fbpx

Cómo educar a los conductores del mañana

padresycolegios.comSábado, 1 de enero de 2022
0

Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de mortalidad infantil. Y los menores que sobreviven a ellos padecen, como mínimo, importantes secuelas psicológicas. Los expertos recomiendan cuatro sencillas medidas de prevención y colaborar en iniciativas para apoyar a las víctimas.

 

Por Eva R. Soler

 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 180.000 menores de 18 años mueren al año en todo el mundo por culpa de los siniestros viales, lo que supone una muerte cada tres minutos. En España, esta cifra también es preocupante. El último informe de la Dirección General de Tráfico (DGT) revela que en 2019 murieron en accidentes de tráfico 19 niños de entre 0 y 14 años, seis más que el año anterior.

 

“Cuando se produce un accidente de tráfico, los niños son siempre los que salen peor parados. Si sobreviven al siniestro, pueden sufrir lesiones y/o traumas para cuya recuperación necesitan un fuerte apoyo”, declara Francisco Valencia, director general de Línea Directa.

La aseguradora, en su lucha contra los accidentes de tráfico, ha creado una fundación con su mismo nombre. El objetivo de la Fundación Línea Directa es reducir a cero el número de víctimas en accidentes de tráfico y promover hábitos responsables al volante. Entre las últimas iniciativas de la Fundación destaca la edición y publicación de un libro solidario infantil para la educación vial de los más pequeños, cuyos beneficios van destinados al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

 

En la presentación de esta obra intervino el ministro del interior, Fernando Grande Marlaska que destacó que “la iniciativa de Línea Directa encaja en la política de su departamento que considera la educación vial una herramienta para prevenir riesgos, accidentes y lesiones relacionados con el tráfico porque favorece el desarrollo de la persona, del colectivo y del medio ambiente mediante la adquisición de conocimientos, procedimientos, actitudes y valores que construyen, además, una movilidad más segura”.

 

En la misma línea se decanta Pere Navarro, director general de Tráfico, que también participó en el acto y que, además, es el autor del prólogo del cuento. “Lo que los niños aprendan de pequeños marcará sus hábitos como adultos. Entre los retos que figuran para que los menores se adapten al mundo que les rodea destaca la adquisición de una autonomía segura en sus desplazamientos. Parece sencillo, pero detrás hay una labor educativa esencial, la de crear una cultura vial, una conciencia cívica que se logra a través de muy diversas iniciativas”, sostiene Navarro.

 

Francisco Valencia apunta que la educación vial de los niños continúa siendo una asignatura pendiente: “Los accidentes de tráfico, en general, y en los que hay involucrados menores, en particular, representan un problema que debemos afrontar como sociedad”, denuncia el director general de Linea Directa.

 

En este sentido, como padres y madres, podemos poner en práctica, desde ya, estas sencillas recomendaciones:

 

Lo primero, dar ejemplo

Nuestras acciones al volante cuentan y forman parte de la educación vial que estamos transmitiendo a los conductores del mañana. Cada vez que subimos al coche y no nos ponemos el cinturón de seguridad (“Total, si vamos aquí al lado”), no utilizamos el intermitente para cambiar de carril, excedemos “un poquito” el límite de velocidad o aparcamos en segunda fila cuando vamos a recoger a los niños al colegio…podemos preguntarnos:¿qué mensajes les estamos transmitiendo a nuestros hijos? Son detalles que parecen no tener importancia, pero sabemos, perfectamente, que no son correctos. En este sentido, desde la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, afirman que la sociedad en general fomenta y valora las clases de educación vial que los menores reciben en su etapa formativa y que incluye valores como el respeto, la convivencia y la conciencia social: “Sin embargo, aunque todos conocemos las normas establecidas, pocos las cumplimos. De forma inconsciente, nuestras prioridades se encaminan más hacia objetivos personales que hacia los educativos. Debemos ser conscientes de que aquello que los adultos decimos y enseñamos debe alinearse con lo que hacemos para conseguir la cultura preventiva que se persigue”.

En el mismo sentido, Pere Navarro, director general de la DGT, apunta: “Además de los mensajes lanzados desde las instituciones y los colegios, es muy importante la labor de seguridad vial que realizan los padres. Si un padre o madre utiliza el cinturón de seguridad, su pequeño lo usará y le será imprescindible cada vez que suba a un vehículo, un hábito que habrá conseguido interiorizar y que, en ocasiones, le salvará de una lesión o de una muerte en caso de accidente”.

 

Mejorar la percepción del riesgo

 

Francisco Valencia alerta de un peligro constante que no mejora con el tiempo y que no es tan difícil de corregir: “Es cierto que en seguridad vial han mejorado las cifras durante los últimos años, se invierte en mantenimiento de carreteras (aunque esta inversión se redujo en la anterior crisis) y las medidas de seguridad de los vehículos cada vez son mejores. Sin embargo, hay un indicador que siempre está pendiente de mejorar que es la percepción del riesgo de los conductores. Ese “a mí no me va a pasar”, ese exceso de confianza es lo que hay que mejorar, señala Valencia.

 

Ser conscientes de las consecuencias que sufren los menores tras un accidente de tráfico

 

“Dar luz a las consecuencias que sufren los menores tras un accidente de tráfico es una buena manera de concienciar a la sociedad y de reducir ese umbral de la percepción del riesgo que mencionaba antes”, sostiene el director de Línea Directa. “En algunos casos que vemos de cerca, las circunstancias resultan escalofriantes, como el fallecimiento de los padres o un niño gravemente herido que se convierte en tetrapléjico”.

De hecho, los accidentes de tráfico son las principales causas de las lesiones medulares. Un análisis estadístico realizado en el Hospital Nacional de tetrapléjicos de Toledo refleja que casi un 70% de los pacientes que entran en su hospital han sufrido un accidente de tráfico durante el fin de semana. Desde el Hospital explican que una lesión medular provoca la pérdida del movimiento voluntario y de la sensibilidad. Además, se producen otras complicaciones como trastornos neurovegetativos, alteraciones de la función vesícular e intestinal, del sistema cardiovascular, de la función sexual… “Sus consecuencias repercuten tanto en el paciente como en la familia, por lo que un equipo multidisciplinar aborda los aspectos clínicos sin olvidar los psicológicos, sociales, educativos, familiares, etc. Todo lo que ayude a normalizar la vida del paciente”, declaran desde el centro.

 

Por otra parte y respecto a las consecuencias psicológicas que sufren los menores involucrados en un accidente de tráfico, Francisco Valencia añade que, incluso en accidentes donde no ha habido fallecidos, o “sólo” ha habido lesionados leves, también pueden quedar secuelas importantes en los más pequeños: hermetismo, irritabilidad, bajo rendimiento académico, sentimiento de culpa… son algunos de los síntomas que presentan muchos de ellos.

 

 

Uso adecuado de los sistemas de retención infantil

 

“Aquí se produce otro suspenso en la asignatura de seguridad vial para los niños, pues la mayoría de los padres no utiliza, o no utiliza adecuadamente, los sistemas de retención infantil (SRI)”, declara Valencia. Los datos de la DGT avalan esta afirmación: Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de muerte entre los menores de 14 años y aunque el uso de sistemas de retención infantil reduce en un 75% las muertes y en un 90% las lesiones, el 40% de los niños fallecidos en accidentes de tráfico viajaba sin ningún sistema de seguridad.

Por esta razón, desde la DGT alientan a extremar las precauciones cuando conduzcamos con niños, pues siempre serán los que saldrán peor parados en caso de accidente y recuerdan algunas reglas de oro que debemos cumplir a rajatabla:

 

*No llevar nunca al niño en brazos, ni suelto, ni compartir cinturón con él. La velocidad máxima a la que un adulto es incapaz de impedir que un niño salga lanzado hacia delante en caso de impacto es sólo de 5 km por hora. A 50 km por hora el impacto puede ser brutal.

 

*El niño debe ocupar los asientos traseros del coche. Recuerda, el asiento trasero central es el más seguro. Y el más peligroso, el del copiloto.

 

*Los niños deben viajar en sentido contrario a la marcha hasta los cuatro años, si su estatura se lo permite.

 

*EL SRI debe ir perfectamente anclado sin moverse. Es recomendable el sistema isofix.

 

*La cabeza del niño nunca debe asomar por encima del respaldo de retención (si esto ocurre debe pasarse a un sistema de un grupo superior)

 

*Los mayores de cuatro años deben usar cojines con respaldo que reducen la gravedad de lesiones en la cabeza por colisiones laterales.

 

*Si la silla ha recibido algún impacto por una colisión o accidente, nunca se debe reutilizar. Hay que usar una nueva.

 

*Los arneses o el cinturón no deben ir retorcidos

 

Más información:

www.dgt.es En la web encontraréis, La silla que cuida, un recurso didáctico interactivo dirigido principalmente a madres y padres con información relevante sobre el uso de los sistemas de retención infantil.

 


 

 

UN LIBRO SOLIDARIO PARA CONCIENCIAR A LOS MÁS PEQUEÑOS

Con el objetivo de fomentar la educación vial infantil, la Fundación Línea Directa ha puesto en marcha una iniciativa solidaria: la edición y publicación de un libro con dos relatos: “Una palabra mágica” y “La primera estrella de la noche”. La recaudación íntegra que se consiga con su venta irá destinada al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, centro de referencia en el tratamiento y recuperación de las víctimas de accidentes de tráfico en España. Como explica Francisco Valencia, director general de Línea Directa, con este proyecto buscamos, además de prevenir y concienciar a los más pequeños sobre la importancia de ser responsables en el ámbito de la seguridad en carretera, la solidaridad y normalización de la situación de los niños víctimas de lesiones medulares y ayudarles en su recuperación, tanto física como psicológica, de las profundas secuelas que deja un accidente de tráfico. Las historias han sido escritas por dos autores de gran prestigio dentro de la literatura infantil: Roberto Santiago, creador de la popular colección Los futbolísimos y Andrés Guerrero, ganador del Premio Gran Angular. En la presentación del libro participaron el Ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska y el director general de la DGT, quien es además autor del prólogo. La obra se puede adquirir online en la web de la Casa del Libro y, físicamente, en la librería de la calle Gran Vía de Madrid perteneciente a la cadena.

 

LOS BUENOS DATOS DEL TRANSPORTE ESCOLAR

Un informe realizado por la Fundación Línea Directa sobre el transporte escolar destaca que este es el primer colectivo de la seguridad vial que logra alcanzar el objetivo de cero muertes en accidente de tráfico. El transporte escolar que realiza cada año 247 millones de desplazamientos con niños, lleva desde 2012 sin registrar un solo fallecido en accidente de tráfico. “Sin embargo, pese a tener 11 veces menos siniestralidad que el vehículo privado en los mismos trayectos y transportar diariamente a 630.000 niños en España, la percepción de su seguridad por parte de los padres es errónea y muy limitada, ya que sólo le otorgan una nota de 3 sobre 5, muy por debajo del coche privado o del trayecto a pie”, señala el estudio. Otra amenaza es el COVID-19, el 60% de los padres no quieren que sus hijos lo utilicen por miedo al contagio.

 

A LA CAZA DE BUENOS Y MALOS HÁBITOS

Para concienciar a la sociedad, en general, y a las familias, en particular, de la necesidad de adquirir hábitos viales seguros para educar en la prevención a los más pequeños, la Asociación Nacional de Seguridad Infantil (www.seguridadinfantil.org ) ha puesto en marcha la campaña #CruzaEnVerde. Se trata de compartir en las redes sociales imágenes dónde se actúe adecuadamente (acompañadas de un semáforo en verde) e imágenes para denunciar malos hábitos (con un semáforo en rojo)

 

 

 

0
Comentarios