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Docentes con placa o cómo combatir desde las aulas la violencia sexual entre menores

Suena el timbre que marca el fin del recreo y a los alumnos de primero de la ESO del Instituto "Pedro Duque" de Leganés no les espera ninguno de sus profesores ni problemas matemáticos escritos en la pizarra. En el salón de actos hay dos policías nacionales con un temario que no aparece en los planes de estudios: la violencia sexual y los riesgos de internet.
Lluís LozanoLunes, 9 de octubre de 2023
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No es la primera vez que Ana Ramos y Ángela Gallego, agentes de Participación Ciudadana de la comisaría de esta localidad madrileña, se convierten en docentes con placa para abordar con los alumnos asuntos que, en ocasiones, se escapan a padres y profesores. El reenvío de imágenes íntimas, los tocamientos y las agresiones sexuales son delitos que se han agudizado entre los menores de edad y causan especial preocupación en la Policía. Además, guardan una estrecha relación con su acceso sin límites a internet y las redes sociales

«Hemos notado un aumento de la violencia sexual y problemas de agresiones en grupo en las que le bajan las bragas a chicas o les realizan tocamientos. En la pornografía están aprendiendo conductas que creen que son normales», lamenta Gallego en declaraciones a Efe. En su memoria anual relativa a 2022, la Fiscalía General del Estado alerta que las agresiones sexuales con autores menores de edad han aumentado un 116% desde 2017, con crecimientos anuales desde esa fecha: el año pasado se investigaron 974 casos, lo que supone un aumento del 45,8%.

La inteligencia artificial: ¿un nuevo peligro?

Durante la charla les hablan del «grooming» -el ciberacoso sexual a menores- o la «sextorsión» -chantajes con fotos íntimas-, pero la actualidad manda. La Policía Nacional ha registrado «un montón» de casos de reenvíos de imágenes de índole sexual que los menores difunden «sin ningún tipo de pudor», inciden las agentes. E, incluso, la inteligencia artificial está tomando protagonismo, como ha constatado la Policía Nacional. Así, en septiembre se denunciaron casos de difusión de imágenes de menores que fueron presuntamente «desnudadas» mediante inteligencia artificial o fotomontajes en Almendralejo (Badajoz), Alcalá de Henares y Ayamonte (Huelva).

Uno de los alumnos presentes en la charla, preocupado, admite a las agentes haber recibido fotografías de ese tipo. «Pues como la víctima denuncie y la hayas reenviado… No podéis evitar que os llegue, pero sí no enviarla», replica Gallego. El chico respira aliviado: jura que no han salido de su teléfono. Pese a tener 12 años, las agentes les hablan con franqueza y sin condescendencia, de modo que consiguen ganarse su confianza y que les trasladen sus preocupaciones y problemas.

Cuando la conversación se mueve en el terreno de lo sexual, pocos hablan y muchos ríen por lo bajo, pudorosos por escuchar palabras que suelen ser tabú. «Los que se ríen es porque todo esto que estoy diciendo lo saben», replica Ramos, quien dirige la charla. Si el tema deriva en las relaciones a través de internet y sus riesgos, las barreras caen. «¿Sabéis qué es el ghosting?», pregunta Ramos sobre un fenómeno que, alerta, suele generar inseguridades en los menores. Tras un breve silencio, una chica toma la iniciativa: «Sí, que te dejen en visto, que te ignoren». «Ah, pues me ha pasado», salta otro.

«Estamos para ayudaros. Nos encanta que seáis participativos», zanja Gallego. Los alumnos vuelven a sus clases y nadie se queda rezagado, aunque no suele ser lo habitual. «Son más las veces que al término de una charla nos vienen a contar un caso que las que no nos vienen a contar cosas que nos sirve un montón», subraya Gallego, quien recuerda haber sido confidente de menores víctimas de acoso, agresiones sexuales o violencia de género.

La agresión de Jerez, un aviso

Estas actividades en colegios forman parte del Plan Director de la Policía Nacional, que también incluye charlas dirigidas a padres y profesores en más de 200 territorios de España, adaptadas a las necesidades de cada centro y al perfil de los alumnos. La sexual no es el único tipo de violencia que se ha agudizado entre los más jóvenes. En su memoria referente a 2022, la Fiscalía de Madrid advierte de «un incremento general de la actividad delictiva y especialmente de la más violenta» entre los menores de 18 años.

Aunque estos casos suelan darse en las calles o en el ámbito familiar, la agresión con arma blanca cometida por un adolescente de 14 años contra profesores y alumnos de un instituto de Jerez de la Frontera (Cádiz) a finales de septiembre ha disparado las alarmas. Surge una pregunta que preocupa a agentes y docentes: ¿La violencia se normalizará también en los centros educativos? «Creo que sí. Lo de Jerez no se había visto hasta ahora, pero esa agresividad es muy común y está en las calles. Los menores no son conscientes del daño que pueden hacer», añade Gallego.

Por su parte, Ester, adjunta a la jefatura de estudios del Pedro Duque, admite que es «muy alarmante», pero todavía ve lejana una ola de violencia en las aulas. «No siento que eso vaya a ocurrir, pero la escuela no es ajena a lo que pasa en la calle. Hay que trabajar en la prevención, de ahí la importancia de estas charlas», comenta.

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