IA para la equidad: innovar con tecnología en el Día Mundial de la Educación

La inteligencia artificial (IA) ha llegado a la educación con un enorme potencial para transformar cómo aprenden los niños y cómo enseñan los docentes. Desde ProFuturo, programa impulsado por Fundación Telefónica y la Fundación ”la Caixa” creemos firmemente en la innovación pedagógica apoyada en la tecnología como palanca para garantizar una educación de calidad a todos, especialmente a quienes viven en contextos vulnerables. Pero para que esa promesa se cumpla, es imprescindible que la IA se ponga al servicio de un proyecto educativo claro y coherente.
Magdalena BrierMiércoles, 21 de enero de 2026
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La experiencia acumulada en el ámbito de la tecnología educativa muestra algo importante: las soluciones que más contribuyen al aprendizaje son aquellas que se integran de forma sistémica en la vida de la escuela. No se trata solo de incorporar nuevas herramientas, sino de alinearlas con el currículo, con la formación docente, con los sistemas de evaluación y con la manera en que se gobiernan los sistemas educativos.

En esta línea, el volumen Artificial Intelligence and Education in the Global South, coordinado desde la Universidad de Harvard, ofrece una reflexión que compartimos: la IA no es una solución automática, sino una herramienta poderosa cuyo impacto depende de cómo, para qué y para quién se utilice. Defendemos que la innovación tecnológica tiene sentido cuando está orientada a resolver los desafíos educativos más urgentes y a ampliar las oportunidades de quienes más las necesitan.

Nuestra tesis es clara: la IA solo despliega todo su potencial educativo si forma parte de una visión de conjunto, coherente con los objetivos de aprendizaje y con las políticas públicas. Integrar la IA en el aula significa, por ejemplo, conectar sistemas de aprendizaje personalizado con un currículo flexible, con docentes formados que sepan interpretar los datos y con evaluaciones que valoren competencias profundas, no solo la memorización.

Todo esto ocurre en un contexto de crisis global de aprendizaje: millones de niños y niñas asisten hoy a la escuela, pero muchos aún no alcanzan las competencias básicas de lectura, comprensión y matemáticas. La buena noticia es que la tecnología, bien usada, puede ser una gran aliada para revertir esta situación. El reto ya no es solo llevar a los niños a la escuela, sino garantizar que realmente aprendan, y ahí la IA ofrece oportunidades inéditas para personalizar, acompañar y apoyar los procesos educativos.

Esta oportunidad es especialmente relevante en el Sur Global, donde concentramos buena parte de nuestra acción. En contextos con brecha digital, desigualdades profundas y capacidades institucionales limitadas, la IA puede ayudar a optimizar recursos, ofrecer apoyos personalizados y reforzar el trabajo de docentes que muchas veces están sobrecargados. Por eso creemos que la clave no es frenar la innovación, sino diseñarla desde el principio pensando en estos contextos.

En escenarios de recursos escasos, las decisiones sobre IA en educación son también decisiones de prioridad: qué problemas abordamos primero, qué competencias queremos desarrollar, qué apoyo damos a los docentes. Apostar por la tecnología significa apostar por soluciones que coloquen la equidad en el centro y multipliquen el impacto educativo allí donde las necesidades son mayores.

Sabemos que la educación funciona como un sistema interconectado: currículo, formación docente, evaluación, gestión escolar y gobernanza se influyen mutuamente. Por eso, cuando impulsamos proyectos de innovación con IA, trabajamos para que estén articulados con estos elementos. Un asistente inteligente que ahorra tiempo administrativo tiene pleno sentido si ese tiempo se reinvierte en liderazgo pedagógico; una herramienta de evaluación avanzada cobra valor si ayuda al docente a tomar mejores decisiones en el aula.

Desde Fundación Telefónica y Fundación la Caixa -impulsores del programa- estamos convencidos de que la IA puede ser una palanca decisiva para una educación más inclusiva, personalizada y de calidad, siempre que se implemente con una mirada sistémica y con un compromiso firme con la equidad. Nuestro objetivo es claro: que ningún niño ni niña, viva donde viva, quede al margen de las oportunidades que la innovación educativa con tecnología puede ofrecerle.

Ese es el horizonte que guía nuestro trabajo diario y la manera en que entendemos la inteligencia artificial: no como un fin en sí mismo, sino como una aliada imprescindible para hacer realidad el derecho a aprender de todos los niños del mundo.

Magdalena Brier es directora general de ProFuturo, programa impulsado por Fundación Telefónica y la Fundación ”la Caixa”.

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