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Bachillerato: ¿Qué tipo debo escoger y por qué?

Para esta elección, es importante que los alumnos tengan una orientación que fomente la igualdad de género.
Dolores Sánchez JaimeMartes, 16 de marzo de 2021
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A la hora de elegir el Bachillerato, es imprescindible disponer de una buena orientación. ADOBE STOCK

“Y ahora: ¿Qué Bachillerato elijo?”. Esta es la pregunta a la que tienen que enfrentarse miles de estudiantes cuando finalizan la etapa de Secundaria y quieren continuar con sus estudios. En muchos casos, la respuesta no siempre está clara y, de hecho, suele acarrear más de un dolor de cabeza e infinitud de dudas.

No obstante, tal y como comentó a MAGISTERIO Ana Marsá, coordinadora de Comunicación de The English Montessori School (TEMS), es una situación normal y no hay que agobiarse. 

“A su edad, es usual no tener clara una vocación, pero seguro que, aunque sea muy en su interior, siempre hay algo que les llama más la atención o por lo que sienten curiosidad”. En este sentido, la experta añadió que es importante saber que no hay un camino mejor o peor, sino uno que se adaptará más a ellos, a sus capacidades y necesidades, o a lo que les gustaría dedicarse en un futuro.

Ana Marsá "

A su edad, es usual no tener clara una vocación, pero seguro que, aunque sea muy en su interior, siempre hay algo que les llama más la atención o por lo que sienten curiosidad

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Lo que sí es evidente es que la elección de este nuevo rumbo tiene una gran relevancia, puesto que Bachillerato prepara a los estudiantes para su acceso a la universidad. Así, cada modalidad está enfocada a un tipo de carrera universitaria, “lo que, probablemente, determine el porvenir profesional del alumno”, matizó Marsá.

Además, en el caso de poder elegir los A-Levels, el Bachillerato del programa académico británico, se debe tener en cuenta qué aporta cada uno.

“La principal diferencia entre ambos sistemas, –los A-Levels y el Bachillerato español–, reside en su orientación para la prueba de acceso a la universidad. Es por este motivo que es primordial centrar el objetivo final del alumno y la metodología con la que él se pueda identificar mejor”, expresó.

Y añadió: “Por lo tanto, la cuestión más importante es saber qué o quién me gustaría ser, explorar las facultades de uno mismo, conocerse, cada día, un poco más, y no tener miedo a equivocarse”.

Ana Marsá "

La cuestión más importante es saber qué o quién me gustaría ser, explorar las facultades de uno mismo y no tener miedo a equivocarse

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Un asesoramiento adecuado

Sin lugar a dudas, una pieza clave en este puzle es que los estudiantes dispongan de una buena orientación a través de programas específicos en los que estén implicados tanto ellos, como orientadores, padres y profesores.

Sin embargo, Marsá puntualizó que los agentes externos deben actuar solo como guías. “No recomiendo que ni unos ni otros impongan a los chicos lo que estudiar. El apoyo, en esos momentos de elección, puede ser crucial para el bienestar del alumno y para el futuro éxito académico, e incluso, profesional”.

De igual modo, es imprescindible que el asesoramiento comience cuanto antes, con el fin de que los estudiantes tengan más tiempo para escucharse, encontrarse y saber qué quieren hacer.

“A partir de 3º de la ESO, ya es esencial para que, una vez llegados a 4º, tengan más claro qué tipo de Bachillerato elegir. Asimismo, una buena orientación implica que los diferentes agentes sean capaces de exponer las opciones disponibles y sus posibles consecuencias futuras”, finalizó.

Ana Marsá "

El apoyo, en esos momentos de elección, puede ser crucial para el bienestar del alumno y para el futuro éxito académico, e incluso, profesional

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Educar en igualdad

Con motivo del Día de la Mujer que tuvo lugar el pasado 8 de marzo, los Colegios Brains de Madrid remitieron un interesante artículo titulado Educar en igualdad, el primer paso para romper con el techo de cristal.

En él, se recogía que, a lo largo de la vida académica, los estudiantes van adoptando decisiones que enfocarán su futuro profesional.Es en los últimos cursos de ESO cuando estas decisiones adquieren mayor relevancia, puesto que los alumnos comienzan a definir su perfil académico y laboral en función de sus habilidades, personalidad y aspiraciones”.

Además, se detallaba que, tradicionalmente, han existido ramas del conocimiento que se han asociado a los hombres como son la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas y, aunque cada vez son más las mujeres que se decantan por estos sectores, “la realidad es que solo el 12% de los graduados en carreras STEM son mujeres, frente al 88% de los hombres.  En cambio, son otros muchos los sectores en los que las mujeres continúan siendo predominantes”.

Y se apuntaba: “Según datos del INE, en 2019, el 84,2% de las enfermeras en España eran mujeres, frente a un 15,8% de hombres en la profesión”.

Tradicionalmente, han existido ramas del conocimiento que se han asociado a los hombres como son la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas

En este sentido, Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools, explicó que, en la sociedad, se dan una serie de estereotipos de carácter cultural que influyen en las generaciones más jóvenes y, en parte, moldean sus aspiraciones educativas y formativas.

“Parece evidente que la percepción, a nivel social, de determinados ámbitos sigue estando sesgada por la cuestión del género, lo que da lugar a que se vincule, por ejemplo, la rama de las ciencias con los hombres, y la de las letras, la Educación o las profesiones de ayuda,  con las mujeres”, argumentó. 

Ana Herrero "

Parece evidente que la percepción, a nivel social, de determinados ámbitos, sigue estando sesgada por la cuestión del género

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Rompiendo estereotipos

Como siempre, la Educación juega un papel fundamental contra la ignorancia y la desigualdad. “Los estereotipos se adquieren tempranamente por la experiencia y la observación de los comportamientos ligados a lo que se espera de lo femenino y lo masculino. Por ello, es función de los centros educativos romper con todos esos clichés desde edades tempranas, ofreciendo un entorno donde los niños y las niñas sientan que tienen las mismas posibilidades”, detalló.

Finalmente, la experta expresó que serán especialmente importantes los programas de Orientación para Bachillerato que pongan énfasis en la igualdad de oportunidades, motivando a las chicas a conocer y abrirse a otras posibilidades en áreas que, desde siempre, se han asociado a los hombres e, igualmente, en sentido contrario. Todo ello, con el fin último de favorecer la toma de decisiones sin estereotipos de género.

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Es función de los centros romper con todos esos clichés desde edades tempranas, ofreciendo un entorno donde los niños y las niñas sientan que tienen las mismas posibilidades

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‘Techo de cristal’, una barrera invisible

  • En el citado artículo Educar en igualdad, el primer paso para romper con el techo de cristal, se hacía referencia, precisamente, a ese concepto que “impide que las mujeres lleguen, en igualdad de condiciones con sus compañeros, a puestos de responsabilidad y gestión”.
  • En una definición más completa, Ana Herrero explicó que el techo de cristal es ese obstáculo invisible que impide el crecimiento y presencia de las mujeres, a nivel profesional, en puestos de poder. “Se trata de una metáfora que representa el límite que impide la realización personal y profesional de la mujer en el ámbito público”.
  • Según el documento, solo uno de cada cuatro miembros de un consejo de administración en las empresas españolas son mujeres (27%) Además, se detallaba que, en el caso de la administración pública, la diferencia es aún más evidente y profunda.
  • “Existen limitaciones no visibles que hacen que las mujeres con alta cualificación profesional encuentren frenos para acceder a los niveles más altos de las empresas como pueden ser, por ejemplo, las políticas empresariales que no favorecen la conciliación familiar”, puntualizó Herrero.
  • Y continuó: “La realidad es que todavía no se ha alcanzado el igual reparto de responsabilidades con respecto a la crianza de los menores, el cuidado de las personas dependientes o las tareas domésticas.  Por otro lado, hay prejuicios sobre la capacidad de liderazgo de las mujeres, algo que se relaciona con los hombres”.
  • A pesar de que el entorno educativo es esencial para fomentar la igualdad, la familia también lo es. En el caso específico de la Educación, es necesario trabajar esta importante realidad tanto en las asignaturas, como en los distintos ambientes educativos.
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