Bolivia, México y Paraguay brillan en los premios de la OEI sobre innovación y ODS

La OEI y el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de España han reconocido en Madrid a proyectos de Bolivia, México y Paraguay que convierten la Agenda 2030 en experiencia educativa. Arte, emprendimiento rural, igualdad y sostenibilidad han marcado una edición con más de mil candidaturas acumuladas desde su creación.
MagisterioMiércoles, 15 de abril de 2026
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El primer puesto se lo ha llevado el proyecto "Manos de Barro, Corazón de Montaña - Arcilla que resiste, espacio que persiste”, en el que estudiantes de Oruro, Bolivia, fomentan la conciencia medioambiental a través del arte en las zonas mineras del país.

La educación iberoamericana volvió a mirarse en el espejo de la innovación con propósito. Madrid acogió este miércoles, 15 de abril de 2026, la entrega del IV Premio “Innovación y ODS en los centros educativos”, una convocatoria impulsada por la Organización de Estados Iberoamericanos y el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de España que ha premiado propuestas capaces de llevar los Objetivos de Desarrollo Sostenible al corazón de la escuela.

Es un galardón que no solo reconoce buenas ideas, sino también prácticas transformadoras. En esta edición, el jurado ha valorado el impacto social de los proyectos, su carácter inclusivo, la creatividad metodológica y la posibilidad de ser replicados en otros contextos, una combinación que explica por qué la iniciativa se ha consolidado como una referencia en la región.

El arte como respuesta al territorio

El primer premio, dotado con 10.000 euros, ha recaído en “Manos de Barro, Corazón de Montaña – Arcilla que resiste, espacio que persiste”, de la Unidad Educativa Guido Villagómez, en Oruro, Bolivia. El proyecto nace en un entorno marcado por la actividad minera y propone una intervención educativa en la que la cerámica ancestral, la tecnología y la conciencia ambiental se unen para sensibilizar al alumnado sobre el impacto de la contaminación en su entorno.

La propuesta destaca por su enfoque STEAM y por convertir la arcilla en una herramienta de expresión colectiva. Además, incorpora la participación de estudiantes con discapacidad auditiva mediante la lengua de señas boliviana, un detalle que refuerza el carácter inclusivo de la experiencia y amplía su alcance pedagógico. Entre sus resultados, sobresale la creación de un mural comunitario que visibiliza la contaminación hídrica y refuerza el vínculo entre escuela y territorio.

Emprender desde el entorno rural

Los dos segundos premios, con una dotación de 5.000 euros cada uno, han viajado a México y Paraguay. En el caso mexicano, el reconocimiento ha sido para el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 71, de Tlalnepantla, por un modelo de emprendimiento rural que articula a estudiantes, docentes y actores locales en torno a iniciativas productivas sostenibles, incluida una incubadora de alimentos basada en recursos del propio entorno.

La propuesta mexicana pone el acento en la cooperación comunitaria y en la idea de que la educación puede convertirse en motor de desarrollo local. No se trata solo de aprender contenidos, sino de generar soluciones útiles para la vida real, conectando formación técnica, economía social y arraigo territorial.

Liderazgo femenino y educación ambiental

El otro segundo premio ha sido para “Hijas del Bosque”, del Centro Educativo Mbaracayú, en Paraguay. Su planteamiento integra formación rural e indígena con igualdad de género, liderazgo juvenil y educación ambiental en el contexto de la reserva natural del Bosque Mbaracayú. El proyecto ha favorecido la continuidad educativa y las oportunidades laborales de muchas jóvenes, varias de ellas primeras graduadas en sus familias.

La fuerza de esta iniciativa reside en su dimensión humana y estructural. “Hijas del Bosque” no se limita a mejorar indicadores académicos; también abre caminos de autonomía personal y comunitaria en un entorno donde la educación puede cambiar trayectorias vitales completas.

Menciones especiales y una comunidad creciente

La edición también ha dejado menciones especiales para otros proyectos de la región, entre ellos una iniciativa peruana centrada en la identidad aymara con nuevas tecnologías, un trabajo de Chile orientado a la primera infancia y una propuesta de Uruguay vinculada a la sostenibilidad. Todas ellas confirman que la agenda educativa iberoamericana avanza hacia un horizonte común en el que la innovación escolar dialoga con la inclusión, la cultura y el desarrollo sostenible.

Durante el acto, Tamara Díaz, directora general de Educación de la OEI, ha subrayado el valor de reconocer el esfuerzo de comunidades educativas que trabajan por una educación más equitativa y de mayor calidad. Antes de la ceremonia, el experto Fernando Reimers ha puesto el foco en el papel del docente como agente de cambio social y en la necesidad de que el alumnado comprenda el sentido de lo que aprende, una idea que conecta de lleno con el espíritu del premio.

Con más de 1.000 candidaturas recibidas de más de 20 países iberoamericanos desde su creación, el certamen confirma que la escuela puede ser un laboratorio de soluciones reales. En esta cuarta edición, Bolivia, México y Paraguay han dejado claro que la innovación educativa no siempre empieza en la tecnología más visible, sino en la capacidad de escuchar el contexto, implicar a la comunidad y convertir los ODS en experiencias concretas dentro del aula.

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