Álex Martínez, Thames British School: “El currículo británico va de dar a los alumnos herramientas para que encuentren su manera de resolver las cosas”
Después de una mañana conociendo a los estudiantes de Thames British School, comprobando la familiaridad con la que se relacionan con sus compañeros y profesores, y escuchándoles hablar -en un perfecto inglés– de todo lo que hacen en clase y cuál es su experiencia estudiando según el sistema educativo británico, acabamos nuestra visita a este colegio privado situado en la localidad madrileña de Majadahonda buscando otro punto de vista.
Se trata de Álex Martínez Conroy, directora del centro, que nos recibe en los sofás rojos del despacho de su compañero Tom Parkinson, director de Admisiones del colegio, y nos demuestra, una vez más, el colegueo y buen ambiente que se respira en el lugar.
Álex no es nueva en el ámbito de la educación. En verano de 2005 aterrizó en un centro educativo en la localidad madrileña de Tres Cantos. Allí permaneció hasta 2016, educando a los alumnos según el currículo británico, modelo en el que, durante los 4 años posteriores, siguió basándose para educar más allá de nuestras fronteras, en Shanghai.
Entonces, tras el verano de la pandemia, las ganas de volver a Madrid hicieron que recalara en un centro pequeño, donde actualmente estudian 350 alumnos, y del que, con orgullo, destaca la implicación de alumnos, padres y profesores en una “comunidad muy fuerte”.
Desde allí, desde Thames British School, habla de las diferencias y bondades del currículo educativo británico, de la personalidad de sus alumnos y profesores, de los servicios que ofrece el centro… y se moja, también, con temas espinosos, como el bullying… o la accesibilidad a la educación privada por parte de personas con pocos recursos.
¿En qué consiste el proyecto educativo de Thames British School?
–Nuestro proyecto es ofrecer una educación británica en España. Mucha gente confunde lo que es aprender inglés con estudiar en un sistema inglés. Es muy diferente. Es una enseñanza muy distinta a la española.
¿Qué os diferencia de otros colegios británicos? No sé si todos funcionan más o menos igual.
–Sobre todo, el tamaño. Hay muchísima competencia en Madrid y en España. De hecho, en España hay más colegios británicos que en el resto de Europa junta, es muy popular.
“Somos un colegio de zona. Los padres vienen todos los días, se conocen entre ellos, dejan a los niños y hablan con los profesores. Tenemos una comunidad muy fuerte”
"La mayoría de los colegios británicos son muy grandes, de más de mil alumnos. Lo que nos diferencia a nosotros es que somos más un colegio de zona. Los padres vienen todos los días, se conocen entre ellos, dejan a los niños y hablan con los profesores. Tenemos una comunidad muy fuerte. Nuestro tamaño y esa comunidad son lo que más nos diferencia de otros colegios.
¿Qué hace especial a la educación británica?
–El currículo británico trabaja mucho la independencia y autonomía de los alumnos, y eso lo empezamos ya con los más pequeños. No se trata tanto de que los niños memoricen, ni de que aprendan fechas o datos, sino de darles herramientas para que encuentren su manera de resolver las cosas y sus propias soluciones. Va mucho de trabajo en equipo, de arte dramático, de creatividad. De que cada uno encuentre su camino, descubra cómo funciona y qué es lo que mejor le ayuda a seguir adelante.
Cómo trazar su propio camino.
–Por supuesto. Es un enfoque que no se centra solo en el lado académico, sino en el niño en su conjunto. En el sistema británico trabajamos mucho en conocer bien a los niños, en qué flaquea cada uno y qué funciona mejor con cada alumno. Dentro de una misma clase, en vez de explicar una materia de una sola manera, se puede explicar de cuatro o cinco formas diferentes. Hacemos distintas actividades, porque a un niño le va a funcionar mejor de una manera, y a otro, de otra. Va un poco de eso: de personalizar y conocer a cada niño.
¿Esta personalización y este enfoque creativo explica que los colegios británicos estén creciendo tanto, no solo en España sino también en otros países como Francia o Portugal?
–Sí, hay muchísimos. La mayoría de los padres españoles que vienen al colegio vienen por el idioma. Vienen porque saben que somos un colegio con profesores nativos y que los niños van a tener un nivel nativo de inglés. Por eso vienen. Pero se quedan cuando ven la educación, la seguridad que tienen los niños, la independencia, cómo se expresan y cómo se conocen a sí mismos.
Eso es muy bonito y muy importante. En inglés lo llamamos student voice, la voz del alumno. Para nosotros eso es fundamental. Tienen mucha confianza. A mí, como directora, me vienen niños de seis años y me dicen: “No estoy contento con esto, porque hoy en el comedor ha pasado no sé qué y yo creo que…”. Tienen esa autonomía y esa seguridad.
“El currículo británico va mucho de trabajo en equipo, arte dramático, creatividad. De que cada uno encuentre su camino, descubra cómo funciona y qué es lo que mejor le ayuda a seguir adelante”.
"De hecho, nos ha llamado mucho la atención. En las charlas que hemos hecho, hemos visto que no dudaban al responder. Lo explican todo con una claridad…
–Claro, porque están acostumbrados. Además, tenemos el Consejo de Estudiantes. Las cosas que nos proponen, o bien las hacemos o bien les explicamos por qué no se pueden llevar a cabo. Se sienten escuchados. Hay cosas que han cambiado porque lo han pedido los alumnos.
Por ejemplo, me han dicho: “Mis compañeros y yo queremos que haya más hamburguesas y patatas fritas”. Entonces les he explicado: “Por normativa de la Comunidad de Madrid no podemos hacerlo, porque tenemos un límite de fritos determinados días”. Se lo explico y entonces me dicen: “Vale, pues queremos que el último día de cada trimestre hagamos pizza o algo especial”. Y perfecto, sin ningún problema. Llegamos a un acuerdo y se sienten parte de esas decisiones.
A veces cuesta un poco con los padres, porque vienen de sistemas españoles en los que todo es muy numérico. A veces dicen: “Es que no entiendo muy bien dónde está mi hijo, por qué no me has dicho que esta semana ha sacado un siete sobre diez y la anterior un ocho”. No es tan lineal. Tienen que acostumbrarse a una metodología completamente diferente. Por eso intentamos invitar a los padres a que vengan al colegio y se involucren, para que vean cómo trabajamos.
Todos vuestros profesores son nativos. ¿Qué es lo que les caracteriza? Si tuvieras que definir al equipo docente del centro, ¿qué dirías?
–Todos están titulados en Reino Unido y conocen la metodología inglesa, que es muy diferente. Los profesores son nativos, cada clase tiene un asistente y, como somos un colegio muy pequeño, las clases tienen como mucho 15, 16 ó 17 niños. Eso hace que el trato sea muchísimo más personalizado.
Nuestros profesores tienen mucha inteligencia emocional. Trabajamos mucho la comunicación con los niños. Los profes ayudan a los alumnos a llegar a sus propias conclusiones y a reflexionar por sí mismos.
Si un niño hace algo que no es correcto, no se trata de echarle una bronca ni de castigarle, sino de sentarse con él y explicarle: “¿cómo crees que se siente la otra persona?”.
Evidentemente, depende de la edad: con los más pequeños se trabaja de una manera, y con los mayores, de otra. A veces con los mayores es: “Vale, tú no has hecho nada directamente, pero estabas escuchando y no has ayudado a la otra persona”.
“En el sistema británico trabajamos mucho en conocer bien a los niños, en qué flaquea cada uno y qué funciona mejor con cada alumno”
"Depende del momento y de lo que haya pasado, pero va mucho de eso. Nuestros profesores piensan en el niño como un conjunto y le ayudan a seguir su propio camino. Les dan mucha independencia.
¿Qué servicios ofrecéis en Thames British School más allá de las clases? ¿Extraescolares?
–Sí, tenemos extraescolares de dos tipos. Por un lado, todos los profesores hacen una extraescolar. En Secundaria, sobre todo, suelen ser de apoyo en Matemáticas, Ciencias u otras asignaturas. En Primaria pueden ser, por ejemplo, Club de Debate o Yoga. Esas actividades son gratuitas.
¿Yoga?
–Sí. Con los más pequeños hacemos actividades creativas. Por ejemplo, leer un cuento y hacer una actividad artística relacionada con ese cuento. Esas actividades son gratuitas porque las hacen los profesores. Aparte, tenemos especialistas y agencias externas que vienen a hacer fútbol, patinaje, judo, ballet y otras actividades. Como son externas, los padres sí las pagan aparte. Tenemos las dos opciones.
Y entre las actividades tenéis un campamento de verano, ¿no?
–Sí, tenemos un campamento las dos primeras semanas de verano aquí, en el colegio. De momento es para Primaria, desde un año hasta los 12, con la idea de ampliarlo en el futuro.
También tenemos, para niños más mayores, un colegio en Reino Unido, así que pueden hacer una estancia allí, tanto durante el curso escolar como en verano.
Y esas actividades, ¿en qué consisten y cómo se pueden apuntar? ¿Hay algún proceso de selección?
–Con el tamaño que tenemos, es muy fácil: simplemente se habla con la profesora y se organiza inmediatamente. O los padres vienen directamente a hablar con Secretaría y se gestiona.
“A veces cuesta un poco [adaptarse a este sistema] con los padres, porque vienen de sistemas españoles en los que todo es muy numérico”
"Para gente externa, estaría el campamento de verano.
¿También puede apuntarse gente de fuera del colegio?
–Sí. Al campamento de verano se apuntan niños de la zona que quieren pasar un par de semanas mejorando el inglés.
¿Cuál es vuestra política frente a los smartphones? Hay centros donde directamente los móviles se tienen que quedar fuera de la clase…
–Totalmente. En Primaria nadie trae teléfono de todas formas. En Secundaria, a veces sí los traen, porque algunos se van a casa solos, cogen un autobús o tienen extraescolares. En esos casos, tienen que guardar los móviles en las taquillas y no pueden sacarlos hasta el final del día. De hecho, si los vemos, se confiscan hasta el viernes, porque se instalan muchísimos hábitos. Si no, efectivamente, es imposible.
Además, a veces pasan cosas como que un niño, durante el recreo, llama a su madre y le dice: “Me duele la tripa”. La madre viene a buscarlo, pero el niño no ha pasado por Enfermería porque tiene un examen, por ejemplo. Y la madre se preocupa y se vuelve loca. Con esas cosas hay que tener mucho cuidado.
En Primaria también tenemos mucho cuidado porque sabemos que en casa ya están mucho con ordenadores, tablets y teléfonos. Tenemos una hora a la semana en el laboratorio de Informática donde aprenden a utilizar el ordenador. En clase tenemos iPads, que quizá cogen una vez a la semana, como mucho, para investigar o hacer algo puntual, pero intentamos no utilizarlos demasiado.
“Los alumnos tienen que guardar los móviles en las taquillas y no pueden sacarlos hasta el final del día. De hecho, si los vemos, se confiscan hasta el viernes, porque se instalan muchísimos hábitos”
"Que sean lo más niños posible…
–Sí. Hay muchos colegios que, a partir de cuarto de Primaria, dejan utilizar tablets en clase. Nosotros, no.
Uno de los grandes dilemas de esta era tan tecnológica, sobre todo con los niños, es que cada vez nos cuesta más prestar atención. ¿Cómo lidiáis con esas dificultades para mantener a un niño una hora entera en una lección, haciendo un trabajo, un proyecto o debatiendo?
–Lo que se hace es un poquito de cada cosa. Por ejemplo: ahora nos sentamos diez minutos para leer esto; luego, cinco minutos para ir a vuestra mesa y discutirlo con vuestro grupo; después, cinco minutos para hacer otra actividad. Lo que hacemos es dividirlo en bloques.
Tanto los pequeños como los mayores, si están sentados demasiado tiempo, se desconectan. A veces basta con cinco minutos de: “Venga, id a hablar con una persona con la que no hayáis hablado hoy y preguntadle cuál es su opinión sobre esto”. Ese simple gesto de levantarse y moverse un poco les ayuda a volver a centrarse.
Además, los profesores estamos muy preparados para eso. Cuando ves que los estás perdiendo, piensas: “Vale, tengo que cambiar algo”. Algo tenemos que hacer.
Ofrecéis muchos servicios… para quienes se lo pueden permitir. ¿Ayudáis a que todo el mundo pueda acceder a esta educación?
–Esa es la realidad. Lo intentamos más con los cursos de verano, a los que pueden venir niños de fuera, pero durante el curso la realidad es que somos un colegio de pago y puede venir quien se lo pueda permitir.
Sí que nos gustaría ofrecer becas, pero con el tamaño que tenemos ahora mismo es muy difícil. Abrimos como colegio de Primaria hace 11 años, y hemos ido creciendo a medida que los niños se han hecho mayores. Los cursos que ahora se gradúan siguen siendo pequeños. En la primera promoción se graduaron tres alumnos y ahora lo siguen haciendo menos de 20. Todavía somos demasiado pequeños para implantarlo bien.
“La mayoría de los padres españoles que vienen al colegio vienen por el idioma. Pero se quedan cuando ven la educación, la seguridad que tienen los niños, la independencia, cómo se expresan y cómo se conocen a sí mismos”
"A la hora de acceder, ¿hay algún tipo de prueba de acceso o proceso que haya que superar?
–Depende de la edad. Con los pequeños, menos. Se hacen entrevistas y se observa si hay algún tipo de necesidad o si necesitan ayuda en algo. A partir de cierta edad, como diez u once años, se mira sobre todo el nivel de inglés. No pueden entrar con 14 años sin saber nada de inglés.
Tienen que tener una base al menos, ¿no?
–Sí, a partir de cierta edad. Con siete u ocho años no pasa nada porque lo cogen muy rápido, pero a partir de los 11 ó 12 ya es mucho más complicado.
¿Por qué os eligen? Con el feedback que os dan, ¿por qué un padre, incluso teniendo ese hándicap del dinero, decide que sus hijos van a estudiar aquí?
–Porque nos conocen bien. Se sienten muy seguros de dónde están sus hijos y con quién. Al final del día, las profesoras conocen su vida perfectamente. Les pueden preguntar a los padres: “Oye, ¿qué tal está tu otro hijo, que ayer estaba con tos?”. Los niños se sienten muy cómodos, y los padres también, porque somos muy pequeños y podemos ofrecer esa atención personalizada.
Una cosa que sorprende muchísimo es que los más pequeños, porque empezamos desde un año, no entran llorando, porque todo el mundo se conoce.
En Primaria tenemos también una aplicación interna con los padres. Todos los días mandamos fotos y mensajes: lo que han comido, cómo han estado, qué han hecho… Los padres están muy al día de lo que pasa en clase.
También les invitamos mucho a venir. A veces vienen a ver lo que están haciendo los niños en clase. También hacemos una asamblea para los padres: a principios de curso tenemos una barbacoa a la que vienen todos los padres. Está fenomenal porque es en septiembre, y así los padres conocen a los profesores nuevos, y las familias nuevas también conocen a otros compañeros. Se llama Welcome Back Barbecue, porque de eso se trata: de que se vayan conociendo los nuevos y de volver a ver a todo el mundo después del verano.
“La realidad es que somos un colegio de pago y puede venir quien se lo pueda permitir”
"Es esa seguridad de saber con quién han dejado a sus hijos.
Por desgracia, no hay ningún centro donde no exista el bullying. ¿Qué prácticas tenéis? ¿Cómo lucháis y, sobre todo, prevenís fenómenos como este?
–En Reino Unido, y nosotros evidentemente, seguimos el sistema británico, en el que la protección al alumno frente al bullying es esencial. Estamos muy encima. De hecho, tuvimos una inspección hace poco y sacamos sobresaliente.
Teniendo en cuenta que tenemos unos 350 niños, contamos con un equipo de salvaguarda formado por ocho personas. Yo estoy incluida, también el director de Secundaria, la directora de Primaria… Además, tenemos una psicóloga a tiempo completo para apoyar a los niños. El equipo de salvaguarda se reúne todas las semanas para hablar de cualquier tema.
Trabajamos mucho con los profesores. Al principio y durante el curso hacemos sesiones con ellos para recordarles que cualquier cosa que vean, por mínima que sea, deben contárnosla.
Para mí es muy importante decirles: “No tenéis que juzgar, no tenéis que decidir si esto es importante o no. Cualquier mínima cosa que veáis nos la tenéis que contar. Nuestro trabajo como equipo de salvaguarda es juntar ese puzle. Ese es nuestro trabajo, no el vuestro. El vuestro es decir: He visto algo que no me encaja’”.
Y eso lo hacemos también con Cocina, Secretaría y Administración, porque lo puede ver cualquier persona, no solo los profesores en clase.
Todo el mundo sabe cómo funciona. Hay pósters por todo el colegio indicando quién forma parte del equipo de salvaguarda. Todos los niños saben, si tienen un problema, una duda, si pasa algo o si han visto algo que no les ha gustado, a quién acudir. La comunicación es fundamental.
“No pueden entrar con 14 años sin saber nada de inglés”
"¿Tenéis previsto abrir nuevos centros en Madrid?
–Estamos mirando opciones. La empresa está interesada en España, Portugal, Francia e Italia. No solo Madrid, aunque también. Siempre estamos mirando si hay posibilidades de expansión, porque nos estamos quedando pequeños. Hay cursos con lista de espera porque somos un colegio pequeño.
También se está estudiando la posibilidad de abrir o ampliar por la parte de atrás, con otro edificio, para crecer.


