CIFP Carlos Oroza, cuando la formación inmersiva te convierte en uno de los mejores centros de FP de España

El instituto pontevedrés es uno de los cuatro centros de excelencia de Formación Profesional de la familia de Hostelería y Turismo en España. Su sistema de educación innovadora, su novedosa metodología y su excelente digitalización lo convierten en un referente en la formación de los futuros cocineros, restauradores, sumilleres, baristas y guías turísticos.
Estrella López MartínezMartes, 20 de enero de 2026
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Aula de barismo y coctelería del Centro de Excelencia en FP Carlos Oroza.

Es la hora del recreo y los alumnos del CIFP Carlos Oroza de Pontevedra comienzan a salir del aula para tomarse el bocadillo de media mañana. Pero ellos cuentan con una ventaja maravillosa: tienen la enorme suerte de disfrutar de productos recién preparados por sus propios compañeros.

Junto al CIFP San Cristóbal de las Palmas de Gran Canaria, al CPIFP Hurtado Mendoza de Granada y a la Escuela de Hostelería y Turismo Camino de Santiago de Santo Domingo de la Calzada en La Rioja, conforman el dream team de la Red Estatal de Centros de Excelencia en FP de la familia profesional de Hostelería y Turismo.

Aula de Turismo.

Ha sido precisamente esa excelencia de servicios lo que le ha ayudado al Carlos Oroza a invertir en innovación, tecnología y espacios, “lo que nos ha permitido crecer y ofrecer a nuestros alumnos una formación inmersiva que transforma la manera en la que aprenden. Estamos cambiando la metodología porque la sociedad está cambiando, y la forma de estudiar y aprender tiene que evolucionar con ella”, explica Eva Lage, jefa de estudios del CIFP.

Eva Lage, frente a un mapa de turismo interactivo.

Y es que este centro ofrece cursos formativos de Hostelería y Turismo, con ciclos dedicados a la cocina y la restauración, a servicios de restaurante y a su dirección, así como a guía, información y asistencias turísticas… pero de una forma novedosa, muy práctica y aplicada a las TICs , que permite a los docentes adaptarse a los diferentes ritmos de cada alumno y educar a los futuros trabajadores de dos de los sectores básicos de nuestro país de una manera real, perfeccionada y actualizada.

Aula de restauración.

El centro, que impulsa proyectos que unen innovación, aprendizaje práctico y relación directa con el sector, continúa creciendo y transformándose. La reforma de las instalaciones es evidente y transmite una imagen de modernidad que viene a sumarse con la innovación digital que encontramos en las aulas.

Mesas digitales y gafas de realidad inmersiva

Tras la puerta del aula del “proyecto de innovación de servicios 5.0” se encuentra una de las iniciativas más novedosas de este instituto, donde se oferta la formación en sumillería.

Frente a las tradicionales mesas de color verde a juego con sillas de madera, nos encontramos con amplias mesas digitales, donde, de manera táctil, los alumnos pueden ir accediendo a la clase que el profesor ha preparado y subido a la nube. También pueden acceder a la cava digital en donde se ha registrado cada botella que se encuentra en la bodega, y configurar así menús que permitan un perfecto maridaje entre bebida y plato culinario. En la esquina de la mesa, un lector de NFC permite obtener de cada botella que llega nueva al aula toda la información de la misma (bodega, año, precio, cosecha, composición…) y añadirla al menú.

Y de la mesa a la pizarra digital que configura toda la pared del fondo. “El profesor, que está realizando un trabajo fantástico digitalizando toda la información y adaptando su clase a este entorno digital, puede lanzar en cualquier momento desde estas mesas, la información a la pizarra”, explica Martina Martínez Sabajanes, coordinadora de Formación e Innovación del CIFP Carlos Oroza. “El siguiente paso será convertir el aula en un espacio de inmersión total, y para ello, la pantalla no sólo estará al fondo, sino a cada uno de los lados del aula, para que la sensación de encontrarnos dentro de un restaurante, una bodega o una vinoteca sea completa”.

Martina Martínez Sabajanes muestra el aula de innovación de servicios.

Para que esta forma de formar a los alumnos haya sido posible ha sido necesaria una estrecha colaboración entre el centro educativo y la empresa que ha desarrollado el software, “porque no llega con tener el material, hace falta darle vida y adaptarlo a las necesidades de nuestro instituto”, concluye Martínez Sabajanes, quien matiza que en otras aulas, las estrellas educativas son las gafas de realidad inmersiva, que “hacen que seamos capaces de construir nuestras propias moléculas para comprender de qué están hechos, por ejemplo, los diferentes alimentos”.

Aprender a convertir un café en arte

Aulas dulces con la última maquinaria en repostería para aprender a realizar los pasteles más demandados; comida saludable (callos, estofado, ragout de ternera…) a todas horas realizada en el centro y que se puede recoger en una máquina expendedora para llevar; asientos en las aulas adaptables para conformar diferentes composiciones formativas; tableros digitales en los pasillos del área de turismo para que los alumnos de esta especialidad vayan incluyendo rutas y destinos a destacar… son otras de las iniciativas que se están implantando en este centro.

Máquina expendedora de comida saludable.

Una de las más llamativas es el aula de barismo y coctelería, también implementada gracias al proyecto de excelencia y que se convierte en un espacio interactivo donde todos los elementos del espacio son intercambiables, versátiles y movibles para diseñar diferentes ambientes: un restaurante, una cafetería, una foodtruck, una vinoteca… “Aquí los estudiantes no están sentados escuchándome”, explica el docente responsable del aula, Marcel Schaal. “Nuestros alumnos se abren al mundo y conocen las novedades que van llegando al ámbito de la restauración”.

En esta aula los alumnos aprenden a redestilar para obtener alcoholes con aromas a cualquier cosa, “a hierba, a percebes… o incluso al revés, desalcoholizamos las bebidas para testar los diferentes sabores en boca”, añade Schaal.

Marcel Schaal realizando una burbuja ahumada.

Cocina con nitrógeno, burbujas ahumadas, el arte de la selección de los granos de café… todo en un espacio donde alumnos, profesor y tecnología permiten acceder a un conocimiento tan profundo como real.

Apoyo al emprendimiento

Pero uno de los grandes caballos de batalla de todo centro de Formación Profesional es lograr que sus alumnos se animen al emprendimiento, ya que es un importante motor de la economía de nuestra sociedad, pero también permite al estudiante que termina desarrollar sus propias ideas. “Poner en marcha tu propio negocio te deja mucho margen para la creatividad y es muy motivador”, añade Eva Lage.

El CIFP Carlos Oroza cuenta, en este sentido, con un vivero de empresas del que han salido iniciativas muy variadas, como una panadería específica sin gluten. “Para animar a nuestros alumnos, solemos traer a pequeños empresarios que les aportan sus experiencias y que les explican cómo iniciar un camino que, aunque duro y complicado, puede ser muy satisfactorio. Lo cierto es que hoy en día a la gente le cuesta emprender, con tanta incertidumbre económica, y más al gallego, que somos personas tan precavidas, pero vamos a seguir intentando conseguir que cada vez más nuestros alumnos lo vean como una salida real e ilusionante”.

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