapas y departamentos didácticos. No escatimar en recursos, tanto materiales como humanos, y proporcionar a cada docente los instrumentos y recursos necesarios para impartir sus propias materias.

Este tipo de formación personalizada debe ser constante y continua en el tiempo. Pero no debemos pensar que basta tener un equipo de profesores bien formados para que la implantación de un LMS tenga éxito. Todavía nos falta la piedra angular de este proceso. Se necesita un plan de mejora y acompañamiento del desempeño docente. Debemos saber qué es lo que ocurre dentro de las aulas, mediante un sistema exhaustivo, realista y minucioso de observación. El sentido de toda innovación educativa reside en sus resultados y es bien sabido que sin evaluación no hay mejora.

"

El secreto de su éxito consiste en que esta no sea percibida como un instrumento de control y sí como un instrumento de mejora

"

En el Colegio Alkor hemos desarrollado un método de acompañamiento y mejora basado en entrevistas personales trimestrales, visitas periódicas al aula, revisión de entornos digitales y encuestas de satisfacción a los alumnos. Es un proceso largo, complejo y extenuante para las personas que lo llevamos a cabo. Sin embargo, es un esfuerzo que merece la pena, puesto que los resultados se aprecian ya desde el corto plazo.

El nuevo paradigma educativo exige crear cultura de evaluación. El secreto de su éxito consiste en que esta no sea percibida como un instrumento de control y sí como un instrumento de mejora. Es preciso detectar las fortalezas y las oportunidades de progreso de cada profesor y cada alumno, para saber en qué puede ayudar a los demás y en qué necesita ser ayudado.

Desde nuestra experiencia, podemos afirmar con seguridad que implantar un LMS en un centro educativo ya no es una opción entre otras, sino la condición de posibilidad de que todo esto ocurra. Ahora bien, para hacer realidad esta compleja partitura, no nos basta con un gran compositor y un par de músicos virtuosos, necesitamos una orquesta entera. ¿El ingrediente fundamental? La pasión por la Educación.

Saúl Martín Aguirrebengoa. Coordinador de Innovación Educativa del Colegio Alkor.

45
Comentarios