Grupos anarquistas empañaron la Semana contra el racismo de Cemira

Son aún muchos los alumnos que se definen a sí mismos como racistas en los albores del siglo XXI. Ante esto, la enseñanza en valores es cada vez más valorada en el currículo.
Miércoles, 29 de noviembre de 2000
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Autor: Marta SERRANO

La jornada fue de lo más pacífica. No tenía porque ser de otra manera, ya que se trataba de un acto contra el racismo. Sin embargo, el organizador de la Semana contra el racismo y director del Centro de Estudios sobre migraciones y racismo (Cemira), el catedrático Tomas Calvo Buerzas, tuvo que explicar a los asistentes los graves hechos ocurridos los días anteriores durante las mismas jornadas.

Los alborotadores fueron un grupo de unas 30 personas, que decían pertenecer a formaciones de ideología anarquista. Escogieron las facultades de Geografía e Historia y de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, como escenario para gritar e impedir hablar a los ponentes, así como para lanzar contra los asistentes piedras, sillas y todo el mobiliario educativo que encontraron a mano.

Calvo Buerzas, que se enfrentó verbalmente a los agresores, calificó de “atentado contra la libertad de expresión” los actos de estos vándalos que, con el pretexto de manifestar su oposición a la actual Ley de Extranjería, empañaron las jornadas organizadas por Cemira, y la Universidad Complutense de Madrid.

Entre los actos que se celebraron destacan las mesas redondas, “liguillas” deportivas de fútbol-sala y baloncesto, exposiciones y diferentes cursos.

Uno de los encuentros más relevantes a propósito de los sucesos acaecidos recientemente en Ceuta por la escolarización de 30 menores de origen magrebí, fue el debate sobre La Educación de los niños inmigrantes: un reto de futuro.

Los expertos opinan

Esta mesa redonda, moderada y presidida por la decana de la Facultad de Educación de la UCM, contó con la presencia de Isabel Piñar Gallardo, directora del IES “San Isidro”de Madrid, un centro donde estudian niños de hasta 17 nacionalidades distintas (ver MAGISTERIO del 25 de octubre); Antonio Muñoz Sedano, profesor de la Facultad de Educación; Caridad Hernández Sánchez, profesora de la misma Facultad, y una inmigrante marroquí, Naima Biad, que explicó desde su experiencia personal los problemas de la Educación de los niños inmigrantes en España. El organizador de las jornadas y representante español de la UE para temas contra el racismo se mostró además indignado ante los crecientes sucesos de violencia en las aulas. “Son un reflejo de lo que ocurre en la sociedad” explicó Calvo Buerzas, quien aseguró que “sin embargo, los escolares tienen a personajes pacifistas como Teresa de Calcuta entre los más valorados. Como profesor, el director de Cemira criticó que todos los problemas de la sociedad terminen en la escuela. En este sentido espetó que “en la actualidad se pide a los maestros que cumplan con sus responsabilidades como docentes, y además, que hagan de padres, curas y policías de los niños”.

El buen salvaje

Calvo Buerzas también explicó su posición contraria a la teoría del buen salvaje. “Nosotros no nacemos racistas, ni de derecha, ni de izquierda, ni violentos, ni fascistas. Pero tampoco nacemos pacifistas, tolerantes, solidarios o demócratas”. Así, para el catedrático, en cada uno de nosotros anida la posibilidad de hacerse fascista o tolerante, razón por la que la tarea de los educadores es inmensa.

El director de Cemira considera muy importante que en la escuela se aprendan Matemáticas o Historia, pero afirma que “si no educamos a los niños para que sean personas, todos habremos perdido el tiempo”.

El resto de conferenciantes coincidieron con Calvo Buerzas en calificar de errónea la idea de que la Educación sólo se hace en la Infantil. Para todos, aunque en Primaria el campo está más abonado, Secundaria e incluso la Universidad son etapas igual de importantes para educar en valores.

Principales problemas

Naima Biad, una joven marroquí afincada en nuestro país desde hace más de 10 años, habló de los problemas principales en la Educación a través de su propia experiencia. Naima Biad explicó como dependiendo de las zonas, los niños inmigrantes llegan a España con una formación muy baja para su edad. Los menores viven a menudo en nuestro país en casas pequeñas para muchos hermanos, algo que no favorece el estudio. Además, son hogares donde los padres trabajan en hostelería o en el servicio doméstico, por lo que pasan poco tiempo al lado de los hijos. A esto se añade que por su bajo nivel cultural, tampoco conceden gran valor a las posibilidades que puede tener la Educación de los menores en un país como España. Y de todos los hijos, las niñas se llevan la peor parte, ya que por la ausencia de la madre faltan mucho a clase para hacer las tareas del hogar o cuidar de los hermanos pequeños.

Pero para Naima la mayor dificultad, tanto para padres como para hijos radica en el idioma y en el modo de percibir su cultura dentro de otra totalmente distinta. En este aspecto, la ponente considera muy positivo todo lo que se está haciendo, y desde su experiencia personal agradece muchísimo el haber crecido en un ambiente multicultural, porque, según Naima “se aprende mucho y aumenta también la riqueza de los que viven en ese país”.
 

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